
La fiscal Ana Villagómez, con 35 años de experiencia en Cádiz, denuncia el aumento de la violencia del narcotráfico, la incautación de arsenales de guerra y el salto del hachís a la cocaína, exigiendo más medios, especialización judicial y la reactivación de unidades como el OCON-Sur para combatir redes internacionales que blanquean dinero en criptomonedas y hostelería.
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La fiscal Ana Villagómez tiene 35 años de experiencia en Cádiz, 25 de ellos como fiscal delegada antidroga, con jurisdicción ampliada a toda Andalucía, Ceuta y Melilla desde 2019. Denuncia el aumento de la violencia del narcotráfico, la incautación de arsenales de guerra y el salto del hachís a la cocaína, vinculado a redes internacionales que blanquean dinero en criptomonedas y hostelería.
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La fiscal Ana Villagómez conoce bien las entrañas del narcotráfico por su trabajo en Cádiz desde hace 35 años, 25 de ellos como fiscal delegada antidroga, un puesto que amplió su radio de acción a toda Andalucía, Ceuta y Melilla en 2019. Es, por lo tanto, una de las voces más expertas en la materia por su labor en uno de los territorios más castigados por el tráfico de drogas. Con su larga trayectoria, pudiera dar la sensación de que ya lo ha visto todo y nada le sorprende. Pero no es así.
La violencia del narco va al alza. Lo hemos visto en los últimos tiroteos en plena calle en Isla Cristina y la Costa del Sol y también advierte de ello la reciente Memoria de la Fiscalía.
Pues todavía me sigo sorprendiendo y eso que menciona es, precisamente, lo más llamativo. Se están incautando verdaderos arsenales de guerra que superan con creces la necesidad de defender la droga. Se han localizado hasta granadas, ¿para qué las necesitan? Pero es que no es ni una ni dos, sino un montón de ellas, también Kalashnikov y armas de guerra muy peligrosas, con municiones. Cuando ocurre esto, ves que se supera todo lo imaginable.
Hace unos años, los narcos estaban centrados en el tráfico de hachís, ¿se ha dado ya el salto a la cocaína?
Sí, y eso genera más violencia porque la cocaína tiene un precio más alto. Hay organizaciones tanto de origen, de Sudamérica, como de los países en los que va a distribuirse la droga. Son organizaciones internacionales, de países del Este que están asentadas por aquí, por la costa. Todo eso genera más violencia y más uso de armas. Estamos en una magnitud muy grande por las armas intervenidas.
¿Cómo es el ecosistema de las redes del narco? ¿Cómo conviven los grupos locales y clanes asentados en Cádiz, como por ejemplo los Castaña, con las bandas internacionales?
Aquí las personas que se estaban dedicando al tráfico de hachís ya tenían su infraestructura. Contaban con grupos o subgrupos para hacer las descargas, para montarlas en las narcolanchas, para guardar estas embarcaciones, para después esconder la droga... Empezó en el Campo de Gibraltar y después se extendió a toda la costa de Andalucía, que ya es una zona de descarga hasta Portugal. Estos grupos se aliaron con personas de Sudamérica, que vieron una forma fácil o posible de introducir grandes cantidades de cocaína. Coincide con la época en la que en los puertos europeos, en los que la droga entraba en contenedores, se incrementó la seguridad. La infraestructura para el hachís se puso a disposición de la cocaína.
El negocio aumenta porque la cocaína deja más dinero.
Están haciendo las dos cosas: el hachís a través de Marruecos y la cocaína que viene de Iberoamérica, que llega en barcos cargueros nodriza. En el Atlántico, acuden las narcolanchas a recoger la droga y después la guardan en la provincia de Cádiz, por el río Guadalquivir y por la zona de Huelva. Ahora está en auge toda esa zona para la descarga de cocaína y también la zona de Portugal, lindando a Huelva. Y en Cádiz también se han intervenido lanchas en Sanlúcar con grandes cantidades de cocaína.
Ante esta proliferación del negocio de la droga, da la sensación de que los fiscales, los policías y los guardias civiles carecen de las herramientas necesarias para combatir estas redes internacionales.
Claro. Hay herramientas, pero lo que hay no es suficiente para poder hacer frente de manera eficaz a estas redes. Sí, se están cogiendo alijos porque esto hay que frenarlo. Si no se hace, cada vez va a ir a más, como pasó hace años en el Campo de Gibraltar. El narco cada vez tiene más dinero, cada vez tiene más medios, cada vez tiene más armas y cada vez tiene más personas dedicadas a esto. Lo fundamental que hay que transmitir es que hacen falta refuerzos porque esto es muy grave.
No se trata, solamente, de interceptar un alijo o un cargamento de armas, sino de profundizar en la investigación.
Coger alijos es también una forma de frenar, pero no es suficiente porque no estamos hablando de una organización con 10 o 12 miembros. Son enormes. Son como empresas que, a su vez, subcontratan a otras empresas, y cada una está formada por sus miembros. Para poder desarticular una organización hacen falta muchísimos medios, muchísimo trabajo, muchas personas que estén en el terreno, medidas de investigación tecnológica, juzgados que sean especializados y puedan llevar a cabo esas investigaciones con garantías de que, después, todo lo investigado va a poder ser utilizado en un juicio porque no se haya vulnerado ningún derecho, ni sea nulo. Hacen falta funcionarios especializados en los cuerpos policiales, fiscales y jueces especialistas... Y también hay que poner la pena en un tiempo razonable. Porque, claro, que haya un grupo o muchos grupos policiales, pero después en los juzgados todo se atasca... Eso tampoco nos sirve.
