Catastrófica riada en el Himalaya: 768 muertos y miles de desaparecidos
Las autoridades de Nepal y China intensifican las labores de rescate en condiciones extremas mientras el Gobierno nepalí estima una necesidad de hasta 5.000 millones de dólares para la reconstrucción.
Quick Look
- Una riada masiva en el Himalaya ha dejado al menos 768 fallecidos y más de 3.000 desaparecidos en Nepal y Tíbet.
- Las operaciones de rescate enfrentan condiciones climáticas adversas y daños estructurales, mientras se vincula el desastre al cambio climático.
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Why It Matters
Una riada masiva afectó valles del Himalaya en Nepal y Tíbet, provocando el colapso de infraestructuras y múltiples deslizamientos de tierra.
En el quinto día desde que una gigantesca riada arrasase varios valles del Himalaya, dejando escenas desoladoras en Nepal y en Tíbet, la situación sigue siendo extremadamente complicada a ambos lados de la frontera. Las autoridades mantienen una carrera contrarreloj para salvar el mayor número de vidas. La catástrofe suma este domingo al menos 768 víctimas mortales (752 en suelo nepalí y 16 en la región autónoma china), mientras que más de 3.000 personas continúan en paradero desconocido. Entre los desaparecidos figuran todavía dos ciudadanos españoles, uno en Nepal y otro en Tíbet.
El ministro de Exteriores de China, Wang Yi, ha definido lo ocurrido como “el desastre transfronterizo más grave” sufrido por los dos países en los últimos años y ha reconocido que la dificultad y la complejidad de las operaciones de rescate han alcanzado un nivel sin precedentes. Las autoridades chinas comunicaron este domingo por primera vez un listado detallado de las nacionalidades de los 546 desaparecidos en Tíbet. De ellos, 261 desaparecidos son extranjeros, procedentes de 23 países.
La policía nepalí ha informado por su parte de que 8.186 personas han sido rescatadas, pero que otras 2.502 continúan sin ser localizadas. Alrededor de 20.000 fuerzas de seguridad se han desplegado para las operaciones de rastreo. La Junta de Turismo del país cifra en 261 los extranjeros a salvo, aunque 320 turistas siguen desaparecidos.
Las condiciones sobre el terreno siguen entorpeciendo las búsquedas, ya que las opciones de llegar hasta quienes siguen aislados dependen de una combinación muy inestable de factores: que el nivel de los ríos permita trabajar, que no se produzcan nuevos desprendimientos y que la niebla abra ventanas suficientes para operar con helicópteros.
Las lluvias volvieron a elevar este domingo el caudal de los ríos Bhote Koshi y Trishuli. China avisó a Nepal de un aumento del flujo aguas arriba y las autoridades enviaron alertas a los teléfonos de los habitantes de las zonas afectadas, muchos de los cuales tuvieron que buscar, una vez más, lugares elevados donde refugiarse.
Las operaciones han tenido que suspenderse varias veces desde el viernes por el mal tiempo y por la amenaza de nuevos deslizamientos. Aunque el mayor de los embalses naturales que se han formado tras la riada del miércoles ya se había drenado en gran medida, los drones detectaron el sábado por la noche otro deslizamiento, 2,8 kilómetros río abajo, que ha creado una nueva presa y otra acumulación de agua, de acuerdo con la Televisión Central de China (CCTV). A ese peligro se suman las montañas escarpadas, las gargantas estrechas y la destrucción de carreteras y puentes, que dificultan el acceso terrestre.
En Nepal, el punto más delicado de las operaciones se encuentra ahora bajo tierra. La riada dañó una docena de proyectos hidroeléctricos y sepultó bajo metros de lodo, rocas y sedimentos las entradas de varios túneles y centrales subterráneas. El Gobierno nepalí cree que más de un centenar de personas podría seguir con vida en algunas de esas galerías. Katmandú ha pedido ayuda internacional especializada para abrirlas, localizar supervivientes, realizar pruebas de ADN e identificar restos humanos. Equipos técnicos de la India y de China participan ya en esas operaciones.
El ministro nepalí de Exteriores, Shisir Khanal, ha advertido de que el país necesitará apoyo exterior más allá de la emergencia inmediata. “La magnitud de la devastación es enorme”, ha afirmado. La estimación preliminar del Ministerio de Finanzas es que se necesitarán entre 4.000 y 5.000 millones de dólares (entre 3.450 y 4.315 millones de euros, al cambio actual) para la reconstrucción. La destrucción de instalaciones que aportaban más del 12% de la capacidad eléctrica nacional supondrá “un duro golpe” para la economía, especificó el ministro de Finanzas, Swarnim Wagle. Nepal depende en gran medida de esos saltos de agua, del turismo y de las remesas que envían los emigrantes.
Producto del calentamiento
China ha relacionado este domingo por primera vez directamente la catástrofe con el cambio climático. Según un análisis de un equipo adscrito a la Academia de Ciencias de China, difundido por CCTV, el desprendimiento se debió a la inestabilidad del glaciar bajo los efectos prolongados del calentamiento global. Los expertos sostienen que el aumento de la frecuencia, el alcance y la capacidad destructiva de este tipo de fenómenos constituye una característica “nueva y destacada” de los desastres que afectan a la criosfera (las zonas de la Tierra donde el agua permanece congelada) en la meseta tibetana y sus alrededores.
What to Watch
AI outlook — possibilities, not facts
Nepal solicitará formalmente ayuda financiera internacional para la reconstrucción.
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Open Questions
- ¿Cuántos supervivientes quedan atrapados en túneles hidroeléctricos?
- ¿Cuál será el impacto final en la economía nepalí tras la pérdida de energía?





