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Muere Lindsey Graham, el halcón republicano que adoraba a Trump y a Israel
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El Mundo9h agoPolitics5 min readSpain

Muere Lindsey Graham, el halcón republicano que adoraba a Trump y a Israel

Quick Look

  • El senador republicano Lindsey Graham, un influyente halcón en política exterior y aliado de Donald Trump, falleció a los 71 años por complicaciones cardíacas.
  • Su muerte, tras un viaje a Kiev, marca el fin de una era para la vieja guardia republicana.

AI-generated summary

Why It Matters

Lindsey Graham fue un senador republicano de larga trayectoria, conocido por su postura de halcón en política exterior y su alianza con Donald Trump y con Israel. Su muerte se produce en un momento de alta tensión geopolítica global.

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Lindsey Graham, senador republicano durante un cuarto de siglo, ex candidato presidencial, aliado indispensable de Donald Trump y de Israel y uno de los grandes halcones en política exterior de la historia reciente de Estados Unidos, ha muerto este sábado por la tarde por complicaciones cardiacas. Tenía 71 años, casi todos ellos dedicados a la política de una forma u otra, y se jugaba la reelección una vez más este noviembre, tras haber derrotado recientemente en las primarias de su partido a todos los que aspiraban a reemplazarlo.

Que Graham falleciera horas después de regresar de Kiev, donde se reunió con Volodimir Zelenski, y mientras Estados Unidos bombardeaba una vez más Irán, sirve perfectamente para encuadrar la postura de uno de los principales lobbistas en favor de una política exterior agresiva y del uso del ejército en el mundo. Para plantar cara a Rusia, China y desde luego en Irak, Afganistán, Irán, etc.

Pero que el senador haya fallecido mientras otro de sus veterano colegas, Mitch McConnell, líder de la mayoría republicana durante 20 años, esté ingresado de gravedad, sirve todavía mejor para resumir un fin de era, la de los políticos que vivieron en la Guerra Fría, que protagonizaron la resurrección y transformación de su partido y que lograron, con sus acciones y omisiones, que Donald Trump fagocitara al Grand Old Party, sobreviviera al asalto al Capitolio y volviera al Despacho Oval.

Graham era el tipo ideal weberiano de esa vieja guardia republicana y de los "guerreros de la Guerra Fría", de los "warmongers' o belicistas que Trump siempre criticó y despreció, pero al que irónicamente adoraba. Siempre apostando por más intervención, más presencia en Oriente Próximo, más despliegue de tropas. Alguien que pasó de buscar consensos tendiendo la mano a los demócratas, por ejemplo en materia de medio ambiente, clima o incluso en inmigración, a ser un martillo conservador en busca de clavos izquierdistas. Haciendo lo que fuera necesario para mantener el poder, pero también para impedir que el ala más aislacionista del mundo MAGA tomara las riendas de los asuntos internacionales.

"¡El senador Lindsey Graham, una de las mejores personas y senadores que he conocido, ha fallecido! Siempre estuvo trabajando y fue un verdadero patriota estadounidense. ¡Extrañaremos mucho a Lindsey!", ha escrito Trump en sus redes sociales. A lo largo de toda la mañana del domingo, el presidente ha participado en numerosos programas de televisión para recordar a su compañero de golf, amigo, asesor y antiguo rival y detractor.

Con Graham se empieza a apagarse la última generación de políticos formada en la lucha contra la URSS, marcados por el 11-S y creyentes, a su manera, en el consenso internacionalista bajo liderazgo norteamericano. Durante más de tres décadas en Washington, primero como congresista y después como senador por Carolina del Sur (donde sustituyó al segregacionista centenario Strom Thurmond, una de las figuras más controvertidas y divisivas de la política estadounidense del siglo XX), Graham fue pieza clave del aparato republicano. En el sur y luego en la capital. En los comités de Presupuestos y Judicial, pero también en los pasillos del Congreso, en los platós de televisión y en las cancillerías de medio mundo.

