Toy Story 5 Critica la Adicción a la Tecnología en Niños
Quick Look
- Toy Story 5 aborda la adicción infantil a la tecnología, criticando plataformas como Meta y YouTube por priorizar ganancias sobre la integridad de los menores.
- La película se centra en Jessie y una tablet llamada Lilypad, explorando el bullying y la dependencia.
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Why It Matters
Toy Story 5 critica la adicción infantil a la tecnología, señalando cómo plataformas como Meta y YouTube priorizan ingresos sobre la integridad de los menores, generando dependencia.
Tendrán un montón de cosas malas, pero hay que reconocerle a EE UU que su capacidad de autocrítica sigue intacta. Igual que son punteros a la hora de crear una tecnología disruptiva y freírle el cerebro a toda una generación con el solo objetivo de lucrarse, a los americanos no les duelen prendas a la hora de señalar lo que han hecho mal. Muy cerquita de donde se inventaron las tablets, los smartphones, cien mil juguetes más en forma de dispositivos táctiles y las redes sociales, sale ahora esta quinta entrega de la saga juguetera señalando la barbaridad que fue no proteger a los más pequeños de esta tecnología.
Solo por eso Toy Story 5 se ganará un lugar dentro de la historia de Pixar, adjudicándose el mérito –a la espera de la secuela de La red social– de ser la primera película que critica abiertamente aquello que ya ha quedado demostrado en varias sentencias judiciales contra Meta y YouTube: que estas plataformas ponen en riesgo a menores de edad priorizando los ingresos a su integridad, generándoles adicción y usando conscientemente el diseño de sus plataformas para causar dependencia, y que países como Australia y Reino Unido, que han prohibido el uso de redes sociales a chavales por debajo de los 16, parecen haber entendido tan bien.
Fiel a su filosofía primigenia, Toy Story 5 es lo suficientemente hábil para encajar esta crítica (nada ludita y al final, bastante conciliadora) en su esquema habitual. Nuestros enternecedores juguetes se enfrentan a un nuevo abandono, pero esta vez no es la edad de su dueña Bonnie la causa del mismo, o no solo. Una tablet llamada Lilypad acaba de llegar en un paquete a casa y les ha robado la atención de la niña. La vaquera Jessie coge el foco en esta quinta entrega siendo la encargada de demostrarnos las utilidades más nocivas de la misma, desde el bullying vía chat hasta la pérdida de concentración, y liderando las pocas secuencias de acción que tiene la película.
Aunque siempre da a alegría reencontrarte con esta pandilla juguetera, la nostalgia va pesando más y más en cada nueva entrega de Toy Story. Tal vez porque cada vez estamos más lejos del niño que fuimos y más cerca de que los nuestros guarden sus juguetes en una caja en el desván, o porque las enseñanzas de Woody y compañía cada vez son más tristes.
Open Questions
- ¿Cómo reaccionarán las plataformas tecnológicas a esta crítica?
- ¿Impactará la película en la percepción pública sobre la tecnología infantil?





