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Dos terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 sacuden el centro de Venezuela
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La Vanguardia6/26/2026World3 min readSpain

Dos terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 sacuden el centro de Venezuela

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Dos terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 sacudieron el centro de Venezuela el 25 de junio de 2026, generando incertidumbre y una rápida respuesta comunitaria para asistir a los afectados y localizar desaparecidos.

AI-generated summary

Why It Matters

El 25 de junio de 2026, dos terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 sacudieron el centro de Venezuela, golpeando una sociedad que ya enfrenta décadas de dificultades y una crisis política.

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Si eres venezolano, la madrugada del 25 de junio puede empezar con una vibración insistente del móvil. Son las 00:13 —19:13 del 24 en Caracas— y, de pronto, vuelven a la vida grupos de WhatsApp que llevaban meses en silencio: el de la familia, el del colegio, el de la universidad, el del vecinos. Decenas de mensajes aparecen casi al mismo tiempo. Todos contienen la misma pregunta:

“¿Están bien?”.

La cantidad de mensajes inquieta. Pero inquieta más el silencio que les sigue.

Entonces se acude al buscador con la ingenua esperanza de encontrar una explicación tranquilizadora y se escribe “Venezuela ahora”. En esos primeros minutos, la magnitud de la catástrofe todavía no ha llegado a las portadas. Y durante un instante se respira con alivio breve, apenas el tiempo que se tarda en marcar el número de un familiar o de un amigo y que no haya respuesta.

La siguiente parada suele ser X. Y entonces aparecen las imágenes: edificios enteros desplomándose sobre sí mismos, una nube de polvo elevándose hacia el cielo, cámaras temblorosas grabadas desde balcones y ventanas. Por reflejo, se activa el sonido. Y llegan los gritos que atraviesan la pantalla. Gritos de personas que no saben si un padre, una abuela, o incluso una mascota están atrapados bajo los escombros.

Las zonas afectadas empiezan a aparecer en los primeros informes. Y los nombres resultan dolorosamente familiares. Son calles y barrios recorridos cientos de veces. De pronto, los lugares que sostienen una vida dejan de ser recuerdos para convertirse en puntos de un mapa de destrucción.

Los minutos pasan. Para algunos son horas. Y entonces empiezan a llegar las voces. Voces que, durante un instante, se tuvo que contemplar la posibilidad de no volver a escuchar. Una llamada entrante se transforma en una plegaria desesperada. Y si hay suerte, al otro lado de la línea se escucha la respuesta que todos buscan:

“Estamos bien”.

El 25 de junio de 2026 —todavía 24 de junio en Venezuela— dos terremotos, uno de magnitud 7,2 y otro de magnitud 7,5 sacudieron el centro del país.Y es difícil no preguntarse cuánto puede soportar una sociedad que lleva décadas enfrentando dificultades. Un país que, cuando busca sanar las heridas provocadas por la crisis política, recibe un golpe devastador de la naturaleza.

La Guaira, principal puerta de entrada al país, conoce bien la fuerza destructiva de los desastres naturales desde el deslave del 99. Hoy vuelve a contemplar edificios dañados y vidas suspendidas. Otras ciudades venezolanas experimentan por primera vez una devastación de esta magnitud. Sin embargo, todas comparten la capacidad de sus ciudadanos para organizarse cuando las instituciones resultan insuficientes.

Junto al trabajo de los servicios de emergencia, las fuerzas de seguridad y Protección Civil, ha emergido otra fuerza: la de la comunidad.

Miles de personas han convertido sus redes sociales en centros improvisados de ayuda. Circulan números de emergencia, listas de desaparecidos, campañas de donación y puntos de asistencia. Crean plataformas para registrar personas desaparecidas y localizadas, facilitando el reencuentro de familias separadas por el caos. Vecinos recolectan alimentos, ropa y medicinas. Desconocidos ofrecen, mediante comentarios de internet, un techo temporal a quienes han perdido su hogar.

Personas sin uniforme, sin entrenamiento especializado y, en muchos casos, sin nada que ofrecer salvo sus propias manos. Hombres y mujeres que cargan cajas, distribuyen agua, buscan desaparecidos o acompañan a quienes han quedado solos. Aquellos que lo han perdido todo y, aun así, siguen dando.

Open Questions

  • Cuál es el número exacto de víctimas y heridos?
  • Cuál es la extensión total de los daños materiales?
  • Cómo se organizará la reconstrucción a largo plazo?

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This article was originally published by La Vanguardia.

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