Su biografía política de la última década estuvo marcada por la paradoja y la contorsión. En las primarias republicanas de 2016 fue uno de los críticos más duros de Trump, al que consideraba una amenaza para el partido. "Es un racista, xenófobo y fanático religioso. No representa al Partido Republicano ni los valores por los que luchan los hombres y mujeres que visten el uniforme (...) ¿Saben cómo se logra que Estados Unidos vuelva a ser grande?", dijo en una entrevista con CNN en 2015, "diciéndole a Donald Trump que se vaya al infierno". Sin embargo, una vez que el magnate llegó a la Casa Blanca, Graham protagonizó una de las reconciliaciones más llamativas y acabó convirtiéndose en uno de sus principales consejeros en política exterior y en uno de sus defensores más fieles, en el Senado y en la calle.

Mientras buena parte del nuevo Partido Republicano abrazaba un discurso aislacionista, Graham seguía defendiendo un papel activo de Estados Unidos en el mundo y visitando con frecuencia zonas de conflicto, desde Oriente Próximo hasta Ucrania. Aprovechando el inusual al presidente para hacer lobby constante: en ayuda de Kiev, contra Putin, para atacar Irán y seguir con Israel a cualquier precio.

Apenas unas horas antes de su muerte había regresado de Kiev, donde impulsaba nuevas sanciones contra Rusia. "Estados Unidos y el mundo han perdido a un líder decidido. Ucrania ha perdido a un verdadero amigo como "un defensor de la libertad y de los valores que hacen de nuestro mundo un lugar más seguro", ha reaccionado Zelenski. "El senador Graham luchó hasta el final para apoyar la lucha de Ucrania por la libertad y aumentar el costo de la guerra de agresión de Rusia", se ha sumado la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. "Un verdadero amigo y socio de Alemania", coincidió el canciller alemán, Friedrich Merz. "Lindsey comprendía que la seguridad de Israel y la de Estados Unidos son inseparables. Israel ha perdido a uno de sus mayores amigos", ha lamentado Benjamin Netanyahu.

La muerte de Graham no sólo deja vacante un escaño clave en el Senado de Carolina del Sur, que deberá cubrirse de forma provisional antes de una elección especial. También simboliza el final de una forma de entender la política y el partido de Lincoln, Eisenhower o Reagan. Una fuerza que pasó de ser ideológica, institucional, centrada en impuestos bajos, Gobierno pequeño y una política exterior firme a algo completamente cambiante, pragmático, acomodaticio a los deseos y la agenda del líder.

Graham entendió mejor que nadie que la única forma de operar en la era de la viralidad, el populismo nacionalista y el trumpismo era desde dentro. Cerca del líder, empujando y susurrando, sin criticar nunca en público. Algo parecido a lo que intenta Mark Rutte para salvar la OTAN. Nunca un elogio a Trump es excesivo, nunca una crítica a sus enemigos es demasiado. Fue efectivo. Muchos en Capitol Hill creen que Graham fue uno de los grandes responsables de que Trump, en hombre que volvió al poder prometiendo que no habría más guerras y que Estados Unidos se centraría en sí misma, bombardeara siete países, atacara Irán o capturara a Maduro.

En los últimos meses, Graham ha atacado por ejemplo una y otra vez a España y a Pedro Sánchez, instando a Trump a que cierre las bases de Rota o Morón en respuesta a la decisión del Gobierno de Pedro Sánchez de no permitir su uso para la guerra en Irán. En una entrevista en la Cadena Fox, por ejemplo, dijo: "A nuestros aliados les pregunto, si no pueden unirse a esta lucha, ¿a qué lucha van a unirse? A España: ¿no nos permiten utilizar sus bases, bueno, nuestras bases aéreas en su país, para impedir que un régimen homicida obtenga armas nucleares que aterroricen al mundo? Esta noche insto al presidente Trump a que traslade todas nuestras bases fuera de España. Tenemos un compromiso con España en virtud del Artículo 5 de la OTAN; pero, ¿acaso deberíamos tener bases aéreas en un país que no nos permite utilizar esos aviones para proteger al mundo contra un régimen nazi de corte religioso?".

Open Questions

  • ¿Cómo afectará su ausencia al Partido Republicano?
  • ¿Cambiará la política exterior de EE.UU. sin su influencia?
  • ¿Quién ocupará su escaño y con qué agenda?

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This article was originally published by El Mundo.

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