Madrid Culture Minister's 'heat as inspiration' remark sparks outrage
El calor como fuente de inspiración. Ese ha sido el argumento que ha usado el consejero de Cultura de la Comunidad de Madrid, Mariano de Paco, para responder a las quejas de la oposición en el pleno de la Asamblea de este jueves por las altas temperaturas que se están registrando en las aulas de la región por la falta de aire acondicionado. “Vicente Medina, por ejemplo, escribió en Murcia con muchísimo calor y escribió la Cansera. Leánsela y vean cómo el calor a lo mejor es fuente de inspiración”, ha dicho para comenzar su intervención.
La bancada de los populares ha irrumpido con un aplauso, pero al otro lado de la sala ha habido abucheos por las sorprendentes palabras de De Paco, que ha asegurado que cursó la EGB en un colegio en Murcia y que allí, “cuando hace calor, hace calor”, haciendo suya una frase que ya había pronunciado la consejera de Educación, Mercedes Zarzalejo, a principios de esta semana para hacer frente a las quejas de las familias por el calor.
De Paco, que ha comenzado así su discurso a pesar de que había sido preguntado por los eventos deportivos que se están celebrando en la región, ha querido mostrarse como el ejemplo: “Esta mañana, para llevar a mi hija al colegio, ¿saben lo que he hecho?: ponerle una camiseta de manga corta y un pantalón corto, como hemos hecho toda la vida”. “¿Saben lo que ocurre?“, preguntó mirando a los diputados de la izquierda, “que ustedes se ponen al lado de países donde la libertad de vestimenta no existe y eso no se podría hacer”.
Respondía de esta manera a las críticas de la portavoz de Más Madrid, Manuela Bergerot, que al comienzo de la sesión plenaria defendió la educación pública porque “nosotros [la izquierda] sí llevamos a nuestros hijos a la pública”. “Ojalá y ustedes hicieran lo mismo, porque si ustedes tuvieran a sus hijos en esas aulas a 35 grados, esas aulas ya estarían climatizadas“, dijo Bergerot. En ese momento, fue la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, quien le respondió que “la mayoría” de sus consejeros también llevan a sus hijos en la educación pública. “Lo lamento, pero es que en esta región de oportunidades somos todos iguales ante la ley y las oportunidades”, concluyó.
“Anda tú, si quieres,/ que á mí no me quea/ ni un soplo d’aliento,/ ni una onza de juerza (...)”, dicen unos versos del poema Cansera, que, quizás, representan de la mejor manera el cansancio del poeta y dramaturgo costumbrista Vicente Medina escribiendo bajo el calor de Murcia. Las palabras de De Paco han traspasado el límite de lo aceptable para la oposición. “Cuando hay niños haciendo educación física a más de 30 grados, lo normal es que un gobierno serio reconozca que tenemos un problema y se ponga a trabajar para solucionarlo. En lugar de eso, el Gobierno de Ayuso ha decidido reírse de la angustia de las familias”, ha criticado Bergerot a raíz de las palabras del consejero de Cultura. “El calor en las aulas no es fuente de inspiración, es fuente de dolores de cabeza, de deshidratación y de desmayos. Lo que debería hacer Ayuso es pedir perdón a las familias, y a los niños y niñas, que se ve que, como no votan, son ciudadanos de segunda”, ha añadido.
Las críticas de las asociaciones de padres, los profesores y los sindicatos por el calor en las aulas llegaron tan pronto como subieron las temperaturas en Madrid. Hace poco más de una semana, varias familias se plantaron en la plaza de los Carros, en pleno corazón de La Latina, con bañadores y flotadores para denunciar el calor que se sufre en las aulas. “Mayo ya parece agosto dentro de los colegios públicos”, criticaban las asociaciones convocantes de esta manifestación.
El sindicato Comisiones Obreras, incluso, ha llevado la situación frente a la Inspección de Trabajo, donde ha presentado una denuncia por la falta de acondicionamiento de las aulas, un problema que no es nuevo, sino que se repite año tras año. De hecho, la Inspección de Trabajo ya envió un requerimiento a la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid el año pasado para que se tomaran “medidas inmediatas de climatización y aislamiento en los centros educativos”, en un plazo máximo de dos meses, después de registrarse temperaturas superiores a los 27 grados, el máximo permitido en estos centros educativos.
La imagen de niños sudando, con ventiladores portátiles, hacinados bajo las sombras de los patios o incluso con desmayos se ha convertido en lo común en la gran mayoría de los colegios. Según criticó Bergerot, esta es la única región que no tiene climatizados todos sus edificios públicos. Más Madrid llegó incluso a solicitar que los plenos asamblearios se llevaran a cabo sin aire acondicionado para poner a prueba la resistencia de los diputados, tal y como lo hacen los alumnos y docentes.
El Partido Popular y Vox ya votaron en contra de la legislativa popular que se llevó a la Asamblea de Madrid el año pasado para climatizar las aulas, impulsada por la Federación de Asociaciones de Padres y Madres del Alumnado Francisco Giner de los Ríos (FAPA), los sindicatos Comisiones Obreras y UGT, además de la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM), que había recabado 72.000 firmas, superando las 50.000 exigidas.
La consejería que dirige De Paco, en el cargo desde junio de 2023, no ha estado exenta de polémicas. Estuvo en el ojo mediático más recientemente durante el viaje que realizó junto a Ayuso a México para participar en eventos como los Premios Platino, que la Comunidad de Madrid ―y directamente la Consejería de Cultura― patrocinó con 450.120,00 euros, y en los que la presidenta y su equipo finalmente no participaron. La agenda de la visita fue suspendida abruptamente a mitad de camino porque, según Ayuso, se sintieron “en peligro” tras haber recibido críticas por sus opiniones sobre Hernán Cortés, la conquista y el proceso de colonización en América.
En febrero, cuando ocurrió una cascada de ceses y dimisiones en el Gobierno madrileño tras la salida del entonces consejero de Educación, Emilio Viciana, su nombre también resonó por su relación con Antonio Castillo Algarra, una especie de gurú muy cercano a la presidenta madrileña y líder del grupo conocido como los pocholos. Algarra, que fue el impulsor del Ballet Español de la Comunidad de Madrid, fue descrito por De Paco como “la persona que ideó, concibió y entendió que esta comunidad necesitaba un ballet propio”. El consejero fue señalado además porque, supuestamente, permitió que Algarra convirtiera esta compañía en su cortijo.




