Las mujeres en los cuerpos de bomberos: barreras, referentes y precariedad en España
Con apenas un 1% de presencia femenina en los servicios urbanos, el sector afronta un debate sobre las oposiciones físicas, la falta de referentes y las diferencias con el ámbito forestal.
نظرة سريعة
- Los cuerpos de bomberos en España presentan una fuerte masculinización, con apenas un 1% de mujeres en los servicios urbanos.
- Las oposiciones exigentes, la falta de referentes y las diferencias con el sector forestal marcan un debate sobre la necesidad de adaptar las pruebas y dignificar la profesión.
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La presencia de mujeres en los cuerpos de bomberos operativos en España ronda el 1% en el ámbito urbano, encontrando barreras en las pruebas físicas y la falta de referentes.
Molly, una niña rubia de grandes ojos azules y mofletes rosados, se hizo viral en la red social X hace unos años cuando su madre publicó su foto y contó que de mayor quería ser conductora de camión de bomberos, pero que no había visto a ninguna chica que lo fuera.
La respuesta fue abrumadora: rápidamente, decenas de bomberas de Londres alimentaron el hilo con imágenes de ellas y sus compañeras al volante de los "preciosos" coches de bomberos de la ciudad.
Laura Rodríguez, jefa del Servicio de Bomberos del Ayuntamiento de Écija (Sevilla), suelta una risa de resignación: "Solo en Londres ya son el doble que en toda España".
Los datos -cuando existen- de la presencia femenina en los puestos operativos de bomberos revelan un gremio extremadamente masculinizado: hoy, en la Comunidad de Madrid hay 53 bomberas, una cifra que representa el 1% del total, ratio que se replica en todo el territorio nacional.
"En 2018 hicimos un estudio de aquella manera, teléfono en mano, llamando a los parques de bomberos urbanos para saber cuántas mujeres había. Contamos 168" de los 20.000 efectivos que se estimaba que había entonces en toda España (ahora se calcula que hay entre 21.000 y 22.000).
Es decir, menos del 1%, "el 0,8%", corrobora Laura.
Mientras hablamos, abre su WhatsApp para consultar cuántas colegas hay ahora en el grupo que tienen en la aplicación, donde comparten experiencias, iniciativas, campañas o simplemente su día a día: "Mira, en el grupo somos 189".
La situación contrasta con la de otros cuerpos: en la Policía Nacional, en torno a un 13% de los efectivos son mujeres, un 12,5% en las Fuerzas Armadas, un 7,6% en la Guardia Civil.
¿Por qué? Las oposiciones son el primer gran obstáculo con el que se encuentran las aspirantes: las pruebas físicas -con marcas, tiempos de carrera, número de dominadas o tipos de circuito diferentes en cada convocatoria, a discreción del municipio, diputación, consejo o comunidad autónoma convocante- imponen una exigencia que a priori parece diseñada para descartar a las mujeres, según han denunciado en varias ocasiones las bomberas.
Además, hay lugares donde estas pruebas tienen una sobrevaloración en el proceso selectivo.
En Madrid, por ejemplo, representan el 60% de la nota final.
Se trata de pruebas que buscan superhéroes, señalan, cuando la realidad del trabajo es otra.
"Lo que hace falta son personas completas", apunta Laura, "con los conocimientos, la formación, la aptitud física, la resistencia, pero también que tengan la cabeza bien amueblada, que se trata de un trabajo muy duro psicológicamente. Y aquí muchas veces las personas se presentan notporque quieran desarrollar la profesión, sino porque buscan la seguridad del puesto, el sueldo o el horario, y al final estamos creando una carrera de obstáculos para ganarse un lugar, en vez de reclutar talento".
Coincide en el diagnóstico Taina Hanhikoski, vicepresidenta de la Asociación Internacional de Servicios contra Incendios (CTIF), que cuenta con una comisión de la mujer: "No se trata de que haya pruebas diferentes para hombres y mujeres, sino de que las pruebas se ajusten a la realidad del trabajo que se debe desarrollar, que estén respaldadas científicamente, que sean justas".
Y que se revisen con regularidad.
Taina y Laura están de acuerdo en que, una vez que se superan las pruebas, la condición física de los bomberos queda fuera de cuestión durante todos los años de desarrollo profesional.
El debate, apunta Hanhikoski, "se centra a menudo en si una mujer, por su constitución, es capaz de rescatar a alguien de gran peso o tamaño -aunque no existan casos que lo pongan en duda-, pero no se habla del hecho de que un cuerpo menos voluminoso consume menos aire respirable, es más ágil y puede tener una ventaja en espacios reducidos [como un rescate en un pozo]; al fin y al cabo, el rendimiento físico no puede medirse solo por la altura, el peso o la fuerza bruta".
Para Laura Rodríguez, lo deseable sería que se elaboraran unos criterios marco que uniformicen el nivel de exigencia para toda España, y que en esa mesa de negociación hubiera también una voz femenina.
No necesitamos supermanes
La infrarrepresentación en los cuerpos de bomberos es en sí misma otra barrera para el acceso de las mujeres, por la falta de referentes.
