Entrevista a Cayetana Álvarez de Toledo: polarización, feminismo y política española
La diputada del PP repasa la actualidad política, su visión del feminismo y sus relaciones con los líderes de su partido y de la oposición
Auf einen Blick
Entrevista a la diputada del PP Cayetana Álvarez de Toledo, quien aborda la polarización política, el feminismo, el Gobierno de Pedro Sánchez, la situación en Cataluña y sus relaciones con distintos líderes nacionales e internacionales.
KI-generierte Zusammenfassung
Warum es wichtig ist
Entrevista a Cayetana Álvarez de Toledo sobre su trayectoria política, su visión del feminismo y la situación actual de España.
Cayetana Álvarez de Toledo (Madrid, 51 años) es historiadora, periodista y política; española, argentina y francesa; marquesa y diputada del PP. Plantó por carta a Mariano Rajoy, votó a Ciudadanos y ganó un duelo en diferido a Pablo Casado, que la destituyó como portavoz parlamentaria en 2020. De momento, aún confía en Alberto Núñez Feijóo, que la recuperó para agitar los debates en el Congreso. Tituló su primer libro Políticamente indeseable (2021). El segundo, A los españoles que quieren serlo, lo publica este otoño. La entrevista se realiza en el Hipódromo de La Zarzuela: “Crecí en Argentina, entre choripanes y caballos criollos. Este edificio, muy desconocido, es deslumbrante. Adoro la arquitectura racionalista, que une razón, belleza y verdad”.
Pregunta. Se define como “feminista amazónica”, de la escuela de Camille Paglia, la mujer que dijo que “no hay un Mozart femenino por la misma razón por la que no hay un Jack el Destripador femenino” y que describió a la cantante Taylor Swift como “barbie elitista nazi”. ¿Qué diferencia cree que hay entre lo políticamente correcto y lo correcto políticamente o lo correcto a secas?
Respuesta. Paglia es una mujer libérrima que cambió la concepción del feminismo, avanzando en la idea de una mujer valiente, no victimista, capaz de conquistar con sus armas de mujer cualquier meta. Lo políticamente correcto es una censura o autocensura, disfrazar la verdad por tabúes impuestos por la sociedad, y lo correcto o lo correcto políticamente es atreverse a decir la verdad en las circunstancias más difíciles. Yo reclamo mi derecho a ofender y a ser ofendida. La tolerancia es la base de una sociedad democrática.
P. ¿Quiénes son sus referentes femeninos? ¿A qué mujeres del pasado o del presente admira más?
R. A Camille Paglia y a María Corina Machado [opositora venezolana], una gran luchadora que entiende que no hay paz sin libertad, sin democracia.
P. Este año se cumplieron diez años del “No te lo perdonaré jamás, Carmena” a propósito de los disfraces de la cabalgata de Reyes de 2016. ¿Ha perdonado ya a Trump por presentar a María Corina Machado como una buena chica que no cae demasiado bien a los venezolanos?
R. No, sigo siendo muy exigente con el Gobierno de los Estados Unidos, en el que veo un sector negocios y un sector principios que compiten entre sí. Lo que queremos es que el sector principios se imponga, no que se sustituya un régimen cleptocrático por otro. Concebir Venezuela como un botín no es defender la democracia en Venezuela.
Otegi, Junqueras, Puigdemont... son tan españoles como yo y yo soy tan española como Lamine Yamal o como Santiago Abascal
Cayetana Álvarez de Toledo
P. ¿Le da miedo al PP hablar de Trump?
R. A nadie debería darle miedo hablar de Trump. No debemos dejarnos llevar por el fanatismo, el sectarismo y la polarización. A las personas hay que juzgarlas por los hechos y conductas, no por sus teóricos alineamientos ideológicos. Lo peor de la polarización es que a veces te lleva a perdonar a los tuyos aquello que condenarías en los de enfrente. Y eso no lo podemos permitir.
P. ¿Eso ya ha pasado?
R. Pasa a diario en todos lados. Las democracias se ven completamente sacudidas por espirales de polarización y la polarización no es un accidente, sino una estrategia deliberada promovida desde el poder por un motivo: divide y vencerás. Cuando tu fin es el poder absoluto, tu medio es la polarización. Ese es el famoso muro que anunció Pedro Sánchez: demonizas la alternativa, la llamas fascista, ultra, franquista... para impedir que algunos de los tuyos se pasen al otro lado.
