Crítica a la retórica antiinmigrante y antizquierdista del gobierno de EE. UU.
L'essentiel
- El artículo critica la retórica del gobierno de EE.
- UU. que califica a inmigrantes y a la izquierda como la mayor amenaza, citando a Stephen Miller y Marco Rubio.
- Se argumenta que esta postura ignora las contribuciones históricas y actuales de los inmigrantes y es inconsistente con la historia del país.
Résumé généré par IA
Pourquoi c'est important
El gobierno de EE. UU., a través de figuras como Stephen Miller y Marco Rubio, ha intensificado su retórica, calificando a inmigrantes y a la "violencia de izquierda" como amenazas directas a la seguridad nacional y la forma de gobierno republicana.
En el país más miedoso del mundo, donde todo representa un peligro, su gobierno afirma que inmigrantes y la izquierda protagonizan la amenaza más grave al superpoder hoy día.
Hace poco el arquitecto de las políticas antimigrantes de la Casa Blanca, Stephen Miller, declaró que su país tiene que sacar a todos los que han llegado ilegalmente de esos países del Tercer Mundo donde, según él, nunca hubieran inventado la rueda, la tecnología, la medicina moderna ni nada de la grandeza estadunidense.
Bajo esa lógica, para empezar, tendrían que haber deportado a los primeros ingleses en llegar a lo que hoy es Estados Unidos y tal vez todos sus descendientes, ya que técnicamente fueron los primeros ilegales (nunca solicitaron permiso de las naciones indígenas para ingresar y permanecer en tierras que no eran suyas).
Más aún, si Miller revisara tantito la historia podría enterarse de que entre aquellos países que califica como retrasados del “Tercer Mundo” están los que aportaron los números y letras que él y todos usan: las matemáticas se desarrollaron en tierras árabes, el alfabeto moderno entre Egipto, Grecia y Fenicia (parte del actual Líbano), y la rueda se inventó en Mesopotamia, ese país ahora llamado Irak.
Entre los inmigrantes que cada día insulta y justifica su persecución, están los trabajadores esenciales que cada día, de manera anónima, rescatan a su país con su labor y sus aportaciones, y otros famosos como ese 35 por ciento de los ganadores del Premio Nobel en Estados Unidos que son inmigrantes. En esta Copa Mundial, 25 por ciento de los 26 integrantes de la selección estadunidense nacieron en otros países (parte de los 286 en el Mundial que no nacieron en países a los que estaban representando, reportó La Jornada https://www.jornada.com.mx/2026/07/ 13/deportes/a02n1dep).
Que Miller, cuyos ancestros fueron refugiados, sea hoy el arquitecto de políticas antimigrantes que, según su propio tío, hubieran negado la entrada de sus antepasados y llevado a la aniquilación de la familia (https://www.youtube.com/watch?v=gEO3Eoqq0Tc&t=262s), es algo sobre lo cual no ha respondido. Pero él ahora forma parte de una corriente ultraderechista en el poder que tiene una historia repleta de persecución y discriminación contra minorías y disidentes.
Las expresiones antimigrantes son parte de una agenda de derecha que también incluye políticas antizquierdistas. Ese dúo tiene larga historia, en parte girando en torno a la acusación de que las ideas de izquierda ajenas y antiestadunidenses son importadas por inmigrantes a este país.
La semana pasada, en la reunión ministerial internacional convocada por el Departamento de Estado, Miller declaró ante representantes de 66 países: “hemos tomado la acción necesaria y esencial de formalmente reconocer la violencia de izquierda como una forma de terrorismo político que es una amenaza directa a nuestra seguridad nacional y la sobrevivencia de nuestra forma republicana de gobierno”.
El anfitrión, el secretario de Estado Marco Rubio, hijo de inmigrantes cubanos, declaró ahí que “pueden llamarse anticapitalistas o antimperialistas o comunistas o anarquistas o marxistas, pero su carácter fundamental siempre es el mismo”, lo cual resumió como “un resentimiento venenoso enmascarado tras el lenguaje de la igualdad, la justicia y la liberación” y “un odio hacia la propia civilización”.
O sea, según Miller y Rubio y otros en este gobierno, los inmigrantes junto con una izquierda “violenta” transnacional representan la amenaza más grave al país más poderoso del mundo.
Bajo ese argumento se supondría que si apareciera hoy Albert Einstein sería calificado de “enemigo” por ser no sólo un inmigrante, sino un socialista (https://monthlyreview.org/articles/why-socialism/). De hecho, algunos de la derecha hoy día exigen la deportación del actual alcalde de Nueva York por ser inmigrante y socialista democrático, y hasta de Bernie Sanders, hijo de inmigrantes –esa lista es larga–.
Tal vez los que están ahora en el poder tienen razón en temer a los que históricamente han transformado y democratizado a Estados Unidos desde sus inicios.
Questions ouvertes
- ¿Cómo impactarán estas políticas a la comunidad inmigrante?
- ¿Qué respuesta habrá de grupos de derechos civiles?
- ¿Se formalizarán más medidas contra la "violencia de izquierda"?



