Preocupa brote de ébola en R. Democrática del Congo y Uganda
Auf einen Blick
- Preocupa el brote de ébola en R.
- Democrática del Congo y Uganda.
- Se reportan 516 casos sospechosos y 131 fallecimientos en RDC, con 12 sospechosos y 2 confirmados en Uganda.
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El brote de ébola en la República Democrática del Congo y Uganda ha aumentado la preocupación debido a su escala y velocidad. Se han notificado cientos de casos sospechosos y decenas de fallecimientos en la RDC, con casos también en Uganda. La OMS ha declarado el brote como una Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional.
Aumenta la preocupación por el ébola debido a las dimensiones que está adquiriendo el brote detectado en la República Democrática del Congo. Según las últimas cifras oficiales, se han notificado en el país africano 516 casos sospechosos, incluyendo 131 fallecimientos. De ellos, 33 casos y cuatro fallecimientos han sido confirmados por análisis de laboratorio.
Las provincias afectadas por el momento son Ituri (zonas de salud de Bunia, Rwampara, Mongbwalu y Nyankunde) y Kivu del Norte (zonas de salud de Butembo, Katwa y Goma). En Uganda se han notificado hasta el momento 12 casos sospechosos y dos confirmados.
"A día de hoy, en Ituri, las autoridades sanitarias han registrado más de 500 casos sospechosos de ébola, pero sabemos que seguramente hay muchos más casos en la comunidad", ha señalado en un comunicado Florent Uzzeni, coordinador de emergencias de MSF (Médicos Sin Fronteras) en Ituri, quien ha subrayado que "es demasiado pronto para poder estimar el alcance de esta epidemia".
"Las unidades de aislamiento están llenas, por lo que la gente no puede acudir a los hospitales para recibir tratamiento", añade.
La Organización Mundial de la Salud (OMS), que el pasado 16 de mayo declaró el brote como una Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional, ha expresado su preocupación por su "escala y velocidad". Además, ha confirmado que el brote, provocado por el virus Bundibugyo, se propagó sin ser detectado durante varias semanas debido a que los test disponibles solo permitían detectar otra variante del virus mucho más común, la denominada Zaire.
A día de hoy se están llevando a cabo investigaciones epidemiológicas y análisis de laboratorio para intentar reclasificar los casos y fallecimientos sospechosos. Entre los casos confirmados hay un profesional sanitario de Estados Unidos que ha sido trasladado a Alemania junto con seis contactos de alto riesgo.
Por el momento, se considera que el riesgo a nivel mundial es bajo, ha señalado la OMS.
"Considerando la información disponible en estos momentos, la probabilidad de exposición e infección para las personas españolas que viajen o residan en las zonas afectadas es muy baja. Si se detectasen casos importados en España, la probabilidad de transmisión secundaria en nuestro país se considera muy baja, ya que se dispone de la capacidad diagnóstica adecuada para detectar casos de manera precoz y para la implantación de medidas de control pertinentes", ha señalado, en la misma línea, el Ministerio de Sanidad.
De la fase seca a la húmeda: las claves de la transmisión
Luis Buzón, portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC), explica que "la secuenciación de la cepa implicada sugiere que este brote parece deberse a un salto zoonótico, un spill-over, por el que el virus Ébola (cepa Bundibugyo) habría llegado a humanos a partir de un reservorio animal, produciéndose después contagio entre humanos a partir de los casos".
La clave ahora es la contención. Las medidas clave pasan por "evitar la diseminación del virus, la estricta vigilancia de los contactos de casos durante el período de incubación (21 días) y aislamiento estricto de los casos sospechosos y/o probados, así como el control de los ritos funerarios relacionados con el enterramiento de los casos fallecidos, dado que los cadáveres son extraordinariamente contagiosos". En principio, resultaría más sencillo si no fuera porque el contexto es un país con pocos recursos, zonas rurales dispersas y con sus propios conflictos políticos. "Es esencial recordar que ébola no se transmite por vía respiratoria ni durante la fase de incubación en ausencia de síntomas" sostiene Buzón.
El aislamiento va de la mano con el control estrecho de los contactos, "aquí la trazabilidad es fundamental", recuerda el experto de la Seimc. Son 21 días que pueden dar como resultado la aparición de la enfermedad o no. "Durante la fase asintomática, no se contagia, pero hay que vigilar y ante cualquier signo, derivar a un centro rápidamente y procederse al aislamiento estricto de los casos". En la fase seca, cuando aparecen síntomas inespecíficos dolores de cabeza y musculares, la contagiosidad es menor. Una vez, llega la fase húmeda, "todo se complica". Aquí aparecen las diarreas, los vómitos e incluso fenómenos hemorrágicos. "En esta fase, es cuando la transmisibilidad es máxima y cuando hay que extremar todos los medios de prevención y aislamiento posibles".
Buzón insiste en que "los medios en estos países no son los mismos que en los estados con sistemas sanitarios con recursos para hacer frente a enfermedades infecciosas graves y altamente contagiosas". Junto a esta falta de recursos, señala cómo los entierros allí son "la fuente del crecimiento de los brotes a través de la manipulación de los cadáveres, que no pensemos que es como aquí". "Nada que ver", incide.
