Nelio Biedermann: el joven autor que ha conquistado las listas de éxitos con 'Lázár'
Con solo 23 años, el escritor suizo de origen húngaro ha logrado un fenómeno editorial internacional con una epopeya familiar que mezcla realidad y ficción.
Quick Look
- El joven escritor Nelio Biedermann ha logrado un éxito literario internacional con su novela 'Lázár', una epopeya familiar que abarca la historia húngara del siglo XX.
- La obra, traducida a más de treinta idiomas, destaca por su madurez narrativa y trasfondo personal.
AI-generated summary
Why It Matters
La novela narra la historia de la familia Lázár desde principios del siglo XX hasta el levantamiento húngaro de 1956. El autor se inspiró en la historia real de su familia paterna, que huyó de Hungría a Suiza en los años 50.
No es muy habitual que la novela de un desconocido se cuele en la lista de más vendidos, mucho menos que se establezca en las posiciones iniciales durante 29 semanas. Si además ese libro lo firma un joven de 21 años –ahora 23 –, la cosa todavía es más llamativa. Pero Nelio Biedermann (Zurich, 2003) logró tal hazaña en Alemania en un momento en el que las novedades literarias apenas se dejan respirar unas a otras. La propia Patti Smith deja por escrito en la faja del libro en cuestión, Lázár (Salamandra / Edicions 62) lo que más de uno estará pensando ante un fenómeno así, que se traduce ahora a más de treinta idiomas: “Hay entre nosotros un joven escritor de gran talento”.
Cuando a Biedermann se le recuerda algunas de estas cifras por videollamada no puede más que sonrojarse. “No acabo de creer que me esté sucediendo algo así”, admite, a la vez que desea que no se juzgue un trabajo solo por su edad. “Si yo fuera joven y el libro fuera malo, la gente tampoco lo leería”. La historia transporta al lector desde los albores del siglo XX hasta el levantamiento nacional húngaro de 1956.
Todo empieza cuando Lajos von Lázár, un niño de piel translúcida y ojos aguamarina, llega a este mundo. Su familia, los Lázár, han gobernado tierras húngaras durante generaciones, aunque su verdadero linaje es un secreto que nunca llegará a conocer. En su antiguo castillo, al borde de un bosque oscuro que enloquece a quienes se adentran en él, sucumben a los vicios y viven sólo para saciar sus deseos. Pero el antiguo orden se desmorona: los días de la monarquía de los Habsburgo llegan a su fin. Cuando Lajos hereda el título, los estragos de la guerra y la ocupación son evidentes. Recaerá en sus hijos encontrar la manera de desafiar la opresión y dar los primeros pasos hacia la libertad.
No son pocos los críticos literarios que se sorprenden de que una trama aristocrática de estas características, abarcando varias décadas de historia, haya sido la opción del autor para su segundo trabajo. El primero a gran escala, pero cuenta con una primera novela que él mismo considera menor y que solo está en alemán. El autor admite que sus futuras novelas no necesariamente irán por ahí ni tendrán por qué tener los toques que brinda a esta de realismo mágico.
“Quiero pensar que soy camaleónico, que puedo escribir cosas muy diversas”, señala a este diario. Pero, en este caso, tenía muy claro de que esta era la primera piedra a poner en su carrera literaria, pues esta es una historia que siente muy personal. Su familia paterna pertenece a la nobleza húngara, y sus abuelos huyeron a Suiza en la década de 1950. Él mismo tiene algún que otro recuerdo vago de haber visitado de pequeño las antiguas propiedades que fueron confiscadas por el régimen comunista. Una de ellas llegó incluso a convertirse en un psiquiátrico, con paredes decoradas con fotos de sus antepasados.
Estas excursiones animaron a Biedermann a hacer ya en su adolescencia, con dieciséis años, un primer esbozo de libro. No tenía claro si iba a publicarlo o no algún día, pues ni siquiera se había planteado que podía llegar a dedicarse a las letras. “Yo lo que quería ser era diplomático, para viajar”, confiesa con una sonrisa. Pero ver la historia sobre el papel, además de entretenerle, le ayudaba a comprender mejor a los suyos. Y así fue surgiendo un capítulo tras otro hasta conformar una epopeya familiar que muchos comparan con Los Buddenbrook, que Thomas Mann escribió en 1901.
Los años que estuvo inmerso escribiendo esta historia y documentándose los llevó en silencio. “Mi familia sabía que algo redactaba. No sabía exactamente el qué. Cuando terminé, me fui un mes a México y, entonces, desde allí les envié el manuscrito. El primero en llamarme fue mi padre. Me dijo: ‘Estos no somos exactamente nosotros, estás mintiendo’. Y, efectivamente, le dije que había algunas partes que eran ficción, que en eso consistía una novela, al fin y al cabo. Días después, más tranquilo y con el libro ya leído al completo, me dijo que tenía razón, que habían muchas cosas que sí que reconocía y que el conjunto tenía sentido. Sabía entonces que podía enviar el texto a una editorial. Había logrado que se entremezclara realidad con imaginación sin que nada chirriase. Le avisé que lo haría y me dijo que hiciera lo que considerara, pero que a nadie le interesaría la historia familiar. Se equivocó, aunque debo decir que yo estoy igual de sorprendido”.
Para la documentación ha podido contar con ayuda de primera mano, pues hubo una persona que sí que estuvo al caso de los planes del joven autor: un tío abuelo que vive en Budapest. “Estuve diez días con él y me enseñó que conserva un pequeño archivo con biografías y fotografías de los años 20, 30, 40… incluso anteriores. También me contó detalles que a él le parecían insignificantes pero que a mí me ayudaron a crear la atmósfera del libro”.
Open Questions
- ¿Cuál será la temática de la próxima novela del autor?




