El Gobierno español está dividido y preocupado tras un informe policial que señala a Marruecos como responsable del salto de 72.000 personas a Ceuta el 30 y 31 de julio, mientras el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, mantiene el apoyo de Pedro Sánchez pero enfrenta críticas internas por presunta falta de control sobre las fuerzas de seguridad y posibles filtraciones a grupos ultraderechistas.
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El salto de 72.000 personas a Ceuta el 30 y 31 de julio de 2022 fue uno de los mayores flujos migratorios irregulares en la historia de las ciudades autónomas españolas, lo que generó una crisis humanitaria y política inmediata. Desde entonces, el Gobierno español ha mantenido que no hubo implicación estatal marroquí en el evento, atribuyéndolo a factores locales y presión migratoria.
El enfado es monumental. El Gobierno, y en especial el ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, está indignado con una situación inédita: la policía ha informado a una jueza de la Audiencia Nacional de que tiene detalles que probarían que Marruecos estuvo detrás del salto de 72.000 personas a Ceuta el 30 y 31 de julio. El Ejecutivo se divide entre los que auguran que la polémica quedará en nada porque el informe será poco sólido y los que están realmente preocupados ante lo que ven como un desafío de la policía al ministro del Interior y al Gobierno.
Pedro Sánchez apoya al ministro Marlaska sin fisuras, pero en el Ejecutivo y en el PSOE hace tiempo hay quienes defienden que el titular de Interior no controla su ministerio, en el que lleva más de ocho años, desde el primer Consejo de Ministros tras la moción de censura contra Mariano Rajoy. “Es inconcebible que estemos defendiendo públicamente que Marruecos no tiene nada que ver mientras la policía hace un informe en el que señala a la policía marroquí. Inconcebible. Estamos a ciegas con lo que hace la policía”, señala un ministro.
Otras fuentes gubernamentales creen que esto no es culpa de Marlaska, sino de un sector de la Policía y de la Guardia Civil que no reconoce la autoridad del Gobierno y va por libre e incluso trabaja en contra del Ejecutivo. “¿Está la Policía conspirando contra el Gobierno?“, se preguntan algunos miembros del Ejecutivo, que no dan crédito a la inédita situación. En el Gobierno crece así la sensación de descontrol en Interior, con un ministro como Marlaska que ha sufrido ya mucho desgaste y cuya salida algunos han dado por hecha muchas veces, aunque Sánchez siempre le ha defendido y ha decidido mantenerlo hasta el final.
“Estamos a un paso de que Iustitia Europa [un grupo ultraderechista que ejerce la acusación popular en este caso] tenga antes que el Gobierno una información muy sensible de la policía que afecta a la seguridad nacional, es increíble”, señala otro miembro del Gobierno, también desconcertado como todos ante una situación difícil de explicar y que llega a 24 horas de una comparecencia clave del presidente del Gobierno que precisamente se iba a centrar en demostrar que toda la información de la que dispone el Ejecutivo le hace pensar que no ha sido Marruecos.
En el Gobierno también hay malestar con la jueza, María Tardón, que ha ordenado el informe y lo mantiene en secreto, y creen que puede haber intereses políticos detrás, porque ella estuvo en política con el PP y fue concejala de seguridad en el Ayuntamiento de Madrid con José María Álvarez del Manzano como alcalde.
Fuentes de La Moncloa señalan que al Ejecutivo le “sorprende” que la Policía no haya compartido con el Gobierno esa información que apuntaría a que Marruecos estaría detrás del gran salto masivo de inmigrantes en Ceuta. “Sorprende que, si existen ya esas evidencias, no se haya informado al Gobierno para poder tomar decisiones que podrían afectar a la seguridad nacional”, señalan estas fuentes, que aseguran que el Ejecutivo no tiene el informe. “Somos los principales interesados en que nuestras fuerzas y cuerpos de seguridad avancen en la investigación de lo sucedido y se conozca lo que pasó”, rematan.
En esta línea, el ministro de Justicia, Félix Bolaños, pide prudencia. “Es el momento de la cautela, de analizar en profundidad ese informe, esa información, y de conocer todos los detalles que se mencionan en esa pieza periodística y que se refieren a un informe”, ha explicado. Bolaños dice que el Gobierno es “el primer interesado” en conocer con exactitud qué ocurrió los días 30 y 31 de julio en Ceuta.
Mientras, todo el arco parlamentario reclama información detallada antes del Pleno del Congreso de mañana, incluidos los socios de Sumar, que han pedido el informe. El PP exige ya la dimisión del ministro Marlaska “por sinvergüenza, incompetente y mentiroso”, según su secretario general, Miguel Tellado. Y Emiliano García Page, presidente de Castilla-La Mancha, se pregunta “si ha tenido que ser una jueza la que pida un informe sobre lo que pasó, si nadie más había pedido o planteado a la Policía Nacional o a nuestros servicios de inteligencia que informaran”.
La cuestión monopoliza la agenda política mientras el Gobierno intenta conseguir toda la información y muestra su desconcierto. El presidente, que está preparando la comparecencia en la que esta cuestión será clave, ha hecho público un vídeo en el que no hace ninguna mención a esta polémica y se limita a un mensaje de solidaridad a los ceutíes. En el vídeo, Sánchez dice comprender que los ceutíes están afrontando “circunstancias difíciles” y que es comprensible que piensen que “hasta que no se recupere la normalidad, la respuesta del Estado es insuficiente”. Pero les asegura que el Gobierno está “movilizando todos los recursos para recuperar normalidad”, mencionando el plan de 309 millones aprobado el martes, que hará que la ciudad “salga reforzada”. “La prioridad es sacar a la gente de las calles, garantizar una atención digna a los llegados y devolver la tranquilidad a los ceutíes”, afirma el presidente. La crisis sigue, pues, abierta y la sensación de descontrol y acoso dentro del Ejecutivo es cada vez más fuerte, a la espera de las decisiones que se tomen en Interior y en La Moncloa para recuperar el control de la situación.
AI outlook — possibilities, not facts
El Gobierno español obligará a la Policía Nacional y a la Guardia Civil a entregar el informe sobre el salto a Ceuta tras la presión política y judicial.
Likely · Within days
El ministro Fernando Grande-Marlaska sobrevivirá a esta crisis, al menos a corto plazo, debido al respaldo continuo de Pedro Sánchez.
Possible · Within weeks