P. ¿Su lado no demoniza?
R. Hay una fosa en la democracia española: el acuerdo del Gobierno con un partido que no condena el asesinato político, una línea roja moral que nadie se había atrevido a cruzar. Si me preguntara con mi añorado Mario Vargas Llosa cuándo se jodió esta legislatura, diría que cuando el PSOE decidió pactar el Gobierno con quienes no condenan el asesinato.
P. Si EH Bildu no condenase la violencia, no estaría donde está porque incumpliría la Ley de partidos.
R. Es que incumplen la Ley partidos. Lo extraordinario de la democracia española es su inmensa generosidad con quienes buscan destruirla. La grandeza de España es que no exige adhesiones sentimentales para ser español. Otegi, Junqueras, Puigdemont... son tan españoles como yo y yo soy tan española como Lamine Yamal o como Santiago Abascal.
P. Dice en Políticamente indeseable: “Conozco la muerte política y la desafío como Cyrano de Bergerac, espada en alto”. Quienes la critican dentro del PP suelen aludir a su independentismo, a que va por libre. ¿Cuándo fue, si la hubo, la última vez que hizo caso a un argumentario?
R. Nunca. Yo defiendo a capa y espada el espíritu crítico y la voz libre. Hemos ido hacia una partitocracia donde las cúpulas lo controlan absolutamente todo, los partidos quedan cada vez más jibarizados y la voz y el voto del diputado cada vez valen menos. Al tener menos libertad, tiene menos responsabilidad y se vuelve un perfecto irresponsable y, por tanto, perfectamente sustituible. Acepto que exista algo llamado disciplina de voto, porque esto no es una jaula de grillos o una asamblea universitaria, pero la disciplina tiene que ser compatible con mantener la capacidad de cuestionar las decisiones de la dirección. Confieso que los argumentarios los leo muy poquito. Sé que hay gente inteligente haciéndolos y que no es fácil sintetizar las noticias del día en tres o cuatro frases, pero, honestamente, no soy una persona de argumentarios.
P. ¿Llegó a pagar aquella multa por saltarse la disciplina de voto?
R. No. Soy una defensora a muerte de la independencia judicial y me oponía a cualquier reparto de cromos, en este caso en el Tribunal Constitucional. Todavía estaba Casado. Me abrieron un expediente, recurrí explicando que el programa del PP incluía la defensa de la independencia del Poder Judicial y lo que pasó fue que cayó la cúpula entera del PP. Aquel recurso lo gané por la vía de los hechos.
P. ¿Ha entendido lo de Isabel Díaz Ayuso y el ático?
R. No, todavía no.
P. ¿Quién cree que ha sido el mejor presidente del PP y por qué?
R. José María Aznar. Porque ha sido presidente del Gobierno y porque fue capaz de unir todo lo que estaba a la derecha de la izquierda, crear un proyecto político de mayorías. Ese tiene que ser nuestro objetivo. Hace falta una revolución de la decencia. Los españoles han pagado con sus impuestos a las prostitutas de ministros y eso ni siquiera es lo más grave que ha pasado. Hemos visto la constitución de una mafia pagada por el partido del Gobierno para destruir a jueces, fiscales y policías que luchan contra la corrupción.
P. Se refiere al caso Leire, que se está investigando, pero se acaba de juzgar el caso Kitchen.
R. Sí, pero montar una mafia para intentar destruir a jueces, fiscales y policías desde el poder no tiene precedentes. El viejo PSOE utilizó cloacas contra los enemigos del Estado: el GAL, lamentable. El nuevo PSOE las ha utilizado contra los servidores del Estado. La excelente noticia es que hay anticuerpos en España: fiscales, jueces, políticos y periodistas que hacen su trabajo y, sobre todo, hay y lo he visto con el Mundial, una nación esperando ser liderada, deseando iniciar una nueva etapa.
P. Le decepcionaron Mariano Rajoy y Pablo Casado. ¿Cree que le pasará con Alberto Núñez Feijóo? ¿Pone la mano en el fuego por él?
