Iñaki Gabilondo: La voz de la transición en tiempos de crisis democrática
L'essentiel
Iñaki Gabilondo, periodista de 83 años, critica la actualidad política española, recuerda la eficacia de los pactos de la transición y alerta sobre la oxidación de la democracia debido a la partitocracia.
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Iñaki Gabilondo, con 83 años y una lucidez intacta, criticó duramente la actualidad política española durante una conferencia en Foros de Vanguardia, destacando la erosión de la democracia por la partitocracia. Con su característica seducción radiofónica, recorrió desde su visión del caso Zapatero —“huele bastante mal”— hasta la lección de los pactos de la transición, donde “los grandes asuntos se abordaban con la ropa de los domingos”. Gabilondo, que ha presenciado y narrado la historia reciente de España, lamentó la imposibilidad actual de consensos como los de la transición, atribuyéndolo a un sistema “oxidado” por la preponderancia de los partidos sobre el interés común. Su crítica se extendió a la reacción del país ante la corrupción, señalando cómo “medio país brinda” cuando un bando sufre bajas, en lugar de sentir la tragedia como propia. Un ejemplo paradigmático, según él, fue cómo el 11-M fue secuestrado por la campaña electoral del 14-M, desestimando la gravedad de los acontecimientos. En un tono que combinó la ironía con la preocupación, Gabilondo también hizo un paralelismo entre los tiempos actuales y su experiencia personal, recordando cómo, durante su dirección en Radio Sevilla, una rosa que dedicó a su esposa enferma se convirtió en un símbolo de esperanza y constancia, aún visible en un paso de Semana Santa décadas después. Esta anécdota, más que un mero recuerdo, sirvió para contrastar la cohesión y los valores de entonces con la fragmentación actual. Gabilondo, conocido por su capacidad de seducción narrativa, dejó claro que los medios pueden tener un futuro si se posicionan como fuentes de “agua informativa potable” en un entorno dominado por la desinformación. Su intervención, acompañada por figuras del periodismo como Rovira y Basté, no solo fue un ejercicio de memoria viva de la transición sino un llamado a la reflexión sobre el estado actual de la democracia española, cuestionando si el sistema puede autoregularse o si está condenado a seguir su declive. La conferencia, que incluyó un intercambio sobre lo que hubiera dicho en su programa ‘Hoy por hoy’ sobre los últimos acontecimientos, terminó con un mensaje de esperanza condicional: mientras haya voces como la de Gabilondo, capaces de diagnosticar y challenger el status quo, puede haber un margen para el cambio. Sin embargo, su pesimismo respecto a la capacidad del sistema para corregirse se dejó sentir, dejando una audiencia entre conmovida y reflexiva.