El secretario de Defensa de EE.UU., Pete Hegseth, ha provocado una serie de dimisiones de altos mandos militares, incluyendo al secretario del Ejército Dan Driscoll y al general Randy George, tras enfrentamientos por su visión de una fuerza de 'guerreros' y la resistencia a reformas tecnológicas, dejando al Ejército sin liderazgo estable en medio de conflictos en Irán y Ucrania.

Alberto Núñez Feijóo acusa a Pedro Sánchez de no estar en condiciones de proteger la seguridad nacional tras un informe de la Policía Nacional que vincula a agentes marroquíes en la planificación de la avalancha migratoria en Ceuta del 30 de julio, exigiendo la dimisión de Fernando Grande-Marlaska y convocando a los ciudadanos a una movilización en apoyo de Ceuta.

El Ministerio del Interior ha desmentido que el informe de la Policía Nacional sobre el intento de entrada masiva en Ceuta del 30 de julio atribuya expresamente a las Fuerzas de Seguridad de Marruecos la planificación o ejecución del suceso, aunque reconoce que señala a agentes marroquíes sin uniforme dirigiendo a las masas hacia la frontera.

Antes de la cumbre de Biskek en Kirguistán, Putin destacó que la Organización de Cooperación de Shanghái representa casi la mitad de la población mundial y más de un tercio del PIB global, posicionándola como una alternativa al G-7 debilitado por conflictos en Ucrania y tensiones con Irán, mientras Xi Jinping reiteró su disposición a fortalecer una gobernanza global multipolar y equitativa.

El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, acusa al Gobierno de Pedro Sánchez de saber y tapar el informe policial que señala a Marruecos en el asalto a Ceuta, exige responsabilidades judiciales, la convocatoria inmediata de la embajadora marroquí y el llamado a consultas del embajador español en Rabat, y pide elecciones para devolver la voz al pueblo.

El Gobierno español prepara una ley de prevención del blanqueo de capitales que obligará a los clubes de fútbol profesional a identificar a sus inversores, patrocinadores e intermediarios, y a reportar operaciones financieras relevantes, con el fin de evitar que el deporte sea utilizado para mover dinero negro. La norma también amplía el control a otros sectores como inmobiliario, arte y juego, y extiende la vigilancia a los hermanos de altos cargos políticos.