Cuba: US Accusation Against Raúl Castro Divides Havana
Quick Look
- Havana residents are divided over the US indictment of former President Raúl Castro for a 1996 plane shootdown.
- Supporters blame US sanctions for hardship, while critics condemn the regime and demand change.
AI-generated summary
Why It Matters
The US has indicted former Cuban President Raúl Castro for a 1996 incident where Cuban forces shot down two planes belonging to the organization Hermanos al Rescate, killing four people. This comes amid heightened US pressure on Cuba, including an oil embargo, and severe internal economic hardship.
Para unos, el problema es el asedio de Estados Unidos, agudizado en los últimos meses por el cerco petrolero a Cuba. Para otros, es el desgaste del régimen castrista. “Nos están matando”, coinciden en decir dos mujeres en La Habana con una posición en las antípodas, mientras miles de cubanos protestaban este viernes en apoyo a Raúl Castro. La concentración, al lado del Malecón habanero, copa las calles dos días después de que Washington volviera a meter presión en la isla al imputar por asesinato y conspiración al expresidente, ahora de 94 años, como responsable de un incidente de 1996: el derribo por parte de las Fuerzas Aéreas de Cuba de dos avionetas de la organización Hermanos al Rescate en el que murieron cuatro personas. Elena, de 54 años, es una de las fieles al Gobierno cubano que tenía pensado acudir a la marcha. Un día antes, junto a la puerta de una bodega, una tienda con productos racionados, era también una de las dos mujeres que señalaba a su verdugo. Estados Unidos tiene “a los cubanos asfixiados, nos están matando, que nos quiten ya el bloqueo”, dijo, para añadir que es “el peor terrorismo contra el pueblo de Cuba”.
Es la misma expresión que usó María, de 44 años, mientras espera a su marido sentada en un banco del barrio de Vedado. “Los cubanos queremos una intervención de los Estados Unidos, el régimen y todos los Castro nos están matando lentamente, a los ancianos nos les alcanza la pensión para vivir, los hospitales están colapsados. Si Raúl Castro derribó los aviones, que cumpla lo que se merece”, dice enfadada. “Es un dictador”, dice bajando la voz y advierte sobre la represión que hay para expresar opiniones. Su esposo se une a la conversación: “Nos alegramos mucho de esta acusación, queremos que él, su nieto El Cangrejo y toda la cúpula se vayan, son una mafia”. María cree que la mayoría de los que van a la marcha lo hacen porque no tienen más remedio: “Van chantajeados, sobre todo los que trabajan para el Estado, porque si no pueden perder su trabajo”. Para ella, no hay justificación para lo que está ocurriendo. Los cubanos, recalca, se sienten “desamparados por el Gobierno, que no se hace cargo de las necesidades de la gente, nos dicen que seamos creativos y que tenemos que resistir”, en referencia a la petición de resistencia creativa del presidente, Miguel Díaz-Canel, cuando empezó el cerco energético, que tiene a la isla sin combustible y sumida en los apagones y la parálisis.
El régimen ha reaccionado como suele hacer en momentos de máxima tensión con su eterno enemigo, al otro lado del Estrecho de Florida. El oficialismo, a través del organismo satélite Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), movilizó a sus bases —con buses fletados con miles de trabajadores del sector público y estudiantes pese a la gravísima crisis por falta de combustible— para encabezar este viernes un acto de reafirmación en la Tribuna Antiimperialista. Se trata de una plaza pública erigida en los 2000 bajo las órdenes de Fidel Castro y que se encuentra frente a la Embajada norteamericana. Al lugar asistió la primera plana del Gobierno y del Partido Comunista. Pero no estuvo presente el protagonista del evento: Raúl Castro. Tampoco habló el presidente Miguel Díaz-Canel. Los medios estatales han asegurado que 250.000 personas acudieron a la convocatoria. Sin embargo, las imágenes aéreas muestran que la concentración ha sido mucho menor en comparación con otros eventos litúrgicos del oficialismo, como las marchas del Primero de Mayo.
Pero en un país como Cuba, los símbolos lo son todo. El expresidente imputado por el Departamento de Justicia no se encontraba ahí. Pero sí se dejó ver Raúl Guillermo Rodríguez Castro, El Cangrejo, su nieto, exjefe de seguridad y el puente entre La Habana y la Casa Blanca en las más recientes conversaciones con Washington. También estuvo ahí su polémica hija, Mariela Castro. Preguntada al respecto por la prensa internacional, la directora del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), aseguró que su padre se encuentra “muy tranquilo”. Y subrayó que “nadie lo va a secuestrar”.
En las calles de La Habana, la acusación a Raúl Castro ha funcionado como una especie de catalizador de lo que piensa cada cual sobre el régimen. Los que se han concentrado en la Tribuna Antiimperialista lo ven como una medida de presión más de Estados Unidos que llega en un momento en el que la preocupación más acuciante es sobrevivir al día. Camino a un recado, Juana, de 63 años, cree que “a la edad de Raúl, con 94 años, ¿para qué lo acusan? Se desprestigian ellos mismos, que lo hubieran hecho cuando tenía fuerza, no ahora que no la tiene ni para levantar un pie. Lo hacen para presionar más, aunque la situación en Cuba tiene que cambiar”, argumenta. Elena, de 54 años, tiene una opinión mucho más contundente. “Yo soy revolucionaria y la acusación es una mentira, [Raúl] derribó los aviones en favor de mi país”.
What to Watch
AI outlook — possibilities, not facts
Further US sanctions or diplomatic actions against Cuba.
Likely · Within weeks
Increased internal unrest or protests in Cuba.
Possible · Within months
A shift in US-Cuba relations.
Speculative · Long term
Open Questions
- What is the legal basis for the US indictment of a former head of state for an event that occurred decades ago?
- How will this indictment affect US-Cuba relations?
- What is the true extent of public support for the Cuban government versus opposition?
- What are the immediate consequences of the US pressure on Cuba's economy and daily life?





