Pedro Sánchez se defiende ante el Círculo de Economía con datos y ironía
Pedro Sánchez escogió ayer el guión más fácil para su intervención en la clausura de la reunión del Cercle d’Economia. A diferencia del líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, que en la víspera se enredó riñendo a su auditorio, el presidente del gobierno tiró de datos de simple coyuntura. Los empresarios y banqueros que tenía delante entienden bien ese lenguaje pegado a la realidad y a la cuenta de resultados.
Sánchez les vino a decir: no se pueden quejar ganan mucho dinero y llevan así bastante tiempo, años; no se inquieten tanto por las crónicas judiciales y la oposición.
Para dejarlo más claro, ironizó sobre los acercamientos de Feijóo a Junts, una prueba de que, pese a los dicho durante años por el PP, su apuesta por la amnistía daba frutos. Y se habría adentrado aún más en ese territorio de la política si Teresa García-Milà, la presidenta del Cercle, no hubiera estado tan decidida a reconducir la conversación hacia asuntos más técnicos.
Anunció, entre el escepticismo general, presentación de Presupuestos para el 2027, lo que algunos interpretaron como futura factura que Sánchez quiere presentar a los independentistas de Carles Puigdemont cuando la aministía esté plenamente vigente. A día de hoy, parece tener pocas posibilidades de ser pagada. Pero con ese anuncio, Sánchez lo dejó claro: “Yo sigo”
También recordó que él no es el problema que obstruye la aprobación de una nueva financiación autonómica, anhelo reiterado del foro económico barcelonés. Como hizo el primer día Salvador Illa, compañero de partido y amigo, no habló de lo que no funciona, especialmente las tensiones en algunos servicios del Estado del bienestar.
Eso sí, una mención a la sanidad, para recordar que las comunidades autónomas reciben ahora mucho más dinero para que funcione. Son ellas las que tienen la responsabilidad. Rodalies siguió sin salir a colación.
Ya se sabe que los empresarios siempre quieren más y acumulan carpetas de temas pendientes que exhiben a la primera oportunidad. Primero, los impuestos; después, la vivienda y los alquileres; y entre los más ilustrados, algunas inquietudes, que a Sánchez le deben parecer diletantes, sobre la productividad del modelo económico español. En el caso del Cercle, el tema emergente es la inmigración. A todo el mundo le quedó claro que Sánchez sigue. No es que eso gustase especialmente en el actual cuadro de pantano y crispación política; pero tampoco se recibió como una sorpresa dramática.
