Eilmeldung
TRÖSYM, 2026 YKS Sonuçlarını Açıkladı: Tercih Süreci BaşlıyorBRInundações no Chile: Chuvas extremas causam mortes, desaparecidos e milhares de desabrigadosINTLChina and Philippines dispute blame after South China Sea confrontation injures sailorCN交通运输部:加快建设3000个以上电动重卡充换电站 推动新能源重卡规模化应用RURussia and Ukraine Preparing New Prisoner Exchange, Lists Being FinalizedARالبنتاغون يتباطأ في الكشف عن إصابات قواته خلال الحرب مع إيرانINTLArgentinian Football Team Returns Home After World Cup Final Loss to SpainTRİzmit Belediyesi İhalelerinde Akrabalık ve Komisyon İddialarıTRCHP'de İki Ay Sonra: Butlan Yönetimi Yalnızlaştı, Özgür Özel Yeni Bir Heyecan YarattıCN安踏“徐阳时代”落幕 改革投入能否转化为经营回报?TRÖSYM, 2026 YKS Sonuçlarını Açıkladı: Tercih Süreci BaşlıyorBRInundações no Chile: Chuvas extremas causam mortes, desaparecidos e milhares de desabrigadosINTLChina and Philippines dispute blame after South China Sea confrontation injures sailorCN交通运输部:加快建设3000个以上电动重卡充换电站 推动新能源重卡规模化应用RURussia and Ukraine Preparing New Prisoner Exchange, Lists Being FinalizedARالبنتاغون يتباطأ في الكشف عن إصابات قواته خلال الحرب مع إيرانINTLArgentinian Football Team Returns Home After World Cup Final Loss to SpainTRİzmit Belediyesi İhalelerinde Akrabalık ve Komisyon İddialarıTRCHP'de İki Ay Sonra: Butlan Yönetimi Yalnızlaştı, Özgür Özel Yeni Bir Heyecan YarattıCN安踏“徐阳时代”落幕 改革投入能否转化为经营回报?
Newsgather
ZurückGareth Southgate y la sanación del trauma inglés con los penaltis
Gareth Southgate y la sanación del trauma inglés con los penaltis
Sport
El País Deportes30.6.2026Sport3 Min. LesezeitSpain

Gareth Southgate y la sanación del trauma inglés con los penaltis

Cómo el exjugador que falló un penalti crucial en 1996 transformó la mentalidad de la selección inglesa de fútbol.

Auf einen Blick

  • Gareth Southgate, quien falló un penalti decisivo en la Eurocopa de 1996, asumió como seleccionador de Inglaterra y lideró un proceso de sanación nacional.
  • A través de un enfoque psicológico y la renovación del equipo, ayudó a los Tres Leones a superar su histórico trauma con las tandas de penaltis y a cambiar la cultura del vestuario.

KI-generierte Zusammenfassung

Schriftgröße

Inglaterra entera se encogió y miró al suelo en la tanda de penaltis contra Alemania de la Eurocopa de 1996. A ver quién era el guapo. Pero el defensa Gareth Southgate levantó la mano y absorbió en su cuerpo flaco y desgarbado el miedo y las frustraciones acumuladas por toda una nación durante 40 años. Caminó, susurró algo y chutó tan flojo y mal, que Andreas Köpke, el portero germano, tuvo tiempo de ir y volver al vestuario antes de lanzarse a la derecha y sacar el balón sin despeinarse.

Inglaterra volvía a caer en una tanda de penaltis. Le ocurriría seis veces más y desencadenaría una suerte de trauma nacional del que solo podría sacarla el mismo tipo que había decidido inmolarse aquella tarde de verano y que encarnaba en su propia piel los problemas de Inglaterra de las últimas décadas. Un buen hombre, al fin y al cabo, que años más tarde colocaría a la selección de su país en situación de volver a ganar.

Southgate tardó décadas en superar aquella desgracia. Y en 2021, en plena pandemia, escribió una carta en la que pedía perdón a todo el país por haber fallado aquel penalti. No hacía falta. Pero formaba parte del plan. “Querida Inglaterra”, comenzaba la misiva el nuevo seleccionador. Dos palabras que sirvieron para iniciar un proceso de sanación colectiva y para titular una obra de teatro y una serie -tan justita como ilustrativa- sobre la transformación que vivieron los Tres Leones de la mano del ex jugador del Middlesbrough y el Aston Villa.

Inglaterra inventó este deporte, pero solo había levantado un Mundial (de milagro y con un gol fantasma) que disputó en casa en 1966 contra Alemania Federal. Además, vivía angustiada cada competición en la que debía demostrar que podía hacer algo más allá de convertirse en el sparring de una historia mitológica, como en 1986 contra Argentina. La dinámica fue endiablándose y todo cobró aquel aire que describía Albert Camus: “Cuando el alma sufre, desarrolla un cierto gusto por la desgracia”.

La federación inglesa llamó a Southgate como solución interina tras pillar Sam Allardyce con varios chanchullos (solo había dirigido un encuentro). Y aquel tipo se ganó la confianza y clasificó a la selección para el Mundial de Rusia en 2018. Aunque él siempre diría que el proyecto estaba diseñado para la cita de Qatar.

Southgate desmontó el viejo equipo, se laminó a Rooney y llamó a los jóvenes talentos que la rompían entonces con sus clubes como un tal Harry Kane, al que nombró capitán. Luego, contrató a Pippa Grange, una psicóloga experta en dinámicas de grupo capaz de detectar el primer error: Inglaterra tenía tantas ganas de sacarse de encima los penaltis como a los europeos. Tardaba la mitad que el resto de selecciones en lanzarlos, como si quisiera quitarse de en medio, asustada, incapaz de disfrutar de la responsabilidad que le concedía el momento. Lo trabajaron. Y en el Mundial superaron por primera vez en las últimas ocho competiciones una tanda contra Colombia.

Southgate, lejos de imponer su autoridad, propuso algo mucho más contracultural todavía en el deporte de élite: mirar hacia dentro. Afrontar los miedos, sanar las heridas y cambiar la cultura del vestuario. Afrontar la vulnerabilidad, especialmente la masculina. Una metáfora perfecta de lo que le ocurría a toda la nación, que comenzaba a despedir a primeros ministros y a liquidar una era de complicidad entre la isla y el continente europeo con una técnica testosterónica en las antípodas de aquella introspección.

Verwandte Themen

This article was originally published by El País Deportes.

Ähnliche Meldungen

Mehr zu diesem Themagareth southgate