Industria marítima, cautelosa ante el acuerdo EE.UU.-Irán sobre el Estrecho de Ormuz
Quick Look
- La industria marítima espera la confirmación de un memorando de entendimiento entre EE.UU. e Irán para reabrir el Estrecho de Ormuz.
- A pesar de discursos optimistas, las navieras exigen garantías ante los altos costos de seguros y riesgos de seguridad.
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Why It Matters
La industria marítima ha estado operando con extrema cautela debido al conflicto en el Estrecho de Ormuz, con unos 600 buques atrapados y altos costos de seguros.
Pese a los discursos grandilocuentes del presidente estadounidense, Donald Trump, la industria marítima aguarda con cautela a que se confirme el memorando de entendimiento entre EE UU e Irán —cuya firma está prevista para el viernes— antes de aventurarse a cruzar el estrecho de Ormuz y sacar sus buques —unos 600 siguen atrapados en la zona— del encierro al que han sido sometidos durante más de cien días de conflicto.
“Hasta que no lo vea no lo creo”, es el lema que parece guiar a las navieras, escarmentadas por anteriores anuncios que terminaron en fiasco (y implicaron ataques armados, abordajes e incautaciones).
Tras el llamamiento de Trump el domingo (“Encended los motores y dejad que fluya el petróleo”), los mercados cabalgaron el lunes una ola de optimismo con importantes bajadas del precio del crudo y subidas de las acciones ligadas a empresas de transporte marítimo (sobre todo en China).
Y es cierto que hay indicios que invitan al optimismo: el buque cisterna Disha cruzó el lunes el estrecho en dirección a la India con 62.000 toneladas de gas licuado cargado el pasado 1 de marzo en Qatar, apenas comenzada la guerra israelo-estadounidense contra Irán.
Y algunos superpetroleros están tomando posiciones en la entrada oriental de Ormuz para penetrar más rápidamente en el golfo Pérsico en caso de una reapertura a la navegación.
Además, la agencia iraní Fars notificó que tres buques de ese país, incluyendo un superpetrolero, habían entrado o salido de puertos iraníes navegando a través de la zona del bloqueo naval impuesto por EE UU en el Golfo de Omán sin ser molestados, algo que el ministro de Exteriores de Irán, Abbas Aragchí, calificó este martes de “una buena señal que muestra que el memorando de entendimiento está en su primera fase”.
Esto es considerado por las autoridades iraníes como una muestra de buena voluntad por parte de Washington, ya que anteriores anuncios de la reapertura de Ormuz fueron interrumpidos por la Guardia Revolucionaria iraní al ver que EE UU no daba un primer paso.
Sin embargo, los movimientos siguen siendo muy limitados.
Datos de la plataforma de seguimiento de barcos MarineTraffic compartidos con EL PAÍS muestran que el domingo hubo apenas cinco cruces; el lunes fueron tres y otros dos la mañana de este martes (sin contar los buques iraníes); si bien la empresa de inteligencia marítima Windward eleva los cruces del lunes a 12, ya que también incluye algunos de los buques que atraviesan el estrecho con el transpondedor apagado (que emite el Sistema de Identificación Automática o AIS).
Puede que hayan sido algunos más, ya que es muy complicado seguir el rastro con cada vez más buques utilizando las tácticas de la llamada “flota fantasma”, incluso con el apoyo estadounidense.
Mediante imágenes satélite y datos de navegación, la agencia Reuters ha identificado cerca de un centenar de buques que, desde inicios de mayo, han transitado en secreto a través de las aguas omaníes del estrecho para cargar luego crudo y derivados del petróleo en otros petroleros con transferencias en alta mar, del mismo modo que suelen hacer Rusia e Irán para burlar embargos, pero en este caso por iniciativa de Washington (el helicóptero Apache derribado por Irán la semana pasada participaba en esta misión).
Es probable que Trump se refiriese a esta ruta cuando, el lunes, dijo en su red social Truth que los petroleros ya estaban circulando “por la Autopista Sur, que es totalmente segura”.
Pero la industria, con los pies más en el suelo —o en el mar— que los volubles índices bursátiles y las redes sociales, aún no se fía.
Hay muchas cosas a tener en cuenta antes de empezar a sacar a los más de 600 buques atrapados en el golfo Pérsico desde el inicio de la guerra: las primas de las aseguradoras siguen siendo prohibitivas, hay que despejar el tránsito de minas marítimas, buscar relevos a las tripulaciones encerradas en las embarcaciones desde hace meses y limpiar los cascos de los buques, plagados de moluscos y crustáceos tras semanas fondeados en aguas tan cálidas.
“Las declaraciones de Estados Unidos e Irán son poco claras y no ofrecen información suficiente sobre aspectos clave, como los plazos y las rutas seguras.
Debido a la falta de detalles y a su historial de anuncios excesivamente optimistas, creemos que la situación de seguridad para el sector marítimo sigue siendo inestable y consideramos que es muy arriesgado que los buques inicien la travesía en este momento”, ha declarado Jakob Larsen, director de seguridad de BIMCO, la mayor patronal de armadores.
BIMCO y otras grandes asociaciones de navieros han pedido que sea la ONU, a través de la Organización Marítima Internacional (OMI), quien organice un paso seguro a través del anterior corredor que transcurría por el centro del estrecho, y no ser obligados a usar las rutas norte y sur que patrocinan Irán y Estados Unidos, respectivamente, y que son más arriesgadas para la navegación.
También Jotaro Tamura, director ejecutivo de la japonesa MOL, una de las principales empresas de buques cisterna a nivel mundial, se ha mostrado cauto y ha pedido que las declaraciones “se materialicen” en una apertura real del estrecho que permita a las navieras “sentirse seguras para cruzar”.
En declaraciones al diario británico Financial Times, estimó que el tráfico no comenzará a reanudarse hasta “un par de semanas o un mes” después de la firma del acuerdo, aunque otras navieras son más optimistas y creen que este fin de semana ya aumentarán los cruces.
Un análisis de Kpler compartido con EL PAÍS estima que la recuperación del tráfico en Ormuz será “gradual”, con unos 15 cruces diarios durante los primeros días, y que irán aumentando progresivamente hasta alcanzar los 40 al final de las primeras dos semanas y hasta los 65-70 al final del primer mes del acuerdo, es decir, la mitad de los habituales antes de la guerra.
Entonces, creen los analistas de esta empresa de seguimiento de transporte marítimo, las aseguradoras comenzarán a reducir las primas y el transporte irá en aumento, pero no se normalizará completamente hasta noviembre.
Otro de los puntos a clarificar para las navieras —a la espera de que se haga público el texto del acuerdo entre Washington y Teherán— es si se impondrá alguna suerte de peaje.
Trump y otros dirigentes estadounidenses han negado que vaya a ocurrir, pero el portavoz de Exteriores iraní, Esmail Baghaei, aseguró en una rueda de prensa que su país recibirá no peajes, sino “tasas” en concepto de “servicios de navegación, protección medioambiental y seguro marítimo”.
What to Watch
AI outlook — possibilities, not facts
El tráfico en Ormuz se recuperará gradualmente, alcanzando la mitad del nivel previo a la guerra en un mes.
Likely · Within months
Las primas de seguros marítimos comenzarán a reducirse una vez que el tráfico se normalice parcialmente.
Likely · Within months
Open Questions
- ¿Cuándo se firmará exactamente el memorando de entendimiento?
- ¿Qué detalles específicos incluye el acuerdo sobre rutas seguras y plazos?
- ¿Se impondrán peajes o 'tasas' a la navegación?





