El primer ministro británico Andy Burnham confirma el intercambio tecnológico en su primera visita oficial a Kyiv junto a António Costa.
AI-generated summary
Ucrania enfrenta una escasez crítica de sistemas de defensa aérea tras meses de ataques con misiles rusos. La industria de defensa local busca autonomía mediante licencias tecnológicas europeas.
Después de un verano muy difícil por la lluvia de misiles rusos y de varios escándalos en su política doméstica que han tambaleado los cimientos de su Ejecutivo, el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, por fin ha recibido una buena noticia. El nuevo primer ministro británico, Andy Burnham, ha confirmado en su primera participación como organizador de la coalición de voluntarios que el Reino Unido asistirá a Kyiv para fabricar misiles de largo alcance ante la escasez de sistemas de defensa aérea Patriots, claves para defender los cielos ucranianos de los azotes de Moscú.
Lo que permitirá el exalcalde de Manchester es compartir la tecnología de los Storm Shadow. En la práctica, esto significa que el gigante europeo de la defensa MBDA podrá facilitar a Kiev información clasificada sobre los componentes británicos del misil de largo alcance denominado SCALP. El presidente francés, Emmanuel Macron, ya avanzó en julio que Francia concedería una licencia para la producción ucraniana de radares, misiles y otras municiones, con la intención de que Ucrania pueda armarse con sus propios medios para defenderse de los continuos ataques rusos que han marcado la oleada más mortífera contra civiles desde el inicio de la guerra en la primavera del 2022.
La tecnología que compartirá Londres es la versión de fabricación francesa del Storm Shadow británico, con tecnología compartida entre Francia y el Reino Unido. “El Reino Unido fue el primero en proporcionar armas de largo alcance a Ucrania allá por el 2023. Volodímir nos ha pedido ahora que compartamos nuestra tecnología Storm Shadow para que Ucrania pueda desarrollar estas capacidades por sí misma, y me complace confirmar hoy que he aprobado esa solicitud”, confirmó Burnham durante la reunión, junto al presidente ucraniano y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, en el hotel InterContinental de Kyiv, donde se ha celebrado esta reunión.
“Ucrania ha demostrado tener una capacidad de producción increíble, y este anuncio es importante no solo para Ucrania, sino también para que los países europeos aprovechen esa capacidad ucraniana”, consideró Costa ante un grupo reducido de medios europeos en Kyiv, incluyendo este diario. “Porque se habla mucho del apoyo a Ucrania, pero también hay que pensar en el apoyo que Ucrania puede brindar a Europa”, reflexionó, recordando la innovadora industria de defensa local.
La luz verde de Londres y París representa además una nueva tecla que podría presionar a Washington, que todavía se resiste a entregar las esperadas licencias a Ucrania para que fabrique sus propios sistemas Patriot. En un principio, parecía que Zelenski había convencido al presidente estadounidense, Donald Trump, al rogarle su luz verde durante la cumbre de la OTAN de julio en Ankara, pero a finales de mes el magnate lo puso en duda argumentando que todavía no tiene claro qué hacer porque cabe la posibilidad de que Kyiv los termine usando en su contra. Ucrania necesita más que nunca estos codiciados sistemas de defensa aérea después de que su uso masivo durante el conflicto entre Estados Unidos e Irán haya tensionado las reservas globales, dejando al país sin suficientes misiles para protegerse de los ataques rusos.
En Moscú no ha gustado nada el anuncio de Burnham ni su estreno en Kyiv, que ya ha criticado con fuerza. El premier laborista no se ha achantado ni siquiera cuando el Kremlin ha retirado a su embajador en el Reino Unido, Andrei Kelin, para presionar a Londres a que reconsidere su apoyo a Ucrania. Burnham ha confirmado este lunes con su visita a Kyiv, su primera salida al extranjero como primer ministro, que seguirá la senda de Keir Starmer en esta causa, que ha llegado a comparar con la lucha británica contra el nazismo durante la Segunda Guerra Mundial durante la conmemoración del 35º. aniversario de la independencia ucraniana de la Unión Soviética, un aniversario que llega cuando el ánimo de los ciudadanos de la capital está por los suelos tras un verano teniendo que dormir en los refugios por el constante rugido de las alarmas.
La delegación europea para esta efeméride estuvo encabezada por el portugués Costa, acompañado de una comitiva de otros líderes como el finlandés Alexander Stubb o el lituano Gitanas Nauseda. El presidente del Consejo Europeo, en su quinta visita a la capital ucraniana desde que asumió el cargo hace casi dos años, tomó nota de la petición de Ucrania de anticipar una parte del préstamo europeo de 90.000 millones, en un principio prevista para más adelante, para que Ucrania pueda invertir en defensa aérea y pagar los sueldos de los militares. Según los cálculos de Zelenski, necesitan por lo menos 300 misiles para pasar el invierno que se avecina complicado.
“Hoy, la Comisión Europea ha anunciado que aprueba el desembolso de un nuevo paquete del préstamo de apoyo. Se trata, pues, de un proceso en curso. Por supuesto que podemos debatir y analizar con los Estados miembros y la Comisión qué medidas podemos adoptar, pero ante todo debemos cumplir con lo que ya nos hemos comprometido a hacer”, respondió el socialista, sin atarse de manos, en la rueda de prensa tras la coalición de voluntarios, refiriéndose al anuncio del desbloqueo de un nuevo tramo de 6.100 millones de euros a Ucrania para reforzar su defensa aérea y sus capacidades en misiles y municiones.
Costa reafirmó de nuevo su compromiso con la futura adhesión de Ucrania a la Unión Europea. El proceso, sin embargo, podría llegar a estar afectado por las recientes investigaciones de corrupción que han sacudido el verano en Kyiv, denunciada también por el exministro de Defensa Mijailo Fédorov, un joven popular cuya destitución provocó el estallido de protestas en la capital. Sin embargo, le salió mal la jugada con su llamamiento a convocar elecciones —algo prohibido en tiempos de guerra por la ley marcial—, que ha calmado a los manifestantes, contrarios, como la mayoría de ucranianos, a unos comicios imposibles de organizar por los miles de soldados en el campo de batalla y los millones de refugiados repartidos en otros países.
El verano ucraniano también ha estado marcado por una nueva fase de la guerra: tanto Moscú como Kyiv están atacando sus economías para agotar al enemigo. Putin bloqueando las exportaciones de grano en el mar Negro —algo que podría tener consecuencias devastadoras en la alimentación del sur global— y Zelenski atacando infraestructuras logísticas y energéticas rusas, en particular refinerías y almacenes comerciales. Este mismo lunes, al menos tres adolescentes han fallecido en la ciudad de Krasnodar, en el sur de Rusia, por la caída de los restos de un dron en un centro infantil privado, según denunciaron las autoridades regionales. También resultó incendiado un almacén perteneciente a la empresa Ozón, uno de los gigantes del comercio electrónico ruso.
En la rueda de prensa en Kyiv, Zelenski sacó pecho de estos ataques a las infraestructuras rusas y asegura que hacer daño a la economía es la vía para que los ciudadanos presionen a Vladímir Putin a sentarse en la mesa de negociaciones de una vez por todas. “Queremos devolver esta guerra a Rusia y que sea dolorosa para ellos”, prometió Zelenski.
AI outlook — possibilities, not facts
Implementación de la producción local de componentes Storm Shadow en Ucrania.
Likely · Within months

