EE. UU. acusa a Cuba de subversión y de ser la "capital del comunismo del siglo XXI"
Un informe del Departamento de Estado vincula al régimen cubano con el "terrorismo de extrema izquierda" y movimientos como Antifa y Panteras Negras, reviviendo la retórica de la Guerra Fría.
Hızlı Bakış
- El Departamento de Estado de EE.
- UU. publicó un informe, "Cuba: la capital del comunismo del siglo XXI", acusando al régimen cubano de subversión contra EE.
- UU. e infiltración en el gobierno, vinculándolo con grupos de extrema izquierda como Antifa y Panteras Negras, reviviendo la retórica de la Guerra Fría.
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El Departamento de Estado de EE. UU. publicó un informe titulado "Cuba: la capital del comunismo del siglo XXI", tras una reunión convocada por Marco Rubio para forjar una alianza contra el "terrorismo de extrema izquierda". El informe acusa a Cuba de una campaña sostenida de subversión contra Estados Unidos.
En la estela de la reunión de la semana pasada en la que el secretario de Estado, Marco Rubio, convocó a 66 países para forjar una alianza contra lo que definió como una emergencia por un supuesto auge del “terrorismo de extrema izquierda”, el Departamento que dirige Rubio publicó este lunes un informe titulado Cuba: la capital del comunismo del siglo XXI, que defiende que “durante casi siete décadas, el régimen cubano ha llevado a cabo una campaña sostenida de subversión contra Estados Unidos”, y que esta “ha logrado infiltrarse en las más altas esferas del Gobierno estadounidense, reclutar y cultivar a generaciones de activistas norteamericanos, respaldar una ola sin precedentes de terrorismo de izquierda en suelo estadounidense y ejecutar una de las operaciones de penetración de inteligencia extranjera más duraderas y perjudiciales de la historia de Estados Unidos”.
Las acusaciones, como el marco retórico fijado la semana pasada por Rubio en Washington, resucitan una retórica de otro tiempo y agitan el fantasma del comunismo a la manera de los años del plomo de la Guerra Fría. El documento asegura que los cubanos, en vista de su inferioridad militar, “perfeccionaron un nuevo modelo de guerra de desgaste prolongada, articulado en torno al espionaje, la infiltración, el sabotaje, las redes de actores interpuestos y una infraestructura revolucionaria diseñada para volver a Estados Unidos contra sí mismo”. “A diferencia de cualquier otro aspecto del Estado fallido de Cuba, este modelo ha cosechado un éxito notable”, sentencia el texto.
La publicación del informe llega después más de seis meses de una operación de asfixia impuesta por Washington sobre la población cubana, atenazada por una doble pinza: el embargo estadounidense, agravado por el estrangulamiento de las vías de abastecimiento de petróleo venezolano tras la captura de Nicolás Maduro en enero pasado, y un régimen enrocado, que, con todo, se ha sentado a negociar con el viejo rival.
En su intervención de apertura de la reunión ministerial de la semana pasada, Rubio leyó lo siguiente: “Las extensas redes de inteligencia e ideológicas del régimen cubano ayudaron a construir la extrema izquierda en nuestro país y en nuestro hemisferio [por el continente americano] y siguen estando inextricablemente vinculadas a grupos y movimientos de extrema izquierda en todo Occidente y más allá”.
El informe, de 100 páginas, afirma que Cuba se ha dedicado “a reclutar, cultivar y movilizar a una coalición mundial de activistas, intelectuales y grupos políticos en torno” a su causa, “construyendo una vasta red revolucionaria que influyó de manera desproporcionada en algunos de los movimientos extremistas más famosos e influyentes de Estados Unidos, desde los Panteras Negras y el Weather Underground hasta Antifa”. “Hoy en día, esa red sigue manteniendo vínculos con poderosas organizaciones izquierdistas sin fines de lucro, colectivos contrarios al ICE, grupos socialistas y organizaciones militantes marxistas en todo Estados Unidos”, argumenta el texto.
