Joaquim Ruyra y el fuego en Les Gavarres
Quick Look
- El escritor Joaquim Ruyra, cuya finca en Les Gavarres se quemó en 1928, plasmó la devastación en su cuento 'Entre Flames'.
- El texto evoca el temor histórico a grandes incendios en la región, que hoy se ven agravados por el abandono rural y la acumulación de combustible forestal.
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Why It Matters
El escritor Joaquim Ruyra gestionaba fincas en Les Gavarres, una de las cuales se quemó en 1928, inspirando su cuento 'Entre Flames'. Históricamente, estas comarcas han vivido con el temor a grandes incendios forestales.
El escritor Joaquim Ruyra fue abogado aunque jamás ejerció. Propietario rural, se centró en gestionar el patrimonio familiar. Buena parte de sus fincas estaba en Les Gavarres. Innovador en el género del cuento y también en el uso de palabras catalanas propias de la payesía hoy prácticamente olvidadas. En 1928, una de sus fincas se quemó durante un incendio en Sant Mateu de Montnegre, las Gavarres más cercanas a la ciudad de Girona. Lo recogería eran el cuento ‘Entre Flames’ (‘Entre llamas’). La traducción de la descripción realista de lo que se encontró al día siguiente al llegar a la finca para ver al masovero es estremecedora. “Ni un murmullo de hojarasca, ningún movimiento, los árboles negros, tiznados, sin ramas, sin frondosidad, se levantaban como espectros (…) todo estaba apagado, apagado de fuego y apagado también de vida”.
Para Ruyra la finca ya era, simplemente, nada. En aquel entonces a cargo del masovero y de otros trabajadores y de la que se sacaba el máximo partido. Lo que no era susceptible de ser vendido se convertiría en el sotobosque que se acabarían comiendo las cabras hasta dejarlo todo limpio. Hoy todas esas fincas están probablemente abandonadas y son el combustible de fuegos que los técnicos numeran progresivamente como si se tratase de la salida al mercado del último modelo de teléfono móvil.
El 7% de la superficie de Catalunya está urbanizada y ocupada por equipamientos comerciales , industriales o con infraestructuras de pueblos y ciudades. El resto del país (¡qué bonito es llamarle país ahorrándonos territorio!) son bosques y cultivos. No es un parque temático sino que le aporta densidad y esencia.
Después de Ruyra se instaló entre las gentes de estas comarcas el mantra del gran fuego que un día acabaría con todas las Gavarres ardiendo. En 1947 comenzó en Romanyà y acabó en La Bisbal. En 1968, el temor era que las llamas atravesasen por debajo del viaducto de l’Alou, donde se unen las carreteras que llevan de Barcelona y Girona hacia la costa, en dirección al macizo de Cadiretes a los pies de Tossa. Lo heredaron sucesivas generaciones quienes, al menos hasta hoy, sospechaban de una profética pesadilla que llevaría el fuego de la ciudad de Girona hasta el mar.
Open Questions
- ¿Cuál es el estado actual de las fincas de Ruyra?
- ¿Qué medidas se toman contra la acumulación de combustible forestal?



