Newsgather
Back|Feijóo y Sánchez compiten por el voto de Junts y Puigdemont
Feijóo y Sánchez compiten por el voto de Junts y Puigdemont
PolitiqueAI
La Vanguardia·3 sa önce·🇪🇸Spain·Politique

Feijóo y Sánchez compiten por el voto de Junts y Puigdemont

6 dk okuma·%70 önem·1195 kelime
#Junts#CarlesPuigdemont#AlbertoNúñezFeijóo#PedroSánchez#mocióndecensura#financiaciónautonómica#Cercled'Economia#FomentdelTreball
L
La Vanguardia
Yayıncı
Taille de police

“Esto solo se desbloquea desde Catalunya”, le dijo Alberto Núñez Feijóo a Josep Sánchez-Llibre, el presidente de la gran patronal catalana Foment del Treball, después de su intervención en las jornadas anuales del Cercle d’Economia.

Esa frase, dirigida a quien estaba dirigida, tenía toda la intención. Sánchez-Llibre es uno de los pocos representantes de la sociedad civil catalana con una notable interlocución y capacidad de influencia sobre el líder de Junts, Carles Puigdemont. Así que Feijóo buscaba ayuda para que convenciera al ex president de la conveniencia de favorecer una moción de censura que desbanque a Pedro Sánchez.

Ambos, el socialista y el popular, lanzaron mensajes a Waterloo, pero en muy diferente tono y contenido. Junts ha dejado claro desde el principio que sus votos son a cambio de exigencias, así que se trata de saber qué ofrecen Sánchez y Feijóo a los eventuales aliados. Pues bien, ambos lo han dejado bastante claro esta semana en Barcelona.

El líder del PP comenzó confesando a los empresarios presentes que algunos de ellos le habían sugerido de forma insistente que hiciera gestos hacia las preocupaciones de Catalunya, que se mostrara más receptivo a sus reclamaciones, por ejemplo, en materia de financiación autonómica.

Feijóo ya les avanzó que no pensaba atender a esas “sugerencias”. Les dijo que no podía hacer “como si nada estuviera pasando” en España, en referencia a los presuntos casos de corrupción que atenazan al Gobierno.

Para Feijóo, lo importante ahora es echar al Gobierno actual y restablecer “la decencia”. Puede ser cuando haya elecciones, pero podría ser antes con una moción de censura para la que necesita al PNV y a Junts.

Pero esa misma mañana de martes el PP se desayunó con la respuesta de Junts por boca de Jordi Turull, que le dijo a Feijóo que, si quiere sus votos, que vaya a negociarlos a Waterloo.

No es mera retórica. Mientras Puigdemont esté en Bélgica, si el PP quiere el apoyo de Junts tendrá que enviar a alguien con suficiente representatividad en el partido como para negociar las condiciones. Es, ni más ni menos, lo que tuvo que hacer Sánchez para lograr su última investidura como presidente.

Feijóo podría intentarlo a base de lograr alianzas de la sociedad catalana que traten de convencer a Puigdemont, aunque éste ha dado sobradas muestras de ser poco maleable a las presiones. Ésa era probablemente la intención del mensaje que el líder popular le lanzó a Sánchez-Llibre.

Pero más allá de esa frase, Feijóo se ganó poco a los empresarios presentes con su intervención, sobre todo cuando les dejó claro que una nueva financiación autonómica, si él gobierna, no será tan beneficiosa para Catalunya como la que presenta el actual Gobierno.

Es más, vino a decir que también la Comunidad de Madrid aporta mucho a la caja común y se queja menos, además de conminar a la Generalitat a moderarse en determinados gastos.

“No vengo a pedir favores, ni tampoco a regalarlos”. Así se refirió a Junts.

Dicho de otra forma, no les suplica sus votos. Si se apuntan bien, si no, peor para ellos, ya que acabarán en la extinción, vino a decir en un desayuno previo con la junta del Cercle d’Economia.

En el PP están convencidos de que el apoyo a Sánchez les pasará factura electoral a Junts y al PNV, y que los populares recogerán los frutos en Catalunya y País Vasco.

“No busco atajos”, remachó.

En todo caso, recordó a Junts que votan juntos en muchas cuestiones en el Senado: ocupaciones de viviendas, regularización de inmigrantes, prolongación de la vida de las nucleares, rebajas de impuestos…, que en eso es fácil entenderse, pero que no va a negociar contraprestaciones como en su día hizo el PSOE sobre la amnistía.

La cuestión es que con una agenda que se limite a asuntos meramente económicos Feijóo tendrá difícil pactar con un partido como Junts.

