Los libros de pasatiempos, sudokus y juegos de lógica lideran las listas de ventas estivales, consolidando una tendencia al alza que combina nostalgia, divulgación y desconexión digital.
Los libros de pasatiempos y cuadernos de actividades para adultos experimentan un auténtico boom en ventas, convirtiéndose en los grandes protagonistas editoriales del verano y consolidando un fenómeno impulsado por la nostalgia, la lógica y la reducción del tiempo de pantalla.
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Los cuadernos de actividades y pasatiempos para adultos comenzaron a popularizarse hace unos quince años, transformando el formato escolar clásico en propuestas divulgativas.
Los pasatiempos son uno de los entretenimientos más habituales de los diarios, con variantes clásicas como los cruzados –los magníficos Jordi Fortuny y Màrius Serra–, encontrar los errores, hacer jeroglíficos o el sudoku, que por muy antiguo que parezca hace solo dos decenios que se ha popularizado por todas partes –La Vanguardia los publica desde julio del 2005–. Fuera de eso, hay una industria de revistas a su alrededor, además de los clásicos cuadernos de verano que tantos y tantos niños han hecho de pequeños, cuando ya se intentaba ludificar el aprendizaje. Se habrán dado cuenta de que hace unos años que están totalmente de moda, sin embargo, y las principales editoriales insisten en verano: las últimas semanas, por ejemplo, siete de los diez libros de no ficción más vendidos eran de pasatiempo, tanto en castellano como en catalán.
El origen de estos movimientos les podríamos situar quince años atrás, en el 2012 –el año, por cierto, que en los móviles explotó la aplicación Apalabrados–, cuando Blackie Books publicó su primero Cuaderno de actividades para adultos, que inauguró una tendencia creciente. El editor Jan Martí recuerda que “al principio jugamos con la cosa nostálgica del típico cuaderno de verano, sobre todo el recordado Santillana, que tanto nos mantuvo ocupados porque los padres no querían que volviéramos a la escuela demasiado desentrenados”. “Con Daniel López Valle, a quien conocía de toda la vida, pensamos como transformar aquel minitrauma de verano infantil en un formato divulgativo. Lo importante de nuestros cuadernos es la vinculación del aprendizaje con el conocimiento pasándolo bien”, señala. El fenómeno ha traspasado fronteras y están presentes directamente en Latinoamérica e Italia, y han vendido los derechos a Portugal, Holanda, Alemania o Brasil.
Con los años, para por mucha gente “se ha convertido en una tradición y cada año repiten unas 40.000 personas, de manera que en total hemos vendido medio millón”, porque los hay de verano, sí, pero también de invierno, para niños, para personas mayores, hace tres años publican también en catalán... e incluso han sacado uno sobre el Mundial de fútbol. Martí no se inquieta por la competencia: “Si han salido imitadores quiere decir que es una buena idea y que lo hacemos bien. Por otra parte, hay que son muy poco creativos y nos hemos encontrado el mismo formado, tipografía, colores y el mismo modelo de ejercicio. Lo que cuesta más es convertir en un buen pasatiempo una cosa que quieres explicar, que no sea ni demasiado fácil ni difícil, porque los dos extremos generan frustración o aburrimiento”.
Uno de los fenómenos que está de moda este año es el Murdoku (Temas de Hoy / Columna), entretenida mezcla entre los enigmas de detectives y la dinámica del sudoku que el enigmista de cabecera Màrius Serra describe como “una evolución de los problemas de lógica de toda la vida”. Aunque el primero de los dos libros disponibles salió hace un año, se ha disparado este verano, cuando han vendido más de 400.000 ejemplares en pocos meses. Sergi Álvarez, director editorial de Temas de Hoy, señala que “si todos hemos jugado de pequeños, por qué dejamos de hacerlo cuando crecemos? Siempre nos ha gustado la línea del libro juego, y los últimos años hemos conseguido introducirles con fuerza, porque se puede jugar individualmente, pero también en grupo o en familia”. Hace unos años ya triunfaron con el Murdle (en catalán a Ara Llibres), un fenómeno equiparable –en menor medida– que continúa. Álvarez reconoce que no sabe “por qué se han convertido en un fenómeno viral, supongo que las ideas buenas acaban encontrando a su público”.
Joan Carles Girbés, director editorial de Ara Llibres, recuerda que en catalán hace unos años que es un fenómeno al alza y “ha venido para quedarse”. A raíz del éxito del Paraulògic en el 2022 empezaron a publicar libros: “Era un movimiento arriesgado, pero creo que abrimos el espacio para que hubiera más en nuestra lengua”. De aquí vino también su apuesta por el Murdle, y este año el nuevo juego de su autor, Bordergrams: “Es un fenómeno internacional en pleno estallido –insiste–. Hay muchos libros que tienen sus variantes y uno lleva al otro”. En el 2023 publicaron Jugada mestra! e incluso se atrevieron con un Quadern feminista per a senyores modernes, libros que están pensados para el lector de aquí y que a menudo juegan con el concepto de la catalanidad.
Glòria Gasch, editora de Columna, también lo ve así, porque además del Murdoku este año han sacado dos cuadernos propios, uno de pasatiempos históricos y un sobre lengua y literatura: “¡El interés por nuestra lengua y cultura es intrínseco, y creemos que era necesario jugar!”. Dentro del mismo Grup 62, Fanbooks ya hace tres años que publica los suyos Passatemps irreverents per a catalanoaddictes.
El grupo Penguin Random House también tiene el suyo Quadern d’estiu per fer vacances de les vacances (Rosa dels Vents), pero en castellano la variedad llega hasta un Cuaderno Bruguera con personajes de cómic como Mortadelo y Filemón o los hermanos Zipi y Zape, y también publican un formato propio, los Crímenes ilustrados (Plaza&Janés) de Modesto García, que nacieron, explica el autor, intentando durante la pandemia crear un reto viral en las redes sociales: “No lo concebí como libro, simplemente me quería dar a conocer y crear marca personal, y funcionó tan bien que ahora ya son unos cuantos libros”, explica García, que cree que una de las razones por las cuales este tipo de libro gana adeptos es que “nos ayudan a rebajar horas de pantalla, no hace falta estar conectado en ninguna máquina ni tener cobertura o batería para jugar”. El autor ha hecho dos específicamente de Crímenes del verano, con una cubierta que ya se puede jugar al estilo del clásico ¿Dónde está Wally?, un formato, por cierto, que la editorial Comanegra adaptó con éxito a partir del 2018 con On és l’Estel·la?, de Toni Galmés.
Pau Vidal, responsable del Minimots en Vilaweb y coautor de los libros del Paraulògic, reconoce que hay una buena efervescencia: “Son libros que se pueden llevar a la playa para jugar, y pienso que no matan el vicio, sino que lo aumentan”. Como traductor, es responsable de la versión en catalán de Proves sense corregir (Edicions 62, en castellano en Seix Barral traducido por Germán Veritens), de Stefano Bartezzaghi, un libro lleno de enigmas que hay que resolver para encontrar al asesino y que en Italia se ha convertido en un fenómeno: “No es fácil, y a menudo se juntan en grupo para encontrar las soluciones”. Vidal también recuerda que no hace mucho que en catalán también han surgido iniciativas dirigidas a las personas mayores, para estimular la memoria, como la editorial Abastar que impulsan Judit Pujadó y Xavier Cortadellas.

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