La Sagrada Família: ¿Se perderá su magia al completarse?
Quick Look
- La Sagrada Família, que en 1930 era un símbolo romántico de lo inacabado, se acerca a su finalización.
- Algunos lamentan la pérdida de su magia, mientras otros ven la oportunidad de revivir el modernismo catalán con iniciativas digitales y tecnológicas.
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Why It Matters
La Sagrada Família, obra de Gaudí, se acerca a su finalización tras décadas de construcción. En 1930, su estado inacabado evocaba un encanto romántico comparable a obras de arte.
En torno a 1930, la Sagrada Família ofrecía una estampa capaz de fascinar al observador más romántico. Entonces solo estaba en pie una de las fachadas, la del Nacimiento. En la parte más baja se insinuaban los claustros de las vírgenes de Montserrat y del Roser y, al lado, el esbozo del futuro ábside. La panorámica del templo inconcluso tenía poco que envidiar de cuadros míticos como La abadía de Tintern, de Turner, o Las ruinas de Eldena, de Caspar David Friedrich, así como de las representaciones que se han hecho de la abadía de Newstead, que un día fue de Lord Byron. Aquella Sagrada Família a medio hacer podía también emparentarse con la catedral de Colonia que pintó Karl Friedrich Schinkel cuando aún no se había culminado la obra.
Hay algo profundamente romántico en aquello que no está acabado. Más aún, en el trabajo que se abandona porque alguien asume que el objetivo es desmesurado y desborda la escala humana. Una obra no finita es fluidez, progreso, dinamismo.
Por todo ello, aquel ábside desnudo junto a una torre solitaria merecía perdurar en el tiempo como una elegía al ideal frustrado, como una oda a la insensatez mayúscula de un arquitecto adelantado a su tiempo. Dicho sea esto sin ningún demérito para un Gaudí que se vio sobrepasado por una empresa cuya culminación requería de varios relevos generacionales. Rodeado por un generoso parque urbano, consolidado y bien preservado, el mero esqueleto de la Sagrada Família en 1930 hubiera constituido un fenomenal homenaje al genio de su autor. El recuerdo de un sueño prodigioso. No hacía falta construir nada más.
Pero se decidió seguir adelante. Los fieles, primero, y los turistas, después, salieron al rescate de la obra cada vez que esta languidecía y asomaba el musgo. Los avances tecnológicos y el trabajo de varias generaciones de talentosos arquitectos e ingenieros hicieron el resto. La basílica no se ha acabado, solo ha alcanzado su techo y se ha coronado con la cruz, pero va camino de finalizarse.
Para algunos, esa determinación de los barceloneses en completar la Sagrada Família es una oportunidad perdida. En su libro Los lugares y el polvo (Elba), el arquitecto milanés Roberto Peregalli sostiene que “ahora que el monumento está a punto de completarse, su magia profunda desaparecerá”. De hecho, la magia de lo inconcluso ha sido durante décadas un aliciente añadido de la basílica. Para muchos visitantes, lo fascinante no era solo la audaz arquitectura Gaudí, sino también la grúa, los andamios, la entrada y salida de camiones. Es decir, el privilegio de asistir en persona a la construcción de uno de los últimos grandes templos de la humanidad. Para poder contar a los nietos o bisnietos: “Yo vi cómo la levantaban”.
Peregalli se precipitaba al escribir que “el monumento está a punto de completarse”, ya que las obras de la fachada de la Gloria y la futura escalinata se prolongarán aún unos años. Pero es cierto que, el día que se desmonten las grúas y se rescinda el contrato del último albañil, la Sagrada Família podrá considerarse un templo finito.
El encanto de lo inacabado, el dinamismo que emana de un proceso en marcha, habrá que buscarlo entonces en otro lugar. Tal vez, sin abandonar la estela de Gaudí, el reto sea dar nueva vida al modernismo catalán para que este movimiento no quede relegado a la condición de pieza de museo. Esa conjunción gaudiniana de arte, ingeniería, industria y tecnología podría estar en el origen, quién sabe, de un renacimiento barcelonés en el que la cultura y la ciencia fueran de la mano.
Los principales monumentos modernistas de Barcelona ya están dando pasos en ese sentido cuando promueven iniciativas de cultura digital o tecnológica. La Sagrada Família dispone también de espacios que pueden ser escenario de esa combinación virtuosa de saberes. Gaudí, que yace en un lateral de la cripta, les daría sin duda su bendición.
What to Watch
AI outlook — possibilities, not facts
La Sagrada Família se considerará un templo finito tras el desmontaje de las grúas y la rescisión del contrato del último albañil.
Very likely · Within years
El encanto de lo inacabado y el dinamismo de un proceso en marcha deberán buscarse en otros lugares.
Very likely · Within years
El modernismo catalán podría encontrar un renacimiento con la cultura y la ciencia de la mano, inspirado en la conjunción gaudiniana.
Possible · Medium term
Open Questions
- ¿Cómo afectará la finalización de la Sagrada Família a su atractivo turístico y a su significado cultural?
- ¿Podrá el modernismo catalán encontrar un nuevo impulso a través de iniciativas digitales y tecnológicas?
- ¿Qué legado dejará la determinación de completar la obra a pesar de la pérdida de su 'magia inconclusa'?


