Aragón: el pacto PP-Vox busca "librar Aragón de la imposición del catalán"
Quick Look
- El pacto de gobierno entre PP y Vox en Aragón busca reformar la ley que reconoce el catalán como lengua propia, generando preocupación y críticas en las comarcas donde se habla.
- Residentes y políticos locales expresan su desacuerdo con la medida, considerándola innecesaria y divisiva.
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Why It Matters
El pacto de gobierno entre PP y Vox en Aragón incluye la intención de 'librar Aragón de la imposición del catalán', lo que afecta a las comarcas donde esta lengua es hablada por miles de personas.
“Contesto una en catalán y después a ustedes en castellano, ningún problema”. Pero, en aquella rueda de prensa que daba el entrenador Raúl Agné tras un partido del Girona en Huesca, sí surgían problemas por la manera de expresarse del protagonista y el runrún siguió hasta que la comparecencia quedó finiquitada abruptamente. Han pasado quince años de aquello y Agné, natural de Mequinenza, considera que “la forma de pensar de algunos parece que no ha variado, todavía se les ve más el plumero cuando logran mandar”. El pacto de gobierno sellado en Aragón por PP y Vox fija por escrito “librar Aragón de la imposición del catalán”. Una intención que pone en la diana la lengua común de hasta 50.000 personas (“no hay ningún censo oficial, pero por ahí se estima”, dice el Institut Aragonès del Català) que habitan en las comarcas que lindan con Cataluña y donde el propósito lingüístico del nuevo gobierno regional se acoge con más descrédito que interés. Incluso dentro de las propias filas del PP han surgido voces críticas con la utilidad y la conveniencia del empeño.
El pacto entre PP y Vox llama a reformar la ley que reconoce “el aragonés y el catalán de Aragón” como “lenguas y modalidades lingüísticas propias” de la comunidad. La norma data de 1999 y fue aprobada bajo el mandato de Santiago Lanzuela, del PP, quien falleció en 2020 durante la pandemia por coronavirus. “Fue un presidente bastante normal, con sentido común”, reconoce su sucesor, el socialista Marcelino Iglesias. “En muchos de los pueblos que hay entre la Ribagorza y Matarraña, el catalán lo habla todo el mundo”, subraya Iglesias. E insiste: “El tema de la lengua ha estado siempre normalizado, hasta la llegada de estos, que parece que les preocupa mucho”.
Fernando Camps es presidente del consejo comarcal del Matarraña en representación del Partido Popular. “No había ningún problema con la lengua, cada cual pensaba y defendía lo que quería, hasta que han llegado los del pacto”, indica, aludiendo a la supuesta influencia de la ultraderecha en el gobierno aragonés. Reconoce que la alianza del PP con Vox le resulta “incómoda” y remacha: “No quiero entrar mucho en eso, pero solo digo que hasta ahora no había ninguna guerra con la lengua”.
José María Alguero es el único concejal del PP en Mequinenza. En el Ayuntamiento refieren que está de baja y aislado tras verse involucrado recientemente en un accidente de tráfico que causó tres víctimas mortales. Durante este mandato ha votado a favor de una moción socialista en defensa de las lenguas minoritarias de Aragón: el catalán y el aragonés.
Además de presidente comarcal, Fernando Camps es también alcalde de Cretas (Teruel), el pueblo natal del arzobispo de Barcelona Juan José Omella, quien durante la reciente visita del Papa a Cataluña ha sido criticado por descuidar el catalán en sus intervenciones y por haber rebautizado como “Antonio” al arquitecto Antoni Gaudí.
“A mí todas esas exigencias al Papa con el catalán me han parecido ridículas”, dice Césarea López, natural de Extremadura pero vecina de Mequinenza desde hace 50 años. “Yo no lo hablo porque me da corte, pero aquí lo habla casi todo el mundo y muchas veces pido que no cambien al castellano cuando me hablan”, dice. A su lado, Concepción Rodríguez, murciana de origen pero residente en Mequinenza desde hace décadas, cuenta su caso: “En casa hablamos así (se expresa en catalán, pero sin mencionarlo) y mi hija se ha ido a vivir a Navarra. Le pregunté cómo teníamos que hablarle a los nietos y me dijo que igual como se ha hablado siempre en el pueblo”.
