El eclipse solar revela el efecto Purkinje: cómo cambia nuestra percepción de los colores
El fenómeno astronómico de hoy transformará no solo el cielo, sino también cómo percibimos los tonos en nuestro entorno
En resumen
El eclipse solar total de hoy ofrecerá una oportunidad única para experimentar el efecto Purkinje, un cambio en la percepción de los colores cuando disminuye la iluminación ambiental, destacando tonos azulados y verdes mientras los rojos pierden luminosidad.
Resumen generado por IA
Por qué importa
El efecto Purkinje, descubierto en 1819, explica cómo la percepción de colores cambia con la iluminación.
El eclipse total que se vivirá en la tarde de hoy es un fenómeno único que transformará el aspecto del cielo, pero que también afectará a nuestro entorno más inmediato. Además de bajar la temperatura o ciertos cambios en el comportamiento de los animales, los científicos señalan que se modificará la forma en la que nuestros ojos perciben los colores, algo que cualquiera podrá experimentar eligiendo el tono de la ropa que viste en ese momento. Es el conocido como efecto Purkinje: un cambio en la percepción que tenemos de los colores cuando la iluminación ambiental disminuye, de manera que los tonos rojos pierden luminosidad conforme se oscurece el ambiente mientras que los verdes o azulados ganan protagonismo.
El eclipse solar ofrece unas condiciones especialmente llamativas para observarlo, ya que durante el mismo se pasa de la luz del día a la oscuridad en muy poco tiempo. La explicación está en la retina, donde conviven dos tipos de receptores: conos y bastones. Los conos trabajan bien con luz abundante y son los responsables de distinguir los colores con nitidez, mientras que los bastones se activan cuando la luz escasea, pero apenas diferencian tonalidades. El tránsito entre ambos no es instantáneo, con una fase intermedia en la que ojos y cerebro reajustan su sensibilidad a las distintas longitudes de onda. Con mucha luz, el punto de máxima sensibilidad visual ronda los 555 nanómetros (franja verde-amarilla), pero al oscurecer ese máximo se desplaza hacia los 507 nanómetros (más cercanos a tonalidades azuladas). De ahí que, según baja la luz, el ojo humano se vuelva relativamente más sensible a los tonos fríos.
Un atardecer normal produce un efecto similar, pero de forma tan progresiva que apenas se nota. El eclipse, en cambio, comprime ese tránsito en cuestión de segundos, lo que convierte nuestro entorno en un laboratorio natural para observar el fenómeno con solo llevar prendas de colores diferentes y observar cómo cambia su apariencia. Una camiseta roja puede parecer muy luminosa bajo la luz del día, pero conforme avance el eclipse y disminuya la iluminación, puede dar la impresión de apagarse rápidamente. Al mismo tiempo, una prenda verde o azul puede destacar mucho más de lo esperado.
El efecto no se apreciará de la misma manera durante todas las fases del eclipse. Durante la fase parcial, aunque el sol esté cubierto casi por completo, la pequeña parte que permanece visible continúa siendo muy brillante, por lo que nuestro entorno todavía recibe una cantidad considerable de luz. Será cuando se alcance el 100 % de ocultación cuando las condiciones de iluminación cambien de manera más radical y nuestro sistema visual entre en esa transición hacia una visión más propia de condiciones de poca luz. El paisaje puede adquirir entonces un aspecto más frío, grisáceo o incluso metálico. Eso sí, no todas las personas percibirán el efecto con la misma intensidad. La adaptación a la oscuridad varía de una persona a otra y también influye el entorno en el que nos encontremos. Un paisaje con flores, ropa, señales u otros elementos de colores intensos puede hacer que el cambio resulte mucho más evidente.
Este efecto lleva el nombre de su descubridor, Jan Evangelista Purkinje, un médico, anatomista, fisiólogo y botánico de origen checo, con una extraordinaria labor en múltiples disciplinas que lo hacen uno de los grandes hombres de ciencia del siglo XIX. Purkinje, en 1819, en uno de sus paseos por bosques y jardines se percató de cómo cambiaba la luminosidad aparente de los colores al pasar de condiciones de iluminación intensa a otras de menor intensidad, por la mañana el rojo de las flores brillaba, mientras que cuando oscurecía, ese mismo rojo se apagaba más, al contrario que el color verde de las hojas. Dedujo entonces que el ojo tiene dos sistemas para ver los colores: uno para la alta intensidad luminosa y otro para la poca intensidad luminosa. Sus observaciones dieron nombre al efecto, y ahora, más de dos siglos después, el eclipse solar se convierte en la oportunidad perfecta para presenciarlo.
Qué observar
Perspectiva de IA — posibilidades, no hechos
Aumento en la búsqueda de información sobre el efecto Purkinje después del eclipse
Muy probable · En días
Preguntas abiertas
- ¿Cuántas personas experimentarán el efecto de manera notable?