R. No estaría en política y no pediría el voto si no creyera que Fejóo va a ser todo aquello que está prometiendo, esencialmente, promover una gran refundación moral política.
P. ¿Lo puso en cuarentena cuando en 2024 se abrió a un indulto condicionado a Puigdemont o más recientemente, cuando abogó en Cataluña por “pasar página” del procés?
R. Él no abogó por dar indultos a Puigdemont, que decidió hacer presidente a Sánchez porque borró sus delitos de golpe de Estado a cambio del poder en una transacción corrupta sin precedentes. Feijóo ni lo hizo ni lo hará. Tengo una enorme esperanza respecto a lo que podemos hacer en Cataluña: presencia, prestigio, poder y presupuesto para quienes no son nacionalistas; establecer un sistema de incentivos de forma que ser constitucionalista o español en Cataluña tenga premio.
P. Ahora hay un presidente constitucionalista, Salvador Illa, del PSC.
R. Illa es un criptonacionalista: ni una mala palabra ni una buena acción. Es un híbrido entre Zapatero y Sánchez: Tiene el talante del primero y la mala política del segundo.
Soy bastante leal en mis amores, también en los políticos, y eso no quiere decir que no pueda sufrir decepciones
Cayetana Álvarez de Toledo
P. Nicolás Sartorius opina que la Ley de amnistía beneficiará al PP porque permitirá restablecer los pactos más naturales entre derechas. ¿Cree que su partido volverá a pactar con Junts como hizo con sus predecesores de CiU? ¿Estaría dispuesta a hablar catalán en la intimidad, como Aznar en su momento?
R. Respeto muchas cosas que dice Sartorius, pero estoy en profundo desacuerdo con ese análisis. La Ley de amnistía lo que hace es desarmar al Estado y, por tanto, no puede beneficiar ni al PP ni al PSOE. Con esa ley Sánchez intentó amnistiarse a sí mismo, igual que con este último indulto a Laura Borràs, que es un escándalo: Sánchez llegó anunciando la regeneración contra la corrupción y acabó promoviendo una internacional cleptocrática que indulta a corruptos políticos.
P. La sentencia del Tribunal de Justicia europeo avala la ley de amnistía y comparte la tesis del Gobierno de que ha favorecido la reconciliación política y social. ¿La comparte usted? ¿Cómo encontró Cataluña la última vez que la visitó?
R. Lo que pacificó Cataluña fue lo que hicieron los policías heroicamente la noche del 1 de octubre [de 2017, durante el referéndum independentista]. El Mundo me envió a Sant Julià de Ramis a ver cómo votaba Puigdemont y vi a la Guardia Civil desarticular todo el operativo, quitar de los hombros de sus padres a niños que estaban siendo utilizados como escudos humanos por nacionalistas desalmados que utilizaban a sus hijos para votar. Los guardias civiles retiraban a los niños, los protegían, los dejaban al margen. Puigdemont no pudo votar. Le pregunté si estaba preparado para ir a la cárcel y no me contestó. Fue el Estado, la Guardia Civil, la Policía, el Tribunal Supremo y el Gobierno de Mariano Rajoy, del que yo discrepé tanto, pero que aplicó el artículo 155, lo que realmente pacificó Cataluña, no la ley de amnistía, que lo que hizo fue envalentonarles.
P. Pero el rechazo a la independencia aumentó en Cataluña después de la Ley de amnistía.
R. Ahora en Cataluña hay un nuevo factor, Aliança Catalana, un spin-off del proceso y una fuerza radicalmente separatista y xenófoba. Lo que pasa es que a muchos españoles incautos les acaba gustando porque el tema de la inmigración es enormemente sensible y polémico en toda Europa y muy particularmente en Cataluña. Mucha gente va a votar a Aliança Catalana pensando que vota a una opción firme contra la inmigración cuando están votando una opción firmemente xenófoba contra el resto de los españoles. El proceso separatista en Cataluña continúa. Y hay otra clave más, el concepto de plurinacionalidad, el nuevo eufemismo que se va a utilizar para la ruptura.
