
Un análisis crítico sobre la política penitenciaria respecto a los miembros de ETA y el impacto en la memoria de las víctimas.
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Henri Parot es un miembro de ETA condenado por múltiples asesinatos. El debate surge tras la concesión de beneficios penitenciarios a presos de la organización terrorista.
La concesión del tercer grado a Henri Parot, responsable de casi noventa asesinatos, es una aberración, un ataque frontal al más elemental sentido de la justicia. Pero la responsable de este despropósito no es la consejera de Justicia del Gobierno vasco, María Jesús San José. Ella es solo un pelele que ha aceptado degradarse como persona para cumplir los acuerdos del Gobierno con ETA para excarcelar a todos cuanto antes. Ella hace lo que le mandan. Es indigna y por eso aceptó ese puesto envenenado en el que sabía lo que tendría que hacer. Si no fuera ella, lo haría otro. Hay muchos socialistas mediocres dispuestos a todo.
Si se pudiera catalogar a los asesinos de ETA, Parot sería el peor de todos. Y si se han atrevido a darle el tercer grado, ya no hay límite a la ignominia. En numerosos países democráticos existe la cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional para los delitos más graves. ¿Es un disparate pretender que un monstruo autor de 39 asesinatos e implicado en otros tantos no salga nunca de prisión? ¿O lo es lo contrario, que cumpla menos de un año por cada uno de sus crímenes?
El actual Gobierno de España ha renunciado a la dignidad, a la justicia y al respeto a las víctimas. Se ha dejado arrastrar por el nacionalismo vasco y por el partido de ETA, que les exprime regodeándose de su poder sobre ellos. Es una situación terrible que sin embargo no produce más que escándalos contenidos y momentáneos en la sociedad. El terrorismo de ETA se ha convertido en una cuestión amortizada. Y como sus cómplices lo saben, avanzan rápido para alcanzar el objetivo que se han propuesto de que no quede ni un solo etarra en prisión.
Pero la iniquidad de lo que se está haciendo va más allá. El día en que se hizo pública la noticia de la libertad del asesino en serie Parot, se recordó públicamente, ensalzándola, a otra etarra, asesinada por sus propios compañeros, y se anunció que se le va a erigir un monolito en su pueblo. ¡A una etarra! Para mayor oprobio, medios de comunicación relevantes del País Vasco publicaron un panegírico sobre ella ¡escrito por otra etarra, asesina de cuatro personas!
Es flagrante el abandono de las víctimas, el olvido de su sacrificio, la traición a la defensa de los valores a que nos obliga su legado, las constantes ofensas, mientras se perdona, se rehabilita y se ensalza a los terroristas desde ámbitos cada vez más amplios. Es desolador que cada vez sean más los que lo aceptan y miran hacia otro lado.

Edu Galán, writer and comedian, recounts his chance meeting with Belén Esteban in an elevator 15 years ago and reflects in his book 'More famous than Jesus Christ' on the nature of fame, criticizing the loss of glamour, the artificiality of authenticity in networks, child exploitation in the world of influencers and the unequal pressure on women, while defending the need for psychological tools to manage public exposure.
Inspired by the recent solar eclipse, this article analyzes the three great challenges that threaten to cause a "total eclipse" in humanity: the climate crisis, global wars and the uncontrolled advance of artificial intelligence.

Contemporary fear, fueled by the far right and the imminent risks of unregulated artificial intelligence, paralyzes a society unprepared for the changes of a new world order, according to recent reflections by Antonio Scurati, Timothy Garton Ash and Margaret MacMillan.
The author reflects on the need for philosophy in the face of global irrationality, citing conflicts such as the war in Ukraine and the Argentine claim to the Falklands, and finds solace in the idea of 'the apathy of the stars' and Carl Sagan's cosmic perspective to preserve serenity in the face of the stupidity and violence of the world.
La Vanguardia's Cultura|s supplement warns about the 'Dark Enlightenment' driven by technological platforms that alter habits and thinking, favoring oligarchic regimes and the rise of the extreme right, with examples such as Donald Trump and his alliance with techno-oligarchs, while pointing out that citizens are betting on extreme formations despite criticism.
The author remembers his mother and Nuri, a kleptomaniac friend who even stole gifts made by her, and connects this memory with the series Your Friends & Neighbors and an article by Robin Givhan in The New York Times that divides society between idiots and losers, analyzing the morality of success, wealth and human behavior in times of unfair competition and empty aspirations.