“Dile fragatí, mequinensà, chapurreau o como quieras, pero aquí se habla más catalán que en Barcelona”, coinciden Cesareo Tomàs y Pilar Llop, matrimonio de jubilados que regresaron a Mequinenza tras vivir años en l’Hospitalet de Llobregat. “Es que no hablamos catalán aquí”, defienden Jesús y Joan, dos jubilados que a las once y media de la mañana despachan botellines y bolsas de patatas fritas en el Hogar del Jubilat de Mequinenza. “Soy Joan, no me llames Juan”, exige uno. “Pertenecemos a Aragón, no a Cataluña, y somos españoles”, coinciden los dos. “En esta zona la gente no es catalana, es aragonesa. Pero no hay que mezclar la lengua con la política”, razona Esther Minguell, natural de Barcelona pero vecina del Matarraña desde hace treinta años.
En la terraza de un bar de Torrente de Cinca charlan Paula Navarro y Adriana Tejera. Veinteañeras universitarias, ambas estudian en Lleida. “Nunca he visto el catalán como una imposición, sino como algo natural con lo que hemos crecido”, dice Adriana. Su acento se aleja del catalán estándar y en ocasiones se han topado con quien, patosamente, reclama explicaciones: “En Lleida me han dicho que si hablo un mal catalán. Y cuando estudiaba en Madrid me habían llamado catalufa. Ya ves, a mi que soy de Aragón”, se cachondea Paula.
“Como la guerra de la lengua no la pueden ganar, desde la derecha se busca lo mismo que se hizo en Valencia y repiten que en los pueblos de la Franja se habla fragatí, maellano o chapurreau, cualquier cosa para no decir que es catalán. Es como decir que en México hablan mejicano y no español”, ejemplifica el expresidente autonómico Marcelino Iglesias. “Yo siempre he dicho que hablo catalán, pero aquí se juntan cosas que no tendrían que mezclarse”, razona Fernando Camps.
“El objetivo que tiene el pacto va en la línea de eliminar el nombre catalán, porque eso es lo que les molesta”, manifiesta Javier Giralt, profesor de Filología Catalana de la Universidad de Zaragoza y director del Institut Aragonès del Català. Tiene su teoría sobre el fin que persigue el acuerdo entre PP y Vox: “No me parece que se quiera arrasar con el catalán, sino lograr que la lengua que se habla en las comarcas de la Franja no se llame catalán”. La entidad que dirige había ido recibiendo subvenciones de entre 10.000 y 20.000 euros anuales del gobierno aragonés y señala que “con el gobierno de Azcón la financiación se queda en cero”. Define como un balón de oxigeno la ayuda directa de 50.000 euros que concedió el año pasado el Ministerio de Cultura.
En Fraga, Mari Mar Chiné y Carmen Aribau avanzan por la Avenida de Aragón y ambas pasean a sus nietos en sendos carritos de bebé mientras conversan en catalán. Al ser preguntadas si creen que las generaciones futuras usarán menos la lengua local, las dos coinciden en que “el fragatí no se perderá porque se habla en las casas y se aprende en la escuela”.
What to Watch
AI outlook — possibilities, not facts
El gobierno de Aragón intentará modificar la ley de lenguas para limitar el reconocimiento del catalán.
Very likely · Within months
Se presentarán recursos legales y protestas contra la nueva política lingüística.
Likely · Within months
Open Questions
- ¿Cómo se implementará la reforma de la ley lingüística?
- ¿Qué impacto tendrá en la educación y la cultura?
- ¿Habrá recursos legales contra la medida?