P. Un concepto que ha pronunciado más de un dirigente del PP.
R. Sí, alguno ha cometido el error de pronunciarlo. Otegi le está diciendo a Sánchez: Yo te tapo tu corrupción a cambio de que tú me des mi nación y lo vamos a llamar plurinacionalidad porque es más fácil de digerir.
P. ¿Otegi tiene capacidad para tapar los escándalos de corrupción?
R. Al sostener a Sánchez en el poder, tapa su corrupción. Bildu tiene un proyecto político que se llama plurinacionalidad y es la ruptura de la paz civil española y de la democracia. Cuanto más acorralado esté, más avanzará Sánchez en esa dirección.
Mariano Rajoy y Felipe González son bastante similares en muchas cosas
Cayetana Álvarez de Toledo
P. Cuando la fichó, Casado dijo que era “la Messi del PP”. Por aquella época, Aznar decía de Casado que era “un líder como un castillo”. ¿Dura menos el amor en política?
R. Soy bastante leal en mis amores, también en los políticos, y eso no quiere decir que no pueda sufrir decepciones. Pero no soy ni de grandes hipérboles ni partidaria del rencor posterior.
P. ¿A quién quiere más: a Rajoy o a Felipe González? ¿Qué discurso le gusta más?
R. Rajoy y Felipe González son bastante similares en muchas cosas. Son defensores del orden constitucional y democrático nacido en 1978, entienden que merece ser preservado. Es la coincidencia entre una socialdemocracia y un liberalconservadurismo.
Si el PP hace todo aquello que debe hacer, Vox dejaría de existir
Cayetana Álvarez de Toledo
P. Dijo recientemente en el Congreso: “España vive un eclipse moral, pero volverá a salir el sol”. ¿Hasta qué punto le preocupa que Santiago Abascal haga de luna, o sea, de vicepresidente del Gobierno?
R. Yo prefiero una mayoría absoluta del Partido Popular y trabajo para eso. La gente me mira con incredulidad, pero, socialmente, en España hay una mayoría de centro derecha que quiere una regeneración de la vida pública. ¿Me da miedo que Abascal sea vicepresidente? No, me da mucho más terror tener una continuidad de Sánchez con fuerzas políticas que destruyen el orden democrático y de convivencia.
P. ¿Por qué cree que ha engordado tanto el partido escisión, Vox? ¿Les ha alimentado la matriz, es decir, el PP; la coyuntura o ambas?
R. Si el PP hace todo aquello que debe hacer, Vox dejaría de existir. Si tenemos un gran proyecto político, eso irá diluyendo la fuerza que tiene Vox. Hay una ola en muchos países de la que Vox forma parte, y en contra de la autoflagelación típica de la derecha en España; mientras los clásicos liberalconservadores en Europa están siendo arrasados por las fuerzas a su derecha, el PP está resistiendo de una forma extraordinaria.
Milei puso a trabajar a un país en el que la mentalidad era esperar la paguita
Cayetana Álvarez de Toledo
P. Ha compartido charlas y piropos con Iván Espinosa de los Monteros, que abandonó Vox en 2023. ¿Qué ve más probable: que él termine en su partido o usted en el suyo?
R. Iván no tiene partido y no creo que hagan falta más partidos. Soy partidaria de unir por la base. En su día propuse que Inés Arrimadas, que estaba en Ciudadanos y es muy amiga mía, fuera número uno por Barcelona. Si no podemos unirnos entre nosotros, ¿cómo vamos a unir a la nación?
P. Usted votó a Ciudadanos.
R. Sí, cuando me fui del PP.
P. El presidente argentino, Javier Milei, dice que tiene “la peor de las opiniones” sobre usted. ¿Es mutuo?
R. No. Discrepo con él y creo que los liberales tenemos que ser capaces de asumir críticas no solo de los adversarios, sino también de los presuntamente amigos y afines. Yo estoy bloqueada [en redes sociales] por dos personas: Óscar Puente y Javier Milei. Debo ser una centrista. Puente es un marrullero, una
Offene Fragen
- ¿Qué opina exactamente de la polémica del ático de Isabel Díaz Ayuso?
- ¿Cómo evolucionará la relación dentro del PP de cara a futuros pactos?






