El euro digital se acerca a su aprobación definitiva
Quick Look
- El Parlamento Europeo ha aprobado su posición sobre el euro digital, allanando el camino para negociaciones con el Consejo y un posible lanzamiento en 2029.
- La iniciativa busca reducir la dependencia de EE.UU. en pagos electrónicos.
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Why It Matters
El Parlamento Europeo ha aprobado su posición sobre el euro digital, acercándose a una negociación final con el Consejo para establecer el marco legal antes de fin de año, con el objetivo de una posible emisión en 2029.
El euro digital está ya un poco más cerca. El Parlamento Europeo ha fijado este jueves su posición y ya está listo −tres años después de que la Comisión Europea lanzara el proyecto− para negociar con el otro colegislador de la UE, el Consejo, y cerrar un texto definitivo. La propuesta se ha aprobado con una mayoría holgada de . El objetivo es que todo el marco legal esté ultimado antes de acabar el año para que el Banco Central Europeo pueda emitir esta versión electrónica del dinero en efectivo en 2029. Con esta iniciativa, Europa busca rebajar la dependencia de Estados Unidos en el campo de los pagos electrónicos.
Un fuerte respaldo parlamentario de la Comisión de Economía de la Eurocámara aprobó el informe preliminar: 416 votos a favor y 169 en contra, los de los grupos ultras (Patriotas por Europa, formación en la que está integrada Vox; una parte de Conservadores y Reformistas; y Europa de las Naciones Soberanas, la familia más a la derecha del Parlamento). 22 eurodiputados se abstuvieron.
Llegar hasta este punto no ha resultado fácil. Las posiciones entre los grupos que finalmente han respaldado el proyecto eran distantes al comienzo. El ponente y líder de la delegación parlamentaria que negocia con los Estados miembros, el eurodiputado popular español Fernando Navarrete, presentó un informe inicial que se alejaba de las posturas de las otras familias políticas, de la Comisión Europea y, también, del Consejo de la UE. Navarrete planteó, por ejemplo, que el euro digital solo entrara en vigor en una versión offline en su uso minorista (los pagos cotidianos que hacen los ciudadanos en sus compras) y que se activara en su modo online si el sector privado no proveía de métodos de pago alternativos a las tarjetas de crédito y débito estadounidenses (Visa, Mastercard, American Express). Finalmente, el popular se acercó a los demás grupos y el proyecto ha podido avanzar.
En el camino del euro digital ha resultado clave, como en tantos otros campos, el cambio geopolítico que provocó el retorno de Donald Trump a la Casa Blanca. Europa todavía es muy dependiente de los métodos de pagos electrónicos de Estados Unidos a través de las tarjetas. Los sistemas alternativos, como Bizum (en España) o Wero (en Bélgica o Francia), que suministra el sector bancario privado europeo, no han avanzado hasta hace relativamente poco tiempo, pese a que son iniciativas que en algunos casos tienen una decena larga de años. El terremoto en las relaciones con Washington resultó clave para que las instituciones europeas encontraran argumentos con los que convencer a los colegisladores de la necesidad de apostar por este proyecto y vencer la resistencia del sector privado.
Desde la banca, se apunta a que el desarrollo de esta versión digital de dinero público (como lo son las monedas y los billetes en la versión física) puede afectar a la estabilidad financiera, a su volumen de negocio y que, en el fondo, siendo los dispositivos móviles que se utilizan de fabricación estadounidense, china o coreana, tampoco se reduce la dependencia de potencias extranjeras. Todos estos argumentos han ido apareciendo en el debate sobre el euro digital en los últimos meses y, finalmente, terremotos geopolíticos como la batalla arancelaria con Estados Unidos o las reclamaciones de Trump sobre Groenlandia han dado munición a los partidarios del euro digital.
La gran incógnita que queda por dilucidar es cuánto dinero podrán tener los ciudadanos en ese formato. Esto no lo despejarán los colegisladores durante su negociación de los textos legales. Determinarlo corresponderá al Eurogrupo, los ministros de Finanzas de la zona euro, y, en última instancia, al Banco Central Europeo. Ahí se situará el tira y afloja, no solo entre las instituciones europeas, también con el sector privado, que aspira a que ese umbral no sea alto.
Otro de los caballos de batalla serán las posibles comisiones que la banca comercial pueda cobrar, porque no va a ser el BCE directamente el órgano con el que traten los ciudadanos. Sí que será el responsable último del monedero digital que tendrán los usuarios en sus dispositivos móviles, en el que se guardará el dinero electrónico. Pero, en teoría, la previsión es que la intermediación se haga a través del sector privado.
What to Watch
AI outlook — possibilities, not facts
Marco legal del euro digital ultimado antes de fin de año.
Very likely · Within months
Emisión del euro digital por el BCE en 2029.
Likely · Within years
Open Questions
- ¿Cuánto dinero podrán tener los ciudadanos en formato digital?
- ¿Qué comisiones cobrará la banca comercial?
- ¿Cómo se gestionará la dependencia tecnológica de dispositivos extranjeros?





