Desaparecidos tras terremotos en Venezuela: Familias buscan respuestas en medio del caos
L'essentiel
- Terremotos en Venezuela dejan más de 5.200 muertos y miles de desaparecidos.
- Familias como la de Félix Tovar buscan a sus seres queridos entre escombros y hospitales, enfrentando una respuesta oficial descoordinada y la falta de registros claros, mientras plataformas ciudadanas reportan cifras mucho mayores de desaparecidos.
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Dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 sacudieron La Guaira y Caracas el 24 de junio, profundizando la crisis humanitaria en Venezuela y dejando más de 5.200 fallecidos y miles de desaparecidos.
El último rastro de Félix Tovar, de 70 años, está en una compra que hizo con su tarjeta de débito en la panadería La Almendrina, en Playa Grande, a las 5:31 de la tarde del 24 de junio, media hora antes de que dos terremotos sacudieran La Guaira y Caracas. La geolocalización de su teléfono lo ubica por última vez en la acera de enfrente al negocio donde podía haberse estado tomando un café y meditando un rato. Estaría en los alrededores de la entrada del enorme Hotel Marriot que, como la panadería, quedó colapsada tras los sismos de magnitud 7,2 y 7,5 que han profundizado la crisis humanitaria en Venezuela.
Todavía no ha pasado un mes de las sacudidas y la cifra de fallecidos por los terremotos en Venezuela ya ha alcanzado las 5.208 personas, de acuerdo con el balance oficial del domingo. El desastre mueve a cientos de familias no solo a buscar bajo los escombros sino también cualquier rastro de seres queridos que se perdieron durante las horas críticas de los sismos, marcadas por una respuesta descoordinada y tardía de parte de las autoridades.
La familia de Félix familia lo ha buscado una y otra vez en las morgues, en las listas de hospitales, bajo los escombros de la panadería, sin encontrarlo. Hace unos días hicieron la denuncia formal ante la policía judicial como desaparecido, una categoría que el Gobierno no ha querido informar pero que convoca a miles de venezolanos que no tienen certezas de que sus familiares realmente estén bajo las toneladas de escombros que todavía falta por mover o que se hayan desparecido en el caos tras los sismos, que ha han dejado reportes de cadáveres extraviados y también de personas rescatadas con vida y enviadas a hospitales que luego desaparecen.
“Hay cosas que están fuera de manos de uno, hay cosas que hay que esperar”, dice su hija Elibel Tovar, que tuvo que regresar a Venezuela desde Chile para buscar a su padre. Más de 20 días de búsqueda frenética no han logrado desenmarañar la mayor interrogante que tienen en este momento. No han podido tener acceso a las cámaras del hotel para confirmar si realmente su padre se pudo haber refugiado allí. Esperan que con la investigación policial abierta esta diligencia pueda concretarse. “Ese hotel puede ser pérdida total, no han movido nada hasta ahora”, dice Tovar. “Nos dijeron que cuando muevan los escombros se darán cuenta si había personas debajo”.
Félix tenía poco más de dos meses en el país por su trabajo en logística y transporte. Se movía entre Venezuela y Brasil. Pero crecieron y vivieron en La Guaira, aunque ya no tenían casi nada allí. Félix se estaba alojando en la posada Villa del Carmen, que quedó en pie tras los sismos, a dos cuadras de donde se cree estaba él. Su hija Elibel tenía más de una década sin volver al lugar donde vivió hasta los 15 años, donde sobrevivieron al deslave de 1999. “La gente debería propiciar la denuncia ante el Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas para que sea un caso real y se haga una investigación”, insiste Elibel. Ella ha revisado las listas de todos los hospitales y clínicas, no ha podido recorrer piso por piso para ver si Félix está en la alguna cama inconsciente o desorientado. También entregó una placa dental de su padre, para facilitar la identificación por este método. “Es muy difícil esto, no te dejan entrar a los hospitales y hay listas en la que los nombres que ni siquiera son nombres, hay interrogaciones, letras solas”, agrega Elibel, que esta semana tuvo que abandonar la búsqueda desde el terreno para regresar a Chile donde la esperaba su hijo de 11 años.
