Granollers y Zeballos repiten título en dobles de Roland Garros
Quick Look
La pareja Granollers-Zeballos gana su segundo título en dobles de Roland Garros, derrotando a Heliovaara-Patten 6-4, 6-2, en 1h 16m.
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Why It Matters
Granollers y Zeballos defienden su título de 2023 en dobles de Roland Garros.
Bajo la cubierta de la Chatrier, como si no hubiera pasado el tiempo ni nada hubiera cambiado, ellos, Marcel y Horacio, Horacio y Marcel, triunfan, brincan, se abrazan y lo festejan otra vez. Déjà vu este sábado en Roland Garros, donde Granollers y Zeballos, tributo los dos a la sencillez, a la normalidad y a eso de no tener ínfula alguna, repiten y se coronan por segunda vez, imponentes e imbatibles. Muy felices. Se imponen por 6-4 y 6-2 (en 1h 16m) a la segunda pareja del mundo, el finlandés Harri Heliovaara y el británico Henry Patten, y se funden con los suyos, rociados por el agua: “¡Dale, daléele!”. Dice el argentino: “Nunca hubiera imaginado que con 40 años seguiría aquí…”. Pero sobra cuerda, al parecer. Es el tercer grande que ganan de la mano, el tercero en un año —se añade el US Open—. Y sus voces rebotan por la central, donde hace un año hubo más miga —las 2h 22m y los tres sets invertidos contra los británicos Salisbury y Skupski— y esta vez lo atrapan en un día de viento y frescor, otoñal, pero bastante más plácido dentro del rectángulo. La respuesta rival es insuficiente en el primer acto y el desarrollo del segundo (doble rotura de partida y brecha de 5-1) no es más que la constatación de que hoy por hoy, sobre la arena de París, ellos mandan; de que le han cogido el gustillo a esto de ganar, vaya. Son 16 trofeos en total y tres majors en el plazo de un año. Costó abrir la lata, cuatro grandes finales, pero es un feliz suma y sigue para los dos, quienes emprendieron la aventura en 2019 y descubrieron un filón. El dobles, paradisíaca alternativa. “Fue una forma de renacer. Y aquí estamos”, simplifica Zeballos, el zurdo, el faro, el que guía y Marcel el que todo lo remata. Oficio por los cuatro costados y ante todo, “mucho compromiso”, “el día a día”. Solo así se puede entender esto, dicen. “Yo tengo 41 años y me sigue encantando ver el tenis y los partidos, tener esa pasión, esas ganas. Así se hace todo más fácil”, recalca el marplantense, mientras su compañero, 40, hace hincapié en que lo fundamental “es la cabeza”. El barcelonés vive una segunda juventud —“o la tercera ya, ¿no?”— y después de un muy reseñable recorrido individual —19º del mundo, cuatro trofeos y dos Davis antes de cambiarse al otro formato—, descubrió el paraíso. “El tenis va llevándote por diferentes caminos y se nos daba bien. Así podíamos optar a títulos y ciertas cosas que son muy difíciles de conseguir. Creo que al final fue una buena decisión. Cuando terminemos nuestra carrera tendremos títulos que de otra forma no hubiéramos tenido”, razona. Desde luego, a él no le faltan. Son 33 laureles, 10 de ellos en el terreno de los Masters 1.000, la miel del número uno, una presencia constante en el top-10 y también en el escenario maestro de final de año… Y la cosa no queda ahí: como doblista figura ya a la altura de Emilio Sánchez Vicario, ganador de otros cuatro Grand Slams. Desde la óptica nacional, solo les superan Vivi Ruano (10) y Arantxa Sánchez Vicario (6). “Y cuando toque, yo me iré [retirarse] tranquilísimo...”, apunta el argentino. De momento, se llevarán 300.000 euros por barba y la historia transmite que son el quinto dúo que logra retener el cetro de París tras Yevgeny Kafelnikov y Daniel Vacek (1996-97); Jonas Bjorkman y Max Mirnyi (2005-06); Max Mirny y Daniel Nestor (2011-12) y más recientemente los alemanes Kevin Krawietz y Andreas Mies (2019-20). ¿Cómo no caer en el conformismo, ahora que lo de triunfar parece ir convirtiéndose en costumbre? “Se trata de seguir trabajando e ir a por más. Nos enfocamos en todo aquello que está bajo nuestro control y sabemos que si física y mentalmente estamos fuertes, vamos a tener esas posibilidades. A partir de aquí vamos a intentar ganar más y mantenernos ahí arriba. Nosotros hemos vivido durante muchos años sin conseguirlo, quedándonos cerca y pasando por momentos de frustración, y por eso lo valoramos muchísimo. No, [ganar] normal no es… Como dice Horacio, si mañana decidiéramos parar podríamos irnos muy tranquilos, pero aún tenemos margen para mejorar como pareja. Con esa motivación llegan los títulos”, concluye Granollers, mientras Zeballos se despide: “Si Rafa Nadal no se conformaba con 12, 13 o 14 títulos aquí… ¡Imagínate nosotros!”.
What to Watch
AI outlook — possibilities, not facts
Granollers y Zeballos serán favoritos en próximos torneos de dobles
Likely · Within weeks
Open Questions
- ¿Podrán mantener su dominio en futuros torneos?