Los juzgados de la provincia de Cádiz se atascaron, precisamente, con las pesquisas del OCON-Sur, la unidad de élite de la Guardia Civil desplegada para luchar contra el narcotráfico que estuvo activa entre 2018 y 2022.
Sí, y muchos asuntos de esa etapa están todavía en los juzgados de instrucción. Hubo muchas detenciones y eso fue muy efectivo.
Pues ahora hay muchas voces, pasando por el presidente de la Junta de Andalucía hasta las asociaciones policiales y de guardias civiles, que reclaman la vuelta del OCON-Sur. Por su experiencia, ¿sería positivo que este grupo se reactivara?
Creo que no se va a reactivar porque era un grupo temporal ante algo excepcional que, bueno, ahora estamos en una situación parecida. Se hizo con plantillas de otras comandancias e hizo una muy buena función: restauró el principio de autoridad y detuvo a muchísimos jefes de las organizaciones. Todo eso funcionó muy bien. Ahora, hay que reforzar los grupos especiales de investigación, Vigilancia Aduanera... Hace falta más gente, se llame como se llame.
En el puerto de Barbate una narcolancha arrolló y mató a dos guardias civiles y el pasado mayo en Huelva también murieron otros dos guardias civiles en una persecución. Hace años, los narcos no actuaban con esta violencia contra los agentes.
Entonces, no había estas narcolanchas de ahora y cuando los detenían lo asumían y ya está. Pero ahora es como un pulso contra las fuerzas de seguridad. Son gente más joven con otra mentalidad y desde luego no es fácil detenerlos. Lo de Barbate fue una barbaridad porque ahí no había persecución ni nada. Ahora se reacciona con mucha violencia, también porque los jefes se lo exigen. Tienen que hacer lo que sea para salvar la carga y el que no lo hace tiene represalias.
Y ante este salto de la violencia del narco, las asociaciones de guardias civiles y policías piden más medios y refuerzos que no terminan de llegar.
Las reivindicaciones yo creo que son justas, porque es verdad que la situación es muy compleja.
También son preocupantes los casos de policías o guardias civiles que cambian de bando y son comprados por el narco. ¿Es un fenómeno minoritario o no tanto? ¿Qué evolución ha experimentado en estos años?
Son casos complicados de detectar, pero hay investigaciones en las que aparecen personas de las fuerzas y cuerpos de seguridad que están al servicio del narco. Cuanto más dinero tengan las organizaciones, más fácil es comprar voluntades, no solamente de policías o guardias civiles, también de personas que están en las instituciones o en los juzgados. Además de atacar toda la operativa del tráfico de drogas, también hay que incrementar las investigaciones por blanqueo de capitales. ¿Dónde invierten? ¿Qué hacen con ese dinero? Porque ganan un montón de dinero. Hace falta reforzar todos los grupos de blanqueo para poder abordar eso.
Muchas investigaciones por blanqueo se topan con el escollo de Gibraltar.
Sí, es complicado a veces, pero no hace falta irse a Gibraltar porque están invirtiendo por aquí, hasta en negocios de criptomonedas. Hay muchas operativas para intentar lavar el dinero y ocultar el origen.
Entonces, ¿no son solamente las inversiones en ladrillo?
También en la hostelería porque son negocios en los que si tú haces una inyección de dinero en efectivo es muy complicado seguirle la pista. También se hacen compras de inmuebles a través de sociedades interpuestas.
Otra cuestión novedosa es que se está acusando de piratería en alta mar a los narcos que atacan a las patrulleras de la Guardia Civil, como ha ocurrido con el ataque de este verano en la costa de Huelva, en el que hubo diez detenidos.
Sí, porque ha habido una sentencia en la Audiencia Nacional que confirmó el Tribunal Supremo, en la que se condenó por piratería. Hay una instrucción de la Fiscalía Antidroga y también para las fuerzas y cuerpos de seguridad para que imputen esos delitos cuando haya cualquier acometimiento en el mar a una embarcación que sea oficial, ya sea de la Guardia Civil, de Vigilancia Aduanera o la Policía Militar.
Y la reforma pendiente de la Justicia...
Lo ha dicho recientemente la fiscal general: que de una vez se reforme el sistema procesal en España porque esto no funciona. Hay juzgados que se dedican a todo y no hay especialidades. En la Fiscalía tenemos fiscales especialistas en prácticamente todas las materias, pero en los juzgados no es siempre así. Y si llega una causa con más de 10 investigados se atasca. Hay juzgados en los que los jueces van cambiando y no se incentiva que se queden ahí. La reforma es necesaria y hay que hacerla ya, para que la Fiscalía asuma la investigación y los jueces estén para las garantías y para juzgar. En toda Europa, el fiscal es el que dirige la investigación.
Pero nunca se aborda ese cambio profundo.
La Justicia, al final, parece que no le interesa a nadie y no se plantean reformas profundas para que de verdad funcione. Esto debería ser un pacto de Estado, aunque yo sé que la situación ahora es muy complicada.
Con este panorama, la lucha contra el narco ¿es una guerra perdida?
Lo fundamental es que se intente disminuir el consumo de droga. Si hay tanta droga es porque se vende. Hay una solución penal, pero antes hay que intentar hacer labores de prevención y campañas de erradicación para que la gente sepa que la droga te mata a ti, a tu familia y a todas las personas que están a tu alrededor.
AI outlook — possibilities, not facts
Se reactivará una unidad especializada similar al OCON-Sur para combatir el narcotráfico en Andalucía
Possible · Within months
Se incrementarán las investigaciones por blanqueo de capitales en criptomonedas y hostelería
Likely · Within weeks
Se aprobarán medidas para especializar los juzgados en casos de narcotráfico y crimen organizado
Possible · Within months

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