Montse Mir, primera bombera del Consell d'Eivissa, ha sido durante años Mosso d'Esquadra antes de volcarse finalmente en la que era su vocación, ser bombera: "No me veía capaz de pasar las pruebas físicas o de estudiar el temario.
Supongo que en parte por desconocimiento y en parte por falta de referentes, pues no conocía a mujeres" en unidades operativas, reconocía en una entrevista realizada en un canal para opositores.
Las administraciones ya han comenzado a abordar la problemática desde distintas perspectivas.
El ejemplo más cercano es el de la Generalitat de Catalunya, donde destaca el porcentaje de mujeres que triplica la media nacional con un 2,8% (2.570 hombres y 74 mujeres en 2022).
Comenzaron en 2020 con la campaña No necesitamos supermanes (o estereotipos), sino personas valientes, resistentes, luchadoras, empáticas... Te necesitamos; hasta que finalmente en 2025 entró en vigor una medida, avalada por el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya, por la que se reserva el 40% de las plazas de bomberos para mujeres, con el objetivo de reducir su infrarrepresentación histórica.
"Ha sido una medida muy controvertida y yo también he pasado por una fase rechazo", admite Laura; "al principio pensaba: por qué nos tienen que reservar plazas como si fuésemos profesionales de segunda.
Pero los dobles raseros de las pruebas según dónde te presentes son lo mismo", y los opositores intentan elegir las convocatorias donde te piden menos dominadas o tests menos exigentes.
A nivel internacional, Taina refiere diferentes casos: "En Japón y Corea del Sur las pruebas físicas para hombres y mujeres están diferenciadas aunque luego se espera que todos desarrollen el mismo trabajo con idéntica eficacia.
En Australia y Nueva Zelanda las pruebas son las mismas, pero se han adaptado un poco para incluir mejor a las mujeres.
En Dinamarca hay servicios de extinción de incendios que no requieren pruebas en absoluto.
Y en Alemania, el 93% de los trabajos de extinción los llevan a cabo voluntarios".
Bombera de campo y bombera de ciudad, dos profesiones diferentes
Aquí es donde radica otra de las claves del debate.
"En muchos países latinoamericanos, los bomberos son también voluntarios y allí la representación femenina es mucho mayor", apunta Laura Rodríguez, e ironiza: "O sea, cuando no existe la seguridad de un puesto de trabajo para toda la vida, sino precariedad, ya no hay tantas restricciones para que entren las mujeres".
Sin necesidad de cambiar de continente, esta realidad es aplicable al ámbito de los bomberos forestales en España, cuya situación laboral difiere mucho de la de los bomberos urbanos.
Los forestales no entran por oposición, sino contratados fijos o eventuales por la empresa encargada de la gestión correspondiente en cada comunidad autónoma, y a cuyos efectivos se añade, cada campaña, un buen número de voluntarios.
Entre fijos, eventuales y voluntarios, la representación femenina, aunque aún baja, se eleva al 12%, según los datos de Wtrex (Women-In-Fire Training Exchange).
Las bomberas urbanas y forestales comparten nombre, la lucha contra el fuego e inquietudes, pero "son dos profesiones distintas", explican Gloria Sánchez y María Ángeles Romero, Geles, respectivamente técnica de prevención y extinción de incendios forestales y logística, y coordinadora de medios aéreos de Geacam, la empresa pública de gestión ambiental de Castilla-La Mancha, pionera en la implantación de planes de igualdad.
Lo que mueve a las bomberas forestales tiene más que ver con una vinculación con el medio rural y con un lazo emocional con la naturaleza.
Para Marta Goro, bombera forestal y fotógrafa, se trata de un trabajo puramente vocacional: "Mis compañeros en la Comunidad de Madrid arriesgan su vida por 1.300 euros al mes, y a veces solo con contratos eventuales, de junio a septiembre".
Con más de 220.000 hectáreas quemadas en España en lo que va de año, la urgencia del debate sobre la dignificación de los bomberos forestales puede eclipsar el de la representación femenina, pero van de la mano.
"Lo primero que habría que hacer es dignificar la profesión para así atraer vocaciones", reclama.
Marta se encuentra ahora de baja por maternidad, un periodo que también está aprovechando para plantearse el futuro: "Aunque cuando me quedé embarazada algunos empezaron a dar por hecho que ya no seguiría como bombera, si no fuera tan precario, si se dignificara, sí me gustaría desarrollar este trabajo de forma fija.
Ahora, en cambio, me planteo que la fotografía y la gestión cultural pueden procurarme un futuro más seguro".
El eterno problema de los trajes
En cuanto a las inquietudes compartidas, la adaptación de los EPI -la equipación- que no protegen igual de bien a las mujeres que a los hombres porque no existen apenas diseños adaptados, y la falta de instalaciones (muchas veces los aseos y vestuarios son compartidos) son las dos reclamaciones más extendidas tanto entre las bomberas forestales como urbanas, dentro y fuera de España.
أسئلة مفتوحة
- ¿Se unificarán los criterios de las pruebas físicas en toda España?
- ¿Adoptarán otras comunidades autónomas medidas similares a la reserva de plazas de Cataluña?






