Mayo, el mes más letal por calor en España: 101 fallecidos
El pasado mes de mayo ha quedado marcado en los registros españoles como el más letal por calor de toda la serie histórica: 101 personas fallecieron en España a causa de las altas temperaturas durante ese mes, principalmente en el norte del país —Asturias, Galicia y el País Vasco— y con especial incidencia en mujeres mayores.
La cifra triplica la media de la última década y llega antes incluso de que se haya declarado oficialmente el inicio del verano. Así lo han puesto de manifiesto la ministra de Sanidad, Mónica García, y Héctor Tejero, responsable de Salud y Cambio Climático en el gabinete ministerial, durante la presentación del nuevo Plan de Medidas frente a las Altas Temperaturas.
El dato de mayo se enmarca en una tendencia que ambos han calificado de alarmante. Según el sistema de monitorización de mortalidad diaria del Ministerio, entre 2015 y 2025 fallecieron en España más de 27.500 personas a causa del calor. Solo el año pasado, la cifra ascendió a 3.832 fallecidos, el segundo peor registro de la historia.
A esas muertes hay que sumar un impacto sanitario más amplio: las hospitalizaciones por calor aumentan un 10% durante las olas, y los accidentes laborales se incrementan hasta un 17% cuando se registran temperaturas extremas. "El cambio climático y el calor extremo enferman y matan", ha sentenciado Tejero.
Las temperaturas se adelantan a su época
Sin embargo, es el dato de mayo el que mejor ilustra el cambio de escenario. "El problema no es únicamente que haga más calor", ha explicado la ministra. "El problema es que el calor cada vez llega antes, y cuando llega antes, nuestros organismos todavía no se han aclimatado y es cuando tenemos la percepción social de que el riesgo todavía no existe".
Los primeros episodios de calor extremo de la temporada tienen un impacto sanitario especialmente elevado precisamente porque ni la fisiología ni la percepción social han ajustado su sentido del riesgo. Durante la última semana de mayo se registraron temperaturas entre 10 y 15 grados por encima de lo habitual, y las previsiones de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) apuntan a que el verano será nuevamente más cálido de lo normal en buena parte del territorio, ha detallado la ministra. El verano meteorológico es hoy casi seis semanas más largo que en los años 80.
Nuevas formas de medir el calor
En el plano técnico, como ha expuesto Tejero, la principal novedad del plan de este año es la actualización de los umbrales de temperatura y riesgo para la salud. El sistema trabaja con 182 zonas climáticas definidas en todo el territorio, cada una con sus propias condiciones de adaptación.
Los umbrales se han recalculado con datos de 2012 a 2023, excluyendo los años de pandemia, y el resultado es un incremento promedio de 0,58 grados. Según Tejero, esto "podría indicar que en algunas zonas de España estamos adaptándonos mejor a las temperaturas". Las diferencias territoriales son, no obstante, muy marcadas: en zonas como A Coruña, la temperatura de riesgo se sitúa en torno a los 7-8 grados sobre la media, mientras que en Córdoba, con mayor tradición de adaptación al calor, ese margen es considerablemente mayor.
El sistema de avisos se articula a través del portal meteosalud.es, actualizado cada día antes de las 10 de la mañana con la predicción de riesgo para los próximos tres días. El riesgo se presenta mediante código semáforo —amarillo, naranja y rojo—, aunque Tejero ha advertido que esos niveles no tienen el mismo significado para todas las personas.
El caso más extremo, ha descrito, es el de "una mujer de 75 años que vive sola, en un barrio humilde, en una vivienda sin climatización": para ese perfil, un aviso de riesgo moderado puede convertirse en una amenaza grave. La edad avanzada y las rentas bajas son, según la evidencia científica, los dos factores que más aumentan la vulnerabilidad al calor extremo.
Esa dimensión social ha sido central en la exposición de la ministra, quien ha vinculado la adaptación climática con la justicia social y ha señalado a la infancia como otro de los ámbitos más urgentes. "Miles de escolares siguen pasando horas en aulas que superan los 35 grados", un asunto, que como ha subrayado, "no se toleraría en ningún otro edificio público".
"Quizá ha llegado el momento de preguntarnos por qué seguimos tolerando en la infancia lo que se considera inaceptable para los adultos", ha afirmado García, lanzando un llamamiento directo a las comunidades autónomas para que impulsen sus planes de adaptación climática en los centros educativos. La ministra ha mostrado su malestar con administraciones que responden con pasividad, citando expresamente al ex consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, que habría sugerido en el pasado que los niños podían hacerse un abanico.