Entre las organizaciones civiles y partidos señalados por el Departamento de Estado figuran la agrupación feminista CodePink y el Gremio Nacional de Abogados, además del Partido Socialista Democrático de Estados Unidos del alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani.
En septiembre pasado, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que ha convertido el fantasma del comunismo en argumento de campaña a las puertas de las elecciones de noviembre en las que los suyos llevan las de perder, anunció la designación como grupo terrorista de Antifa, una constelación de organizaciones con tenues vínculos entre sí. Lo hizo una semana después del asesinato del líder juvenil MAGA y aliado de Trump, Charlie Kirk, por el que el republicano culpó a la “izquierda radical”, aunque no hay pruebas que digan otra cosa que el presunto asesino, un joven llamado Tyler Robinson, actuó en solitario.
Repaso histórico
El documento del Departamento de Estado publicado este lunes ofrece un pormenorizado repaso de la historia de Cuba desde la revolución de 1959, que divide en capítulos con títulos como El nacimiento de una nueva izquierda, sobre los primeros años; Un imperio de espionaje, que se centra en la década de los ochenta; La revolución racial, acerca de los vínculos del castrismo con los movimientos antirracistas de Estados Unidos, desde los Panteras Negras a Black Lives Matter; o Turismo Revolucionario, que trata sobre los viajes de activistas extranjeros en solidaridad con la isla.
Ese capítulo llega hasta este año. “El Convoy Nuestra América de marzo de 2026 constituyó un punto de inflexión clave para la izquierda internacional”, que se ”movilizó para transportar mercancías a Cuba desafiando las sanciones de Estados Unidos", dice el informe. Este recuerda que a la caravana se sumaron 120 organizaciones de 33 países y cita a algunos de los famosos que la integraron: el podcaster Hasan Piker; el exlíder del Partido Laborista británico Jeremy Corbyn; el exvicepresidente de España, Pablo Iglesias; y la hija de la congresista musulmana de Minnesota Ilhan Omar, blanco favorito de los dardos del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Los grupos de izquierda que el informe señala no están precisamente en los márgenes. Es especialmente llamativa la mención al partido de los Socialistas Democráticos de Estados Unidos, que adquirió relieve con Mamdani y que está cosechando triunfos en las primarias demócratas por todo el país entre una base de votantes movilizados por la deriva autoritaria del Gobierno de Trump, por su agenda migratoria y por el apoyo a Israel de Estados Unidos en su brutal campaña en Gaza.
Tras ese repaso, escrito con una prosa que desempolva el lenguaje de los tiempos de la “amenaza roja” de la Guerra Fría, el informe concluye que “confundir la pobreza de Cuba con inocuidad es no comprender en absoluto la naturaleza de la amenaza”. “Su poder fue siempre ideológico, subversivo y parasitario; y ha demostrado una notable perdurabilidad, sobreviviendo al imperio soviético que contribuyó a forjarlo y arraigándose en cada nuevo enemigo de Estados Unidos surgido desde entonces. Hoy en día, actúa como el tejido conectivo de una coalición antiamericana más amplia, una plataforma donde las ambiciones de Moscú, Pekín y Teherán convergen con los movimientos radicales que operan dentro de nuestras propias fronteras”, dice el texto.
No está claro si su publicación servirá de preludio al anuncio de nuevas medidas de Estados Unidos. De momento, cumple la función de desarrollar, a lo largo de un centenar de páginas, uno de los argumentos más empleados por Rubio al hablar de la isla de la que sus padres emigraron en 1956: el de que el castrismo representa una amenaza existencial para Estados Unidos. También pone en el punto de mira adversarios políticos internos de la actual Administración.
Açık Sorular
- ¿Servirá la publicación del informe como preludio a nuevas medidas de Estados Unidos?
- ¿Cuál será el impacto específico en las organizaciones estadounidenses señaladas por el informe?




