Trump's Weakness Exposed at G-7 Summit
Quick Look
- Donald Trump's press conference after the G-7 meeting revealed his administration's perceived weakness, particularly regarding the Iran deal.
- His arguments were unconvincing, and the image projected was one of submission rather than strength.
- Similar signs of difficulty were observed in his interactions with China, India, and Europe, indicating a shift in his foreign policy approach.
AI-generated summary
Why It Matters
El artículo analiza la percepción de debilidad de Donald Trump tras la cumbre del G-7, destacando sus contorsiones verbales y la imagen proyectada en la defensa de su pacto con Irán. Se mencionan también sus interacciones con China, India y Europa, así como cambios en su política sobre IA y cambio climático.
La escena fue elocuente. Donald Trump se subió al estrado para ofrecer una conferencia de prensa al terminar la reunión del G-7 y, antes de dar paso a las preguntas, se desempeñó en una arenga de 31 minutos dedicada a defender las bondades de su pacto con Irán. Cuatro gerifaltes de su Administración, entre ellos Marco Rubio y Scott Bessent, le acompañaban de pie a sus espaldas. Todo —palabras e imagen— parecía pensado para proyectar fuerza. Todo, en cambio, proyectó más bien debilidad.
Las palabras —argumentos poco convincentes, divagaciones y mentiras— no pudieron ocultar la verdad de un acuerdo en el que EE UU solo consigue la reapertura del estrecho de Ormuz —que solo se cerró por su ataque a Irán— y una promesa de diluir el uranio iraní enriquecido al mayor nivel. A cambio, Teherán obtiene mucho: permiso para exportar crudo, exigencia del alto el fuego en Líbano, promesa de un fondo de inversiones y levantamiento de sanciones.
El hombre hacía pues contorsiones verbales para demostrar un éxito inexistente. Tuvo que jactarse repetidamente de haber conseguido matar, en su primer mandato, al general Suleimani, el jefe de las operaciones exteriores de la Guardia Revolucionaria, y soltó descaradas mentiras sobre el pacto que Obama selló con Teherán. Sin esa hazaña, no estaríamos aquí, dijo Trump. ¿Y dónde estamos? Desde luego no en un lugar de poderío estadounidense.
La imagen, esos cinco hombres de pie —las mujeres tienen poca consideración en el ideario trumpista— no era mejor: transmitía la sensación de la sumisión o impotencia de los ministros a la hora de frenar errores del jefe. Al fijarse bien en ellos, parecía intuirse que ninguno quería realmente estar ahí en ese momento, respaldando aquello.
A partir de ahí, Trump se fue directamente a París, donde firmó su copia del pacto con Irán en Versalles, en un irónico guiño histórico a la firma de un tratado de capitulación. Ni él ni nadie en su entorno lo pensaría: tampoco parecen muy atentos a la historia. EE UU no pudo doblegar al régimen iraní, y da marcha atrás. No es una capitulación, pero huele a fracaso. Trump había pedido literalmente una rendición incondicional, y había agitado el cambio de régimen. La realidad es que Irán no cede en casi nada. Por otra parte, en este trance, a Washington hasta le cuesta poner en vereda al recalcitrante Netanyahu.
La escena no es el único destello que ilumina la realidad de un Trump en dificultades. Hace unas semanas se le vio sumamente deferente ante Xi Jinping en China, sellando una estabilización de la relación bilateral que no es otra cosa más que la asunción del fracaso de su ofensiva comercial.
Pero la cumbre del G-7 ofreció otras variaciones del mismo tema. Tras enfurecer a la India con una andanada arancelaria hace unos meses, Trump mantuvo una cordialísima bilateral con Modi con el claro intento de recoser relaciones.
Los europeos, por su parte, optaron por hacerle varias concesiones formales y sustanciales en la cumbre, que a veces supieron a sumisión, y él los chuleó diciéndole a la cara que era “el jefe” tras llegar tarde a una sesión. Pero, en lo sustancial, Trump se sumó al compromiso de apretarle las tuercas a Putin. Habrá que ver si cumple, pero el cambio político es notable.
Y esto también es un signo de su debilidad. El político matonil que le hizo a Zelenski una encerrona en el Despacho Oval en febrero de 2025, diciéndole que no tenía cartas para ganar la guerra, ahora no tuvo más remedio que reconocer que el líder ucranio sí las tiene, y se las ha agenciado por su cuenta además, porque EE UU ya no le ayuda. Trump tuvo que reconocer que su admirado dictador del Kremlin, con el cual se siente parte de una suerte de triunvirato de hombres fuertes al frente de grandes potencias, en realidad va perdiendo, y le van estallando refinerías en el patio trasero del Kremlin.
La marcha atrás trumpista abarca otros terrenos. En la IA, el profeta del laissez-faire ya asume que hay que poner cierto control. El gurú del desinterés por el cambio climático frena el desmantelamiento de un sistema de monitoreo de los océanos tras comprobarse en el Senado el rechazo bipartidista. El adalid de la revancha contra los abusados ha puesto en el congelador el delirante fondo de 1.800 millones de dólares para compensar a presuntas víctimas de injusticias del Estado. Incluso el infame ICE parece estar algo más contenido con respecto a los picos de abyección de su acción contra los inmigrantes. Antes, Trump había dado marcha atrás en lo de Groenlandia, precisamente con ocasión de otra visita a Europa, en Davos.
Nada de ello supone una redención. Es simplemente el fruto de la impotencia, no de una conversión a la decencia. Por lo tanto, no significa que no vayan a producirse otros asaltos. Sigue disponiendo de un considerable poder, y son muchas las cosas que puede hacer. Puede poner en marcha acciones temerarias en América Latina —¿Cuba?—, puede reducir su despliegue en Europa —aunque tiene estrechos límites a lo que puede hacer sin apoyo del Congreso—. El poder sigue. Pero es menguante.
What to Watch
AI outlook — possibilities, not facts
Trump podría emprender acciones temerarias en América Latina.
Possible · Within months
Trump podría reducir el despliegue de EE. UU. en Europa.
Possible · Within months
Open Questions
- ¿Cumplirá Trump sus compromisos con Putin?
- ¿Qué acciones temerarias podría emprender en América Latina?



