Un tribunal israelí frena temporalmente el plan de rodear una prisión con cocodrilos
La justicia suspende el traslado de animales al penal de Ketziot tras una demanda ecologista contra la iniciativa del ministro Itamar Ben Gvir.
Hızlı Bakış
Un tribunal israelí suspende cautelarmente el plan del ministro Itamar Ben Gvir de rodear la prisión de Ketziot con cocodrilos, tras una demanda de protección animal que cuestiona la legalidad de la medida y el bienestar de los reptiles.
Yapay zekâ özeti
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El ministro Itamar Ben Gvir impulsó un plan para rodear la prisión de Ketziot con un foso de cocodrilos como medida de seguridad.
El ministro ultra, Itamar Ben Gvir, continúa en su empresa de convertir las prisiones israelíes en un lugar en el que nadie desea acabar. Después de impulsar y conseguir que el parlamento aprobase la pena de muerte -sobre el papel, sólo aplicable a presos palestinos-, su última idea pasa por rodear un penal de cocodrilos.
El plan avanzaba a buen ritmo hasta que este domingo el Tribunal de Distrito de Jerusalén dictó una medida cautelar que lo deja en suspenso. El juez Avraham Rubin prohibió el traslado de cocodrilos a la prisión de Ketziot, en el sur del país, y también “cualquier acción relacionada con la localización o preparación de cocodrilos para dicho traslado”, hasta que haya un fallo definitivo. Las alegaciones sobre el daño previsible a los animales, escribió, “merecen ser investigadas”.
La resolución responde a una demanda de la organización de protección animal Que Vivan los Animales, que reclama devolver a los cocodrilos su condición de especie protegida. La entidad sostiene que la ministra de Protección Medioambiental, Idit Silman, ignoró los informes de sus propios asesores jurídicos y de la Autoridad de Naturaleza y Parques, y que el Gobierno carecía de competencias para seguir adelante. Rubin dio a Silman, a Ben Gvir y al Servicio Penitenciario hasta el miércoles para responder.
El movimiento clave llegó el mes pasado, cuando Silman firmó una decisión ministerial que reclasificó al cocodrilo del Nilo: de especie protegida pasó a “animal salvaje bajo cuidado”, una categoría que permite su presencia en instalaciones de seguridad. Fue el permiso administrativo que el proyecto necesitaba.
Y las obras empezaron de inmediato. Según el medio israelí Ynet, que cita al ministerio y a responsables locales, la excavación arrancó en el interior del penal, que alberga a milicianos de Hamas y a otros presos palestinos por delitos de seguridad. “La excavación del foso para los cocodrilos está en marcha dentro de la prisión, alrededor de una de sus alas especiales”, explicó una fuente del Consejo Regional de Ramat Hanegev, con jurisdicción sobre el centro. “Es un foso de unos 170 metros de largo, y no se ve desde fuera de la prisión. Nadie sabe si realmente habrá cocodrilos ahí, pero se están haciendo los preparativos”.
La oficina de Ben Gvir lo confirmó los delirios con orgullo. “Quien pensara que esto era una ocurrencia se equivocaba”, respondió. “El Servicio Penitenciario está listo. El plan existe hasta el último detalle, desde el mantenimiento y los cuidados de los cocodrilos hasta sus celdas de descanso”. El Ministerio de Seguridad Nacional ha presupuestado 21 millones de séqueles, unos 5,5 millones de euros, para construir las zanjas.
Los técnicos llevan meses advirtiendo de que la idea no se sostiene. “La Autoridad de Naturaleza y Parques no ha encontrado ninguna base profesional o científica en ningún lugar del mundo para introducir cocodrilos en un centro de detención como medida de seguridad”, señaló el organismo en un comunicado a The Times of Israel. Introducir “un depredador grande, longevo y no autóctono en el ecosistema podría generar riesgos numerosos y muy diversos tanto para el entorno natural de Israel como para la población”, añadió. El peligro, apuntan las organizaciones ecologistas, alcanza también a los propios funcionarios de prisiones y a los reclusos.
En julio, la Casa Blanca abrió en los Everglades de Florida un centro de detención de migrantes en una zona infestada de caimanes, bautizado popularmente como el “Alcatraz de los caimanes”. La instalación acumula denuncias por sus condiciones y demandas de grupos ecologistas e indígenas. Meses antes de la reclasificación, altos cargos del Servicio Penitenciario israelí visitaron la granja de cocodrilos de Hamat Gader, en el norte del país.
Ben Gvir, que tiene autoridad directa sobre el Servicio Penitenciario y sus políticas, ha presumido en repetidas ocasiones de las duras condiciones que ha impuesto a los detenidos y presos palestinos. El foso de Ketziot sigue ahí, excavado a medias, a la espera de que un tribunal decida si llega a llenarse.
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Respuesta legal de los ministerios al tribunal
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