Marruecos niega chantaje en la crisis de Ceuta y culpa a la justicia española
Rabat asegura que ha actuado como aliado fiable y atribuye el éxodo migratorio a una sentencia del Tribunal Supremo español sobre devoluciones en caliente.
En resumen
Marruecos niega haber actuado bajo presión o chantaje en la crisis migratoria de Ceuta y achaca el éxodo a una sentencia del Tribunal Supremo español que limitó las expulsiones en caliente.
Resumen generado por IA
Por qué importa
El Tribunal Supremo español emitió a comienzos de julio una sentencia que limitó las expulsiones en caliente en las entradas ilegales por mar.
Marruecos niega haber actuado bajo “presión ni chantaje” en la crisis migratoria de Ceuta y asegura que ha actuado como “aliado fiable” de España. Rabat también achaca a la parte española el haber detonado el éxodo de decenas de miles de jóvenes migrantes irregulares por “la desactivación del elemento disuasorio” de la expulsión en caliente para las entradas por mar en una reciente sentencia de la justicia española. El Ministerio de Asuntos Exteriores marroquí ha transmitido ambos mensajes en un encuentro con agencias de noticias extranjeras en la tarde de este lunes.
Marruecos asegura haber alertado a España, días antes de la crisis, en Ceuta de que la decisión del Tribunal Supremo español de comienzos de julio -que ha limitado las expulsiones en caliente en las entradas ilegales por el mar-, debilitaba un elemento crucial de la cooperación migratoria, en una cuestión cuya gestión es “una responsabilidad compartida”.
El alto diplomático lo resumió así: “Si llegas por mar, ya no estás sujeto al procedimiento fronterizo [de devolución en caliente ] sino que entras en el ámbito de la expulsión, en un proceso judicial largo. Este es el punto de inflexión y la gente ha entendido esta sentencia. Si consigues eludir el dispositivo de seguridad, has llegado a El Dorado”.
Rabat “asume sus responsabilidades (…) y no actúa bajo presiones, ni chantaje, ni contrapartida”, puntualizó la citada fuente, que precisó que la política migratoria marroquí se sustenta en dos pilares: el preventivo, basado en el despliegue de seguridad, y otro disuasorio, que quedó debilitado tras el fallo Supremo, al dificultar las devoluciones.
“El 8 de julio la justicia desactivó el elemento disuasorio. Hubo un cambio de paradigma”, sostuvo el responsable diplomático sobre la desactivación de la disuasión, que se vio “amplificado por las redes sociales y las mafias de trata de personas”. “Ha habido un efecto llamada”, zanjó, “y no es Marruecos quien debería haberse anticipado a un repunte de las llegadas a Ceuta”.
En este mismo encuentro se transmitió también que Marruecos está “decepcionado” por las reacciones y comentarios de algunos políticos españoles, a los que acusó de “instrumentalizar la crisis con fines electorales”, mientras la coordinación con el Gobierno español ha sido “perfecta”.
Para el Ministerio de Exteriores de Rabat, el despliegue de seguridad “nunca será suficiente” para gestionar los flujos migratorios. “Si hay 40.000 personas, ¿cuántas fuerzas de seguridad serán necesarias?”, planteó la mencionada fuente.
Aseguró que Marruecos ha movilizado unos 20.000 efectivos para el control de su litoral. “¿Alguien protege nuestras fronteras del sur [Sahel] o del este [Argelia] en lugar de nosotros?”, preguntó en voz alta. Marruecos destina unos 500 millones de euros al año al control de las migraciones, aseguró el alto responsable diplomático, mientras que la financiación que recibe de la Unión Europea asciende a 145 millones de euros. “No es una cuestión de dinero, sino de estrategia y visión común”, puntualizó, no obstante.
La policía no se enfrentó para evitar daños
Marruecos sostiene que sus fuerzas de seguridad no podían enfrentarse a la multitud que avanzaba hacia la frontera de Ceuta, ya que se quería evitar daños. El Ministerio de Exteriores niega, sin embargo, que hubiera “relajación” por parte de las autoridades en el control de las fronteras con la ciudad autónoma española. Insiste en que Rabat mantiene el compromiso desde hace años de aceptar la devolución de quienes las atraviesen de forma irregular.
Pero “el despliegue de seguridad está condenado al fracaso si no se combina con el desarrollo y las medidas de devolución”, aseveró la fuente ministerial. “La gestión migratoria”, advirtió, “es una responsabilidad compartida. y cada uno debe asumir sus responsabilidades”.
Preguntas abiertas
- ¿Cómo responderá el gobierno español a las declaraciones de Rabat?
- ¿Se modificarán los protocolos de seguridad fronteriza en Ceuta?