Al menos tres plataformas ciudadanas han levantado bases de datos de los desaparecidos, cruzadas con listas de hospitales y refugios, localizados y fallecidos, con enormes diferencias en los números entre sí. Hasta Encontrarles, una iniciativa de la Red de Periodistas Venezolanas, ha registrado a través de un formulario a 4.418 personas, de las cuales poco más de un centenar figuran como encontrados. Venezuela Te Busca registra 17.000 personas desaparecidas y Venezuela Reporta más de 40.000. Las Naciones Unidas estimó la cifra entre 40.000 y 50.000 personas. Las paredes que han quedado en pie en La Guaira están empapeladas de fotos de desparecidos, con nombre, señas y teléfonos con la esperanza de que alguien llame de vuelta con las noticias.
En el primer balance que el Gobierno dio sobre las víctimas, al día siguiente de los los terremotos, reportaron unos 156 desaparecidos. La cifra, sin embargo, no volvió a darse después. Hace días, el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, dijo que hablar de desaparecidos era una “especulación”. Dijo que a través del Sistema Patria, la plataforma que distribuye bonos a una parte de la población, podían reportarse, pero no está claro el protocolo en estos casos. Tampoco se han diferenciado las cifras de fallecidos y afectados, cuántos son niños y niñas o mujeres. El Gobierno ha condecorado a miles de rescatistas, ha anunciado concursos para los planes de reconstrucción, promete viviendas, avanza en demoliciones, pero no se refiere a estos casos. En el número de desaparecidos está el verdadero espesor de la tragedia.
El caos en la respuesta ha dejado cabos sueltos en muchas familias. Los padres de los gemelos Matías y Mateo Peña, de tres años, por ejemplo, pasaron semanas siguiendo las pistas de un supuesto rescatista que a través de un audio les aseguró que los había sacado con vida. Luego recibieron informaciones de que habrían sido trasladados a un hospital en otra ciudad. La foto de los niños se desplegó por las calles, en refugios y hospitales. Esta semana finalmente encontraron los cuerpos de los niños bajos los escombros de la OPP25 en Tanaguarena donde vivían.
Impotencia de las familias
De Cristina Ramos, en cambio, sí hay pruebas de que fue rescatada. Los videos de su conversación con los bomberos mientras estaba en bajo las losas de su casa en Catia La Mar se hicieron virales. Ella le comentaba con cierta preocupación y vergüenza por su aspecto, por su cara llena de polvo y tierra. El rescatista la animaba y le piropeaba las uñas, que podía asomar mientras llegaban a ella, veinte horas después de haber quedado aplastada.
Primero sacaron a su esposo Jesús Enrique Magallanes. Ella tenía una nevera encima de las piernas. Pero en los videos que tiene la familia se la ve pasando una sábana por las rendijas para ayudar a sacar a su pareja. Conversa con lucidez, dice que ella es fuerte. En una ambulancia la trasladaron al Hospital Naval de La Guaira. Luego no se supo más de ella. Hay fotos, videos y llamadas como parte del registro que les quedó a sus hijos que siguieron el rescate de Estados Unidos, como le ha tocado a muchas familias atravesadas por la migración en Venezuela y que han visto amplificada su angustia por la distancia. “Se perdió la huella de mi madre, ella llegó viva y lúcida al hospital y ahora no aparece”, dice Crisnel Mata, de 52 años, por teléfono. “En el hospital Naval me negaron incluso que mi padrastro hubiera sido atendido ahí, aunque desde ahí lo refirieron al hospital Vargas de La Guaira para que pudiera recibir diálisis. Hay una falta de organización y de ética enorme. No es posible que la hayan transferido a otro hospital y no quede un registro. Estamos pidiendo ayuda a todo el que pueda. Hacemos y hacemos y estamos atados de manos”, dice con impotencia.
Cristina tiene un carcinoma en la cara, por lo que tenía una cita médica al día siguiente de los terremotos. Por eso han recorrido todos los hospitales, clínicas y centros oncológicos que han podido. También han estado en la morgue varias veces. “Hemos buscado en todas la listas. Solo hemos encontrado dos Cristinas Ramos, una con un número de cédula de una persona de 13 años y otra identificada como Cristina O, sin datos, que no se corresponde con ella”. Los días han pasado y Jesús Enrique Magallanes ya se recuperó del síndrome del aplastamiento que lo obligó a recibir tres diálisis. Recibió el alta, está con su familia y sus hijastros dicen que habla poco después de la tragedia vivida. “En estos días nos dijo que no entendía por qué no aparecía Cristina si ella estaba mejor que él, que ella misma ayudó a sacarlo”.
Questions ouvertes
- ¿Cuántas personas están realmente desaparecidas?
- ¿Cuál es el protocolo oficial para reportar y buscar desaparecidos?
- ¿Por qué no hay registros claros de pacientes en hospitales?






