Puig y Estée Lauder rompen negociaciones para su fusión
Quick Look
- Puig y Estée Lauder han puesto fin a las negociaciones para una posible fusión empresarial.
- Ambas compañías han comunicado a los reguladores que no han alcanzado un acuerdo, pero Puig asegura que su estrategia de crecimiento en perfumería y belleza premium se mantiene intacta.
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Why It Matters
Puig and Estée Lauder, two family-owned companies with long histories, had been in talks for a potential merger to create a cosmetics and perfume giant capable of competing with industry leaders like L'Oréal. The combined entity would have had a market valuation of approximately $40 billion.
Las negociaciones que mantenían Puig y Estée Lauder para crear un gigante de cosmética y perfumes han terminado sin acuerdo. En un hecho relevante remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), la compañía española ha comunicado que ambas empresas dan por concluidas las conversaciones sin haber alcanzado un pacto para la fusión empresarial. La firma asegura que esta ruptura de las negociaciones no afecta a su estrategia, y que continuará enfocada en sus líneas de negocio de perfumería, belleza premium y cuidado de la piel.
“El pasado 23 de marzo de 2026 (bajo número de registro 3147), Puig confirmó que mantenía conversaciones con The Estée Lauder Companies Inc. en relación con una posible combinación de los negocios de ambos grupos. Puig comunica hoy que dichas conversaciones han terminado y que las compañías no han alcanzado un acuerdo para llevar a cabo una potencial fusión de sus respectivos negocios. Puig se mantiene enfocado en la ejecución de su estrategia y en continuar impulsando el crecimiento rentable en el conjunto de su cartera de marcas. Esta decisión no altera la hoja de ruta estratégica de Puig, que sigue enfocada en la belleza premium, en la construcción de marca y en la generación de valor a largo plazo”, señala el comunicado de Puig remitido a la CNMV.
El anuncio de que Puig y Estée Lauder iniciaban conversaciones para una posible combinación de sus negocios llegó el 23 de marzo pasado y generó una gran expectativa. Se trataba de dos empresas familiares con una larga historia, una española y otra estadounidense, que podrían haber creado un gigante de la cosmética y la perfumería, de una medida suficiente como para competir con los grandes del sector como L’Oréal. La suma de ambas compañías habría arrojado un gigante con una valoración bursátil cercana a los 40.000 millones de dólares, sumando los 30.000 millones de capitalización de la estadounidense y los 9.000 de la compañía española, y unas ventas agregadas superiores a los 17.000 millones de euros (12.336 de Estee Lauder y 5.042 de Puig).
Las expectativas sobre una fusión entre las dos compañías generaron movimiento en los mercados. Puig, cuya valoración bursátil ha sufrido desde que la empresa salió a Bolsa en mayo de 2024, ha visto cómo, desde que anunció las conversaciones, el precio de la acción había crecido un 13%. La cotización de Estée Lauder, por su parte, se ha mantenido fría desde el anuncio de las negociaciones.
El consejero delegado de Puig, José Manuel Albesa, ya comentó esta semana en un encuentro empresarial de Expansión en Barcelona que las conversaciones no estaban concluidas y que había que esperar. Este jueves, tras dar a conocer la resolución de las negociaciones sin acuerdo, Albesa ha puesto en valor, en un comunicado, “las enriquecedoras conversaciones que se han mantenido con The Estée Lauder Companies”. El ejecutivo destaca que “Puig cuenta con una sólida trayectoria de crecimiento, por encima del mercado de la belleza premium”, y señala que, pese a la falta de acuerdo, la compañía sigue plenamente enfocada en la ejecución de su estrategia. “Esta decisión no modifica nuestra hoja de ruta estratégica. Seguimos construyendo sobre nuestras fortalezas en belleza premium, con una gestión centrada en las marcas, creatividad, agilidad y un crecimiento disciplinado”, señala el consejero delegado.
Albesa añade que Puig ha cumplido con todos sus compromisos desde la salida a Bolsa, y que su estructura de capital les otorga “flexibilidad para acometer un amplio abanico de alternativas estratégicas alineadas” con sus prioridades: es decir, que la empresa sigue en la senda de adquirir nuevas marcas para ampliar su portfolio, la estrategia que le ha llevado en la última década a ganar tamaño, tras haber desembolsado 2.500 millones de euros en adquisiciones desde 2011, entre ellas firmas emblemáticas como Charlotte Tilbury o Byredo.
Situación económica
Pese a la mayor dimensión de la firma estadounidense, su situación económica estaba lejos de ser la más idónea, algo que podría haber influido en el fracaso de las negociaciones. En su último año fiscal se anotó una pérdida neta de 1.133 millones de dólares y sus ingresos cayeron un 8,2% anual. Un deterioro que venía de lejos, ya que a finales de 2023 inició un programa de reestructuración a dos años para recomponer unos márgenes erosionados tras la crisis provocada por la pandemia, con un plan de despidos de 7.000 empleados.
En una comunicación remitida a la Comisión del Mercado de Valores de Estados Unidos (SEC) a principios de abril, Estée Lauder detalló que la factura acumulada hasta el 31 de marzo por su plan de reestructuración había crecido hasta los 1.367 millones de dólares (1.200 millones de euros). En esa misiva también elevó de forma considerable la cifra de despidos vinculados al mismo. El grupo cosmético estadounidense amplió el ajuste entre 9.000 y 10.000 despidos netos frente a la estimación previa que hablaba de una horquilla de entre 5.800 y 7.000. Esos 10.000 despidos equivalían a cerca del 15% de la plantilla, y suponían un incremento del 43% entre las cifras máximas de ambas horquillas, pese a que la compañía había elevado sus previsiones de cierre de ejercicio, tras lograr un buen tercer trimestre a nivel operativo.
Open Questions
- What specific factors led to the breakdown of negotiations?
- Will Puig consider other acquisition targets?
- What is the long-term outlook for Estée Lauder's restructuring plan?
- How will this failure impact the competitive landscape of the cosmetics industry?






