El palco de las pocas palabras
نظرة سريعة
- El presidente de EE.
- UU., Donald Trump, fue anfitrión de la final del Mundial 2026 en Nueva Jersey, reuniendo a líderes mundiales como Pedro Sánchez, Claudia Sheinbaum y Mark Carney, con quienes mantiene relaciones tensas.
- La cumbre informal sirvió para aparcar temporalmente algunas diferencias diplomáticas.
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El presidente de EE. UU., Donald Trump, fue anfitrión de la final del Mundial 2026 en Nueva Jersey, reuniendo a líderes mundiales en un palco con medidas de seguridad, en un encuentro que reflejó visiones antagónicas del mundo.
El palco de las pocas palabras. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha ejercido este domingo de anfitrión de la gran final del Mundial 2026, el partido que disputan España y Argentina en el MetLife Stadium de New Jersey. Un palco rodeado con un cristal blindado en un estadio con enormes medidas de seguridad. En esa especie de pecera de tiburones, Trump ha estado acompañado por algunos de los líderes mundiales con los que se siente más incómodo. Una representación de dos visiones antagónicas del mundo.
El estadounidense ha saludado con cortesía al presidente español, Pedro Sánchez, con el que ha mantenido repetidas diferencias a cuenta del rechazo de España a elevar el gasto militar hasta el 5% del PIB como se acordó en la cumbre de la OTAN hace un año. Sánchez ya entonces advirtió que no cumpliría con esa meta porque se veía capaz de cumplir con los objetivos de capacidades que le impone la Alianza Atlántica con menos recursos. La tensión aumentó tras la negativa de La Moncloa a autorizar el uso de las bases militares de EE UU en España para los aviones estadounidenses que participan en la guerra de Irán. “Es un aliado terrible”, ha comentado en varias ocasiones entre otras perlas de alto voltaje. Pero en las últimas semanas, Trump parece haber aparcado la animadversión contra el español tras comprometerse a sufragar una partida de gasto en defensa y participar en una misión conjunta en Finlandia. Así que la tensión ha quedado temporalmente aparcada durante los 90 minutos del partido.
La foto pública del saludo de ambos líderes era el segundo episodio de una frágil reconciliación tras la cumbre de principios de este mes en Ankara (Turquía), cuando los dos presidentes estuvieron charlando de fútbol y golf durante el breve encuentro bilateral que mantuvieron.
Junto a Trump y Sánchez estaban la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, y el primer ministro de Canadá, Mark Carney, con quienes tiene una relación de tirantez tras el giro proteccionista del estadounidense.
Así que en el palco solo le queda su amigo Gianni Infantino, el máximo responsable de la FIFA, que se ha esforzado por atender todos los caprichos de Trump. De hecho, antes del partido le han llevado la copa dorada de campeón del mundo, un trofeo que la costumbre dice que no se puede tocar por nadie que no sea el ganador, pero Trump, saltándose todo el protocolo, le ha dado unos cachetazos y se ha quedado tan contento. Durante el encuentro, el presidente estadounidense pareció aburrido y se le vio sesteando en algún instante.
Trump, que ha ido acompañado por su esposa Melania, suele comentar que le gusta el fútbol, pero que no lo entiende. El que disfruta, dice, es su hijo Barron, quien ha aprovechado las visitas de Leo Messi y Cristiano Ronaldo a la Casa Blanca para fotografiarse con ellos. Así que quizá el mandatario republicano preferiría estar haciendo otra cosa, como publicando historias en Truth, su red social, en la que ha lanzado más de 9.000 mensajes desde que regresó a la Casa Blanca. A Trump, que llegó en helicóptero, sobrevoló el estadio antes del pitido inicial, le gusta rodearse de personajes que le den la razón, que no le discutan, que siempre le den la razón y le consientan, pero en esta ocasión, a pocos kilómetros de su querida Nueva York, donde construyó su leyenda como magnate de la construcción, en el palco de la final lo acompañan otros líderes que tienen una visión opuesta del mundo. Como el alcalde de Nueva York, la revelación demócrata, Zohran Mamdani, quien también acudió a ver el partido en la pecera de los tiburones. También estaba Ronaldo, el fenómeno, que derrochó sonrisas.
Para limar asperezas y aliviar la tensión siempre está el Rey. Felipe VI ha acudido al palco con la reina Letizia. Ambos, que han apoyado sin complejos a la selección española, han exhibido sus dotes diplomáticas. Aliviando por momentos la tensión en la pecera.
Había dudas sobre la presencia de Sánchez en la final. Pero el presidente español decidió viajar a Nueva York tras recibir una invitación de la FIFA. Los ocho ministros que se habían apuntado a la final como representantes de España tuvieron que cancelar al enterarse que iba el jefe, según cuentan fuentes de la organización.
أسئلة مفتوحة
- ¿Cómo evolucionarán las relaciones EE. UU.-España sobre gasto militar y bases?
- ¿Cuál será el impacto a largo plazo del proteccionismo en las relaciones EE. UU.-México-Canadá?





