
Un informe de BBVA Research muestra beneficios en empresas que aplican IA, pero subraya desigualdad en su adopción
AI-generated summary
La adopción de IA en la economía ha generado debate sobre sus efectos en el empleo y la productividad.
Las previsiones que se han dado desde la irrupción de la Inteligencia Artificial han ido en dos direcciones: unos decían que se destruiría una cantidad ingente de empleos y, la parte contraria, que serviría como una herramienta esencial para cualquier tipo de trabajo, que ayudaría a la productividad y que creará nuevas posiciones. Según afirma un informe de BBVA Research, coordinado por Rafael Doménech, la batalla de los gurús la estarían ganando los segundos: la productividad de las empresas que aplican soluciones de Inteligencia Artificial es ya un 4% mayor al compararla con quien forma parte del mismo sector pero todavía no se ha subido a la ola tecnológica. Además, el documento defiende un impacto nulo (0%) en el volumen de las plantillas de las empresas de la Unión Europea (UE) que implantan Inteligencia Artificial en sus procesos. También, aquellas empresas que reportan un uso elevado de la IA tienen una mayor posibilidad de contratar a nuevos empleados (un 4,5% más) que aquellas que muestran un uso más bajo o moderado, cuya probabilidad marginal de contratación se sitúa en el 1%. Unido a esa mayor productividad y posibilidad de contratación, el estudio muestra una mejora sustancial en los salarios (del 3,3%) en las firmas de la UE que apuestan por la IA, en comparación con las empresas equivalentes de su mismo sector que no la han adoptado en sus procesos. Esto demuestra que la mayor productividad que los empleados logran gracias a ella tiene su recompensa a la hora de ser remunerados: según los datos de la Encuesta de Población Activa de 2023 que la Fundación BBVA ha cruzado con la Encuesta de Estructura Salarial de 2022, la ganancia media por hora se sitúa en torno a los 20 euros para ocupaciones con un índice digital alto (por ejemplo, los programadores), frente a una ganancia media cercana a los 14 euros para ocupaciones con un índice digitalizado alto pero no puramente tecnológicas, como por ejemplo, los radiólogos. Sin embargo, estos datos se centran casi exclusivamente en las grandes corporaciones, que tienen músculo financiero suficiente como para implantar soluciones actualizadas de Inteligencia Artificial. De hecho, el propio informe admite que estos buenos datos «están muy concentrados en empresas medianas y grandes». pequeñas empresas La Inteligencia Artificial no genera valor por sí sola desde el primer momento en que se utiliza. Requiere de inversiones complementarias en software, bases de datos e incluso una formación específica para los empleados. Todo ello es plausible para las grandes compañías, sin embargo, dichas inversiones son prácticamente prohibitivas para las empresas de menos de 10 empleados, que quedan marginadas de los beneficios de productividad. A esto hay que sumar la herencia digital. El informe recoge un estudio europeo de 2024 (Brey y van der Marel) que explica que el capital humano capaz de utilizar las nuevas tecnologías del que disponía una empresa hace 10 años explica un 33% de su nivel actual de adopción de la IA. Este elemento complica aún más a las pymes introducirse en los usos de Inteligencia Artificial aplicados a su actividad comercial. Por estos motivos, se produce una asimetría en la evolución de la adopción de la IA. Así, las empresas digitalmente maduras liderarán el progreso del futuro, y en el otro lado de la balanza se sitúan las rezagadas, que corren el riesgo de verse desplazadas de esta revolución tecnológica y de sus propios mercados, ya que no podrán competir con aquellas empresas que invierten a gran escala. Pero es posible incluir a las firmas de menos de 10 empleados en la ola tecnológica. De hecho, la IA puede convertirse en un democratizador del emprendimiento, reduciendo las barreras de entrada. Además, aplicada en las etapas iniciales, la IA apoya el crecimiento sin necesidad de realizar un gasto desmesurado.
AI outlook — possibilities, not facts
Aumento en la adopción de IA en empresas medianas y grandes de la UE
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