Ni siquiera lo habría logrado con Convergència, a pesar de que mostró su nostalgia por lo bien que se entendía con la formación de Jordi Pujol. Eso es tanto como olvidar que CDC era nacionalista y Junts, independentista.

El líder del PP empezó su intervención avisando de que hablaría del “elefante en la habitación”, que se supone que es la degradación política como consecuencia de la corrupción y, por tanto, la necesidad de afrontar antes cómo acabar con eso.

Pero la cuestión territorial es también el elefante en la habitación. Es lo que permitió que Sánchez llegara a la Moncloa de la mano de una moción de censura y lo que impide ahora que lo haga Feijóo.

El líder del PP podría entenderse con Junts, como lo hizo en su día Aznar con Convergència.

Al menos podría cortejar al partido de Puigdemont, pero la necesidad de contar con Vox para formar mayorías tanto en los gobiernos autonómicos como, probablemente, en el Congreso, impide que el PP vire hacia verdaderas posiciones de entendimiento con los nacionalistas e independentistas catalanes y vascos.

¿Qué pasaría si Feijóo enviara a alguien de su equipo a hablar con Puigdemont?

Vox lo explotaría hasta la extenuación.

Por eso, a Sánchez le resulta más fácil presentarse ante el empresariado catalán en cada edición del Cercle d’Economia.

Es un foro que, en teoría, debería entenderse mejor con un partido como el PP que con el PSOE, pero ayer la presidenta de la entidad, Teresa García-Milà, tuvo que expresar su mayor coincidencia con el Gobierno sobre la regularización de inmigrantes y sobre la financiación autonómica.

Los empresarios presentes están deseando que Feijóo les dé motivos para entusiasmarse con el cambio de gobierno, pero el elefante en la habitación, el de la cuestión territorial, lo complica.

Así que el líder socialista, con la que está cayendo sobre su partido y su entorno, lo aprovecha y ayer lanzó dos mensajes: el primero, piensa seguir sin adelantar las elecciones.

Lo hizo de forma indirecta al anunciar que presentará su proyecto de Presupuestos y lo llevará al Congreso en el segundo semestre del año.

Y el segundo, está dispuesto a reanudar con Junts las negociaciones sobre el “conflicto político”. Lo dijo así, “conflicto político”, en un par de ocasiones.

Fue en el Cercle d’Economia donde en su día Sánchez anunció que aprobaría los indultos a los líderes del procés, con el apoyo de los empresarios.

Ayer lo que hizo el presidente fue tentar a Junts (y a ERC).

Se trataría de culminar la primera fase del diálogo con la aplicación de la ley de amnistía, que el Gobierno espera que se desencalle antes de que empiece el nuevo curso parlamentario, en septiembre, y que el presidente reivindicó casi como si hubiera sido una idea propia.

Cuando Carles Puigdemont esté ya en Catalunya y Oriol Junqueras sin la inhabilitación que pesa sobre él, Sánchez plantea abrir una nueva fase en la que seguir hablando del “conflicto político” a partir de 2027.

A cambio, reclama “un esfuerzo de generosidad” para aprobar los presupuestos, lo que fortalecería su posición de manera clave en un momento de debilidad manifiesta.

Porque los casos judiciales que amenazan al líder del PSOE son más llevaderos si dispone de una mayoría parlamentaria, algo que ahora no existe, puesto que el PNV y Junts han puesto sobre la mesa la necesidad de convocar elecciones.

En definitiva, esta semana Junts puso sobre el tejado de Feijóo una pelota y éste la chutó fuera del campo, mientras que Sánchez ayer lanzó el balón a Waterloo y ahora veremos cómo responde Puigdemont.

Cierto que el líder de Junts es siempre muy desconfiado ante las propuestas del PSOE y también que lo de Sánchez ha sido solo un guiño sin más compromiso.

Cada uno tiene su elefante en la habitación.

This article was originally published by La Vanguardia.

Related Stories

El Papa León XIV llega a España para una visita que pondrá a prueba el equilibrio de la cúpula católica
PolitiqueAI
politics

El Papa León XIV llega a España para una visita que pondrá a prueba el equilibrio de la cúpula católica

El Papa León XIV visita España, la primera de un pontífice en 15 años, en un momento de tensiones entre el Vaticano y la jerarquía católica española. La visita busca reconciliar posturas en temas como los abusos sexuales y el progresismo, evidenciando diferencias culturales y de prioridades entre Roma y el conservadurismo del clero español.

sentiment.mixed
3 sa önce