Newsgather
Back|Migrants in Tenerife unaware of Pope's visit, highlight crisis
Migrants in Tenerife unaware of Pope's visit, highlight crisis
العالمAI
El Mundo·12 sa önce·🇪🇸Spain·العالم

Migrants in Tenerife unaware of Pope's visit, highlight crisis

8 dk okuma·%70 önem·1548 kelime
#PopeFrancis#migration#CanaryIslands#Tenerife#Senegal#Gambia#LasRaíces#Accem
E
El Mundo
Yayıncı
حجم الخط

«No sé quién es el Papa». «¿Por qué va vestido así?» «A mí me suena Papá Noel, pero ese tiene barba». «¿Te refieres a Papa Doc?». En la puerta del Centro de Acogida de Emergencia y Derivación de Las Raíces, en Tenerife, hay una veintena de jóvenes. La mayoría procede de Senegal y Gambia. Y ninguno conoce al Papa León XIV. Tampoco saben que irá a verlos el próximo 12 de junio, nada más pisar el cercano Aeropuerto de Los Rodeos, un momento destacado dentro de un viaje histórico al archipiélago canario con la crisis migratoria como eje.

«Todos nosotros somos musulmanes. En mi caso, es la primera vez que veo una imagen de este señor», afirma Okeyde, que llegó hace seis meses de Senegal y deja a un lado el batido de vainilla que sostiene para mirar con detenimiento uno de los folletos de la Diócesis Nivariense que anuncian la llegada de Robert Francis Prevost. Su parsimonia contrasta con la efusividad de Babacar, quien interrumpe su charla en wólof con un compañero para protestar por la visita. «Nadie aquí va a opinar nada al respecto. No lo conocemos y no nos gusta ser el centro de atención», recalca. Aunque viste un chaleco de cuero con una gran cruz blanca en cuyo interior aparece Jesús crucificado, desconoce por completo quién es el Sumo Pontífice o la simbología de su viaje apostólico a Tenerife, a donde él llegó en cayuco en octubre de 2020, cuando era menor. «Si fuera un futbolista, sería diferente», afirma.

El ambiente cambia cuando acaba el primer turno de comida, que en Las Raíces, dependiente del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, empieza a las 14,00 horas. El centro, diseñado para la primera acogida y atención humanitaria de personas migrantes, tiene siempre sus dos puertas correderas de color verde abiertas. Los vigilantes sólo las cierran, a mano y con considerable esfuerzo, cuando detectan algún periodista cerca. Situado a 1.000 metros de altura y rodeado de eucaliptos, la entrada da a una gran pendiente donde aparcan los coches los trabajadores del centro. Sobre ellos se recuestan los internos.

Seiney, un veinteañero de Gambia, sale jugando con una naranja. Se cruza con otro joven que entra arrastrando un camión de bomberos de juguete. «Yo sí conozco al Papa y he oído que ya están preparando su llegada. Entrará caminando por su pie y nos saludará a todos. Intentaré colocarme de los primeros», desvela en una mezcla entre inglés y español.

«Nos alegra que haya elegido un espacio como Las Raíces, que ha sido un símbolo en esta gestión migratoria por capacidad, por relevancia y por lo que ha evolucionado el centro desde que se abrió hasta hoy. El Papa es una figura muy relevante a nivel internacional y el hecho de que venga a poner el foco en la realidad migratoria, no sólo en las islas, sino en un centro de acogida como el nuestro, es muy positivo», señala Francisco Navarro Atiénzar, responsable territorial en Canarias de Accem, la ONG que gestiona el centro, con 300 trabajadores desplegados en su interior.

"Estar cerca del pueblo"

Con su visita a Gran Canaria y Tenerife, León XIV cumple el deseo de su predecesor Francisco, quien antes de su fallecimiento había anunciado que visitaría las islas para «estar cerca de los gobernantes y del pueblo» tras reactivarse la ruta canaria, considerada la más peligrosa del mundo. El archipiélago cerró 2023 con 39.910 inmigrantes desembarcados en sus puertos a bordo de 610 pateras y cayucos. La entrada de migrantes por vía marítima aumentó un 154% respecto a 2022 y superó el récord registrado en la crisis de 2006. En 2024, la cifra volvió a crecer hasta alcanzar un máximo histórico de 46.843 personas que accedieron al territorio canario por mar.

En lo que va de 2026, han arribado a las islas 233 embarcaciones con cerca de 3.000 migrantes a bordo, lo que supone un descenso del 72,1% con respecto al año anterior. Las Raíces acoge a 500 de ellos. «El perfil mayoritario en el centro es el de un hombre adulto, de entre 18 y 34 años, de Mali, Senegal o Gambia, que ha escapado de su país por el hambre, la pobreza o la guerra, buscando un futuro mejor», señala Atiénzar, quien dice haber tratado con «historias demoledoras». «Tenemos personas que han sufrido situaciones de violencia muy duras, víctimas de trata, abusos sexuales y explotación», reseña.

