Comunidad ecuatoriana en México celebra Mundial y reafirma hermandad, pese a amenazas
En resumen
- La comunidad ecuatoriana en la Ciudad de México se unió para apoyar a su selección en el Mundial, reafirmando su hermandad y agradecimiento a México.
- A pesar de sentirse bien recibidos, lamentaron amenazas en redes sociales y la delincuencia en Ecuador, mientras algunos buscan quedarse permanentemente.
Resumen generado por IA
Por qué importa
La comunidad ecuatoriana en la Ciudad de México se reunió para apoyar a su selección en el Mundial de Futbol, utilizando el evento como una oportunidad para reafirmar su hermandad y su aprecio por México, a pesar de las tensiones diplomáticas y las amenazas recibidas.
El Mundial de Futbol fue el pretexto ideal para que la comunidad ecuatoriana en la Ciudad de México se reuniera no sólo para apoyar a su selección, sino para refrendar la hermandad en su entorno mexicano, en el que manifestaron sentirse seguros y bien recibidos, pero lamentaron que en redes sociales o en comentarios de “amigos” surgieran amenazas previas al encuentro de ayer en el estadio Azteca.
Uno de ellos es Óscar Conforme, quien llegó al país hace dos años y medio. Relató que dejó su natal Ecuador para buscar el llamado sueño americano, pero sin esperarlo le llegó el sueño mexicano. Tras llegar con una mochila, ahora tiene dos pequeños restaurantes que puso con un amigo mexicano.
“Vine con la ilusión de pasar a Estados Unidos, pero como ya no pude pasar, me puse a vender comida”, señaló. Decidió, junto con su amigo, poner un local en la colonia Guerrero donde antes se vendía comida mexicana, y ante el crecimiento del número de ecuatorianos, optó por llevar su sazón al menú.
En medio de la fiebre del Mundial y ver a su selección contra el conjunto nacional, revive los recuerdos de su familia, pero recalca: “Me quiero quedar aquí para siempre”.
Horas antes del partido de ayer, llegaron a Al Sabor de mi Tierra, el restaurante de Óscar, familias y amigos ecuatorianos. Todos coincidieron en un punto común: expresan su amor por el país en el que ahora viven, pero extrañan la comida de su nación. Pero ayer aprovecharon el partido mundialista para probar un encebollado, un arroz ecuatoriano o un bolón de queso o chicharrón con el tradicional plátano verde.
A este sitio llegó Christian Ceballos, quien también responsabiliza al actual gobierno estadunidense de haberle cerrado las puertas, pero en su nueva etapa en México ha hecho comunidad con más ecuatorianos. Ahora trabaja como repartidor de comida por aplicación en las calles de la capital. “Aquí en México lucho solo, pero he tratado de salir adelante”, indica al relatar que busca obtener algún papel migratorio para quedarse en el país, ya que, dice, “mi país es muy lindo, pero con la presidencia que tenemos ahorita todo está de cabeza”.
Joselín dejó Machala junto con su esposo en 2024 y ahora “se enamoraron de México”. Ambos trabajan en bodegas de comercios chinos en el centro de la ciudad. Al ver a su equipo en la Copa del Mundo “nos llena de emoción festejar aquí un primer Mundial”, pero con sentimientos encontrados “porque México nos ha abierto la puerta”.
Algo similar siente Estefanía, quien lleva siete años viviendo en México con su esposa mexicana. Confesó que ama a nuestro país, pero su corazón está con Ecuador, por lo que ayer sus sentimientos estuvieron divididos. La feliz pareja confeccionó sus propias playeras con los escudos de México y Ecuador, incluso con la palabra Ecuamex, en la que resalta una combinación de los seis colores de ambas naciones.
De manera similar, Alejandra llegó desde hace tres años con su esposo provenientes de Quito. Al llegar “este país me regaló a mi hija”, añade mientras sostiene a su pequeña Sofía de ocho meses. Con los colores bien puestos de Ecuador, también festeja los goles del conjunto mexicano por su hija.
David Burgos llegó para estudiar una maestría, y cuando se reúne con más compatriotas, dice, “me siento como si estuviera en mi país, pero tengo el corazón dividido, mi novia es mexicana y México es mi segunda casa”.
Asimismo, Giovanni Melgar dejó Ecuador donde era pescador, porque “está pasando por un momento muy difícil, no tenemos garantías, hay mucha delincuencia”. Ahora está por casarse con una mexicana, por lo que afirma que para él no hay rivalidad entre los dos países ni en la cancha ni fuera de ella.
Al recordar los problemas diplomáticos entre México y Ecuador, Alison asegura que eso sólo ha afectado para trámites de viaje o negocios, pero el trato entre mexicanos y ecuatorianos sigue intacto.
Pero no todo ha sido festejo. Jenny García, quien también es chef ecuatoriana, relató que muchos de sus connacionales optaron por no usar playeras de su equipo, ante la amenaza de que serían violentados. En redes sociales proliferaron notas falsas que avivaron el rencor entre aficionados, y que en el país sudamericano retomaron algunos medios de comunicación.
Estefanía lamentó que en vez de unirse mediante el deporte, se generen fanatismos y odios que ayer limitaron su libre tránsito por las calles con sus playeras amarillas ante el temor de ser agredidos.
“Es triste ver cómo hay personas que ensucian el deporte al querer fastidiar el descanso de los jugadores ecuatorianos, por ejemplo, o que hubo mensajes de odio de que iban a ir hinchas mexicanos a lastimar a los compatriotas cuando fueron al monumento Vicente Rocafuerte”, lamentó la joven ecuamexicana, como ella se define.
Preguntas abiertas
- ¿Quiénes emitieron las amenazas en redes sociales?
- ¿Se tomaron medidas contra las notas falsas difundidas?
- ¿Qué acciones se están realizando para la integración de migrantes?