Grecia trasladó una batería de misiles Patriot a la base de Suda, en Creta, para reforzar la defensa ante posibles ataques iraníes contra instalaciones con intereses estadounidenses en el Mediterráneo Oriental.

Taiwán estudia las lecciones de la guerra en Ucrania para prepararse ante una posible invasión china. El gobierno ha incrementado su presupuesto de defensa un 18% para priorizar drones, comunicaciones resilientes y capacidades de resistencia civil y militar.

Fallece el subteniente José Ángel Fernández, perteneciente al 43 Grupo del Ejército del Aire y del Espacio, mientras estaba destacado en Santiago en la campaña contra incendios forestales.
Tras 272 días en el mar, el portaaviones USS Abraham Lincoln regresa a San Diego. El despliegue, marcado por denuncias de insalubridad y crisis de salud mental en la tripulación, es relevado por el USS George Washington en el marco de la tensión con Irán.
La asociación Unión de Militares de Tropa denuncia un brote de sarna que afecta a al menos 14 militares del Grupo de Regulares de Ceuta nº 54, alojados en dependencias sin mantenimiento higiénico.
El conflicto en Oriente Medio y el desgaste de municiones de EE.UU. por la guerra con Irán obligan a retirar el último portaaviones del Pacífico, generando inquietud entre los aliados asiáticos ante el expansionismo de China.