
Las ceremonias marinas ganan popularidad en España, aunque requieren permisos y urnas biodegradables para cumplir con la normativa.
Lanzar cenizas al mar en España requiere cumplir estrictas normativas ambientales, utilizando urnas biodegradables y áreas autorizadas por Capitanía Marítima, en un sector en auge de ceremonias personalizadas.
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Lanzar urnas convencionales al mar está prohibido en España, exigiendo la normativa condiciones específicas de Capitanía Marítima y el uso de materiales biodegradables.
«Cuando me muera, quiero que lancen mis cenizas al mar». Esta frase, escuchada en tantos hogares, acostumbra a guardar un gran significado: querer reposar donde se disfrutó de las mejores vacaciones, se vio un anochecer inolvidable o se vivió las mejores jornadas de pesca. Pero los familiares de suelen encontrarse con un muro cuando quieren que su ser querido quede ligado para siempre a la costa: en España está prohibido lanzar al mar una urna convencional, ni flores, coronas, bolsas o cualquier otro elemento que pueda convertirse en residuos. Pero eso no impide que se pueda cumplir ese último deseo de forma legal. Sólo hay que acatar las condiciones establecidas por la Capitanía Marítima correspondiente, navegar hacia los puntos autorizados, a cierta distancia de la costa, lejos de las zonas de baño y ser respetuosos con el medio ambiente.
«Hay una normativa muy clara en referencia al deposito de cenizas en el mar. Debe realizarse en áreas autorizadas, con el permiso de Capitanía, urnas biodegradables y pétalos de flores naturales» señala Albert Vidal, portavoz de Cenizas Mediterráneo, empresa catalana especializada desde 2013 en la organización de ceremonias marinas.
Para solicitar sus servicios, la familia solo tiene que aportar la documentación de la persona fallecida y ellos se ocupan de tramitar la autorización, coordinar la embarcación y organizar la salida. «Existe bastante desconocimiento. Pasa con las urna, por ejemplo. Nos han llegado con urnas de bambú porque piensan que se son biodegradables», destaca Vidal. Una vez informados los familiares de todos los detalles, las ceremonias suelen contar con un máximo aproximado de diez personas, además del capitán y, cuando es necesario, otro miembro de la tripulación. Algunas familias prefieren acudir con una sola persona, mientras que otras reúnen al grupo más cercano.
«El momento más emotivo suele llegar cuando ponemos la música preferida del fallecido. Muchas familias también brindan con cava o champán. En una ocasión trajeron una botella de ratafía de 1947, el año de nacimiento de la persona a la que despedían. También en alguna ocasión hemos tenido la suerte de recibir la visita de una familia de delfines durante la travesía o en el momento de dejar las cenizas», recuerda Vidal.
Cenizas Mediterráneo realizó 440 servicios en 2024 y 585 en 2025. Su actividad se extiende por distintos puntos de Cataluña, Comunidad Valenciana, Región de Murcia, Andalucía y Mallorca, con especial demanda en las grandes ciudades y en zonas con una fuerte vinculación marítima. El servicio tiene un coste que varía entre los295 y los 675 euros, dependiendo del tipo de servicio y del puerto de origen. Las ceremonias para depositar urnas funerarias en el mar concentran su mayor demanda entre mayo y septiembre, coincidiendo con el buen tiempo.
Durante la mayor parte del año pueden organizarse con alrededor de una semana de antelación, pero en julio y agosto el plazo puede aumentar «hasta dos o tres semanas». El estado del mar también influye. Cuando las condiciones no garantizan la seguridad y la comodidad de los asistentes, la salida se aplaza. «Es un momento demasiado importante como para realizarlo con mala mar. Preferimos cambiar la fecha y asegurarnos de que la familia conserve un recuerdo bonito. Al realizarse días o incluso semanas después del fallecimiento, estas ceremonias no se viven como algo triste, sino un momento muy emotivo», añade Vidal.
Funerales a la carta
Una encuesta elaborada por Pazy, empresa especializada en la planificación y organización de funerales personalizados, refleja que el 67,5% cree que los funerales del futuro serán más únicos y personales y el 45% considera que habrá ceremonias personalizadas, religiosas o laicas, para despedirlas. «Estamos en un momento en el que los funerales se diseñan cada vez más como un homenaje a la vida del fallecido y en el que cada vez existen más opciones dentro de los servicios funerarios que permiten reflejar quién era esa persona», explica María Hermida, portavoz de la compañía que incorpora entre sus servicios las ceremonias marítimas de Cenizas Mediterráneo.
Hermida considera que el relevo generacional es clave en este cambio de paradigma. «Ya no son los hijos los que llaman a "la funeraria de siempre" y dejan que todo se haga como se ha hecho "toda la vida", sino que cada vez hay más gente que decide su propia despedida en vida. Antes el funeral era casi un trámite estandarizado -tanatorio, misa, entierro, y ya- y ahora se piensa más como una historia: qué queremos contar de esa persona, cómo era, qué le gustaba. Y esto lo están empujando varias cosas a la vez: vivimos en una sociedad menos religiosa pero no menos espiritual, hablar de la muerte se ha normalizado bastante gracias a series, libros, redes sociales... y también han aparecido servicios como el nuestro, que dan margen para personalizar sin que eso signifique pagar más», detalla.

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