Un sistema de salud debilitado por el conflicto armado
El brote ha estallado en una zona del mundo especialmente vulnerable. La región está amenazada desde hace tiempo por grupos armados que controlan parte del territorio y provocan constantes desplazamientos de personas, lo que complica los esfuerzos para rastrear el brote.
En Bunia, donde se han transportado por vía aérea toneladas de suministros médicos, los residentes afirman que las mascarillas son más difíciles de conseguir y que algunos desinfectantes que antes se vendían por 2.500 francos congoleños (aproximadamente un dólar) ahora cuestan cuatro veces más, informa AP.
"Es una zona muy compleja, en primer lugar porque lleva en conflicto mucho tiempo y el sistema de salud está súper debilitado", apunta Miriam Alía, responsable de vacunas y respuesta a epidemias de MSF España. Según explica, tanto los sistemas de vigilancia epidemiológica como el acceso general a la atención sanitaria son muy deficitarios. "Es una zona donde vemos constantemente epidemias, por ejemplo de cólera o sarampión", subraya.
También se han producido epidemias de ébola anteriormente "y sabemos que es muy complicado poner en marcha todos los planes de intervención, sobre todo en lo que tiene que ver con la vigilancia y seguimiento de contactos", añade Alía.
Según adelanta, MSF ya ha desplegado varias unidades de salud en cada provincia afectada, pero es complejo poner en marcha "todos los dispositivos de control de la epidemia" en cada uno de estos puntos. "Se requiere un equipo de coordinación para cada sitio, un equipo de vigilancia epidemiológica y de seguimiento de contactos, un seguimiento de alertas, un centro de tratamiento para cada sitio y también un sistema de transporte de muestras que sea eficaz y rápido, que de momento no lo hay", continúa.
Este es el decimoséptimo brote de ébola en el Congo. El último registrado se produjo en la provincia de Kasai entre el 4 de septiembre y el 1 de diciembre de 2025, causado por la variante Zaire. En total se contabilizaron 64 casos (53 confirmados y 11 probables), incluyendo 45 fallecimientos.
Hasta la fecha, el brote de ébola más extenso y complejo fue el que se produjo entre 2014 y 2016 en África Occidental, que afectó principalmente a Guinea, Sierra Leona y Liberia y produjo 28.600 casos y 11.325 fallecimientos, también causado por la variante Zaire.
El gran desafío: una variante sin vacuna ni tratamiento específico
En cuanto a la especie Bundibugyo que está detrás del brote actual, se conocen dos brotes anteriores provocados por esa variante, uno detectado en Uganda en 2007 y otro en la República Democrática del Congo en 2012, con una tasa de letalidad que osciló entre el 30% y el 50%.
El último brote causado por el virus de Bundibugyo ocurrió entre el 17 de agosto y el 26 de noviembre de 2012 en la provincia Orientale de la República Democrática del Congo, con un total de 59 casos (38 confirmados y 21 probables), incluyendo 34 fallecimientos.
El principal problema con esta variante radica en que, al contrario de lo que pasa con la especie Zaire, no existe ni vacuna ni tratamiento específico para hacerle frente.
Según ha señalado Vasee Moorthy, asesor especial de la oficina del científico jefe de la OMS, al menos hasta dentro de entre seis y nueve meses no podría estar disponible una vacuna para combatir el virus Bundibugyo. El especialista citó en su intervención dos candidatas: una versión de la vacuna Ervebo contra el virus del ébola diseñada específicamente para el virus Bundibugyo, y otra vacuna basada en una desarrollada por la Universidad de Oxford.
Según explica Alía, los dos anticuerpos monoclonales que se autorizaron tras los ensayos clínicos realizados en la República Democrática del Congo entre 2018 y 2020 son igualmente específicos para una especie de ébola, pero no para el virus de Bundibugyo. Aunque podrían ofrecer cierta protección frente a esta variante, su eficacia aún no se ha determinado.
Por el momento, la OMS ha sacado un viejo conocido del botiquín contra el ébola: el antiviral remdesivir. "Se trata de una molécula diseñada contra los filovirus que evita la replicación del virus", apunta Buzón, que recuerda que ya se empleó contra el SARS-CoV-2, "aunque no era un patógeno similar, sí que compartía mecanismos de reproducción similares, por lo que era eficaz".
A falta de un tratamiento específico, la atención se basa principalmente en el control de los síntomas (como fiebre, dolor de cabeza, vómitos, diarrea, etc.) y en una terapia intensiva de apoyo para mejorar las posibilidades de supervivencia de los pacientes: reposición de líquidos, soporte con oxígeno y seguimiento estrecho de los parámetros sanguíneos y cardíacos.
Worauf zu achten ist
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Desarrollo y disponibilidad de una vacuna o tratamiento específico para el virus Bundibugyo.
Möglich
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- ¿Cuánto tiempo tardará en estar disponible una vacuna o tratamiento específico para el virus Bundibugyo?
- ¿Cómo afectará el conflicto político y la falta de recursos a los esfuerzos de contención?
- ¿Se han identificado otros reservorios animales para el virus Bundibugyo en la región?