El complejo Las Raíces se creó en 2021 sobre un antiguo campamento militar pegado a Los Rodeos, el escenario de la mayor catástrofe de la aviación comercial de la Historia: el 27 de marzo de 1977, dos Boeing 747 -uno de KLM, otro de Pan Am- chocaron en la pista en medio de una densa niebla. Fallecieron 583 personas. El acuartelamiento, conocido popularmente en el Ejército por el frío húmedo que se sentía en su interior, encontró una nueva función al convertirse en uno de los seis campamentos del Plan Canarias, impulsado por el Ministerio de Inclusión para atender el aumento de llegadas de migrantes a las islas.

Su apertura fue polémica. En abril de 2021, una pelea entre marroquíes y subsaharianos dejó un reguero de sangre en las escaleras de acceso a la enfermería y se saldó con diez heridos, tres de ellos hospitalizados. La Policía Nacional tuvo que entrar en el recinto y el altercado acabó con ocho detenidos entre los residentes. Muchos marroquíes dejaron entonces el centro y acamparon alrededor de la base militar. Les dio igual que perdieran sus recursos de acogida si no volvían al centro en 72 horas. De aquel campamento improvisado sólo queda un vestigio: un rincón con varias sillas de oficina conocido popularmente como la esquina de los porros.

Más de 10.000 mantas

Hace dos años el centro sufrió una remodelación integral. Los migrantes dejaron de dormir en endebles carpas que sufrían el contraste entre el calor atrapado dentro y la humedad exterior. «El techo lloraba. Las gotas de condensación caían durante toda la noche sobre los internos. De nada servía que tuviéramos más de 10.000 mantas», recuerda una antigua trabajadora.

Dentro de Las Raíces no se separa a la gente por nacionalidad, sino por orden de llegada. En el exterior, a los más veteranos se les identifica por llevar los móviles más modernos y el mejor calzado. La mayoría va en cholas -chanclas-, con o sin calcetines. El proceder habitual para pasar el día consiste en recorrer el estrecho camino Rodeo Alto hasta la transitada carretera que une la ciudad de La Laguna con La Esperanza, la población que le da nombre a la vía y donde se acumulan numerosos restaurantes especializados en carne a la brasa. Cuando el tráfico lo permite, cruzan rumbo a un pequeño supermercado ubicado junto a la gasolinera y gastan allí sus ahorros. «Durante el Ramadán sólo podían entrar de uno en uno, porque al caer el sol venían de golpe», recuerda una cajera. Galletas, refrescos y salsas picantes son los productos más cotizados. El trato con los vecinos es «respetuoso y cordial». «No hemos notado tensión. La gente suele ser amable y cercana. Entienden su situación», resalta Atiénzar.

«Canarias es un espacio particular en el contexto español. Las diferencias con la Península son muchas. Es Frontera Sur y, a la vez, un espacio donde se hace contención migratoria. No todos los territorios tienen megacentros de acogida como Las Raíces, con tanta gente dentro. Personas que durante el día se pueden mover por el territorio. Es una gran novedad», explica Daniel Buraschi, miembro de Mosaico Acción Social y docente de la Universidad de La Laguna.

Para el investigador es llamativo que Las Raíces apenas haya generado contestación vecinal. «Antes no veías a la persona migrante recién llegada. Ahora es imposible pasear por La Laguna sin ver a una decena de personas de origen africano. Es un cambio muy grande, con muchas implicaciones sociales. Podría generar recelo, pero lo que ha creado son redes de solidaridad inéditas. El movimiento solidario que se ha generado en el archipiélago desde febrero de 2021 hay que estudiarlo. La gente ha empezado a decir: ‘Bueno, me voy a Las Raíces a echar una mano’».

Un percepción "más positiva" de la inmigración

Buraschi sostiene que en Canarias existe una percepción «más positiva» de la inmigración que en otros territorios de España y en espacios fronterizos de Europa como Lesbos o Calais. «Los caballos de batalla argumentativos de la extrema derecha aquí no funcionan. En las islas, por su singularidad, hay cierta sensibilidad que en otros territorios no es tan común», resalta.

Airam, psicólogo, lleva siete años trabajando con migrantes. Los ha tratado al llegar a los puertos con la Cruz Roja, en Las Raíces y en centros de menores. Aún mantiene el contacto con varios que han rehecho su vida en Murcia o Valencia. «Éramos una familia. Desestructurada, pero familia. Cuando me compré un coche se subían y se sacaban fotos en su interior. Después veías sus estados en las redes y parecía que el vehículo era de ellos. Fingían, no querían defraudar a sus familias, que creían que tendrían mucho dinero nada más pisar Europa. Muchos se juegan la vida en el mar y llegan engañados», señala.

Atiénzar coincide. «Nosotros tenemos que hacer un trabajo importante de ajuste de expectativas. Le damos una imagen completa de derechos y obligaciones, para que sepan exactamente dónde están. Muchos han jugado al fútbol desde pequeños y piensan que va a ser fácil jugar en Primera División. Ven la Liga española como una referencia accesible», advierte.

This article was originally published by El Mundo.

Related Stories