Arda Güler endereza al Madrid, que reduce y golea al Sevilla
Quick Look
Tras la derrota en Roma, el Real Madrid venció 4-1 al Sevilla en el Bernabéu con un juego basado en el control del balón y las individualidades de Güler, Bellingham y Mbappé, recuperando la solidez antes del Clásico y la visita al RB Leipzig en Champions.
AI-generated summary
Why It Matters
El Real Madrid venía de una derrota en Roma y enfrentaba dudas tras la sanción de Vinicius, antes de visitar al Barcelona en el Clásico.
Después de asomarse al precipicio en Roma, después de días de masticar dudas y nieblas, el Real Madrid encontró una noche de calma y felicidad en casa con un equipo guiado por el ingenio de Güler. De repente, descubrió algo que parecía evidente: el poder de dictar las normas usando la pelota, armándose a su alrededor para ir explotando el vértigo de Mbappé y Diomande. El equipo de Mourinho desarmó así a un Sevilla que venía cabalgando sobre la solidez y al que redujo hasta golearlo. Así empezó un tramo de ocho días que comenzaba con este partido de Liga después del sobresalto de Roma, con Vinicius sancionado, y antes de visitar al lanzado Barcelona el domingo en el Camp Nou. También puede haber paz en el Bernabéu. Aunque por rutas distintas a las que frecuentaban.
De algún modo, Mourinho venía anticipando el once. Los ingredientes habían asomado en los finales de los últimos partidos. Aunque el portugués aseguró en Roma, después de la remontada de los tres goles en siete minutos, que si hubieran empezado como acabaron les habrían metido cinco (los que empezaron recibieron tres). Y sin embargo, ahí estaba Güler en el centro con Tchouameni para poner algo de sentido, y Valverde en el lateral derecho pese a que ni Trent ni Dumfries, contrataciones de los últimos dos veranos, tenían impedimento para jugar. El único era que Mourinho prefirió al uruguayo. Más que suficiente. De la locura final del Olímpico de Roma recuperó también a Endrick, que había vivido en los márgenes, y le dio la banda derecha.
Es verdad que el Sevilla no gasta el derroche persecutorio de la Roma de Gasperini, pero es un equipo sólido, intenso, solidario y muy bien armado, que ha competido por encima de las expectativas teniendo en cuenta los años de los que venía. Ni se vieron cinco en contra del Madrid, ni el desarrollo se pareció al de cuatro días antes. El Real no compareció como un equipo reactivo centrado en el control de daños y en evitar problemas al transitar por el medio. Era todo lo contrario. El control que buscaba no consistía en evitar que el rival hiciera demasiado con la pelota, sino en dominarlo a partir de ella, con Güler hiperactivo por el centro.
El impulso del turco azuzó a Bellingham, que se sumaba a la distribución sin enroscarse en vueltas y vueltas de conducción. Los regates los dejaba para más cerca de la línea de fondo. El inglés acudía a ayudar, recibía y soltaba. Se iban juntando cada vez más por el costado de Diomande, por donde asomaban también Mbappé y Cucurella.
También fluían más las salidas a la contra, entre la visión de luces largas de Güler y la exactitud de su zurda, y las aceleraciones de Bellingham. En una de esas estampidas, el inglés encontró a Diomande con campo por delante, el costamarfileño la dejó atrás a Güler y el turco la enganchó al ángulo según llegaba. Sin preliminares.
Pasaba casi todo por la izquierda, pero el Madrid también amenazaba las ocasiones en las que miraba al otro lado. El recorrido de Valverde por ese pasillo es extraordinario. Cuando mira a su portería y cuando apunta a la contraria. Güler le lanzó con un pase filtrado que el uruguayo continuó hacia el área pero que no pudo aprovechar Mbappé. Pero también propulsaba él a Endrick, que despegaba a la mínima rumbo a Vlahodimos.
El Real conseguía anestesiar al Sevilla negándole la pelota; no lo espacios. Y eso que el equipo de Luis García Plaza tiene hechuras para llevar el mando, con el pie de Peque y el sostén de Fofana y Agoumé, que incluso obligó a Courtois a estirarse hasta la cepa de su palo derecha para taponar con el guante. Entre el portero belga y un ejercicio defensivo muy comprometido, también de Diomande y Endrick, el Madrid fue desactivando los tramos en los el Sevilla se ordenaba alrededor del balón y buscaba el área desde las bandas.
El pelotón de Mourinho se movía con otro ritmo, más afilado. Bellingham dejó a Mbappé de tacón un balón que recibió de Diomande y el francés deslumbró con una maniobra prodigiosa: un control mientras giraba que enlazó con un toque de avance con la zurda y un recorte al portero, tac-tac, derecha y gol con la izquierda.
Mbappé funciona mejor a toda velocidad. Como cuando persiguió un pase a la espalda de Diomande. Voló para colocarse por delante de Castrín, cayó en el área y el árbitro le concedió un penalti que embocó a lo Panenka.
El Sevilla no se dejó ir. García Plaza introdujo a Ejuke y Stassin, dos atacantes, y a Manu Bueno, que redujo la distancia. El equipo andaluz apretó arriba, robó y el canterano batió por abajo a Courtois.
Pero esta versión más armada del Madrid no se sintió inquietada por el golpe. Diomande despegó una vez más, cruzó al área y fulminó la red para cazar el cuarto, su segundo gol en el Madrid, premio el primer día sin Vinicius.
Ahí sí que desapareció el gas que le quedaba al Sevilla. Tanto que Mourinho aprovechó el declinar de la noche para que Militao volviera a jugar seis meses después de su operación. Por fin una noche de paz en el Bernabéu, cierto orden, un plan, ideas, fútbol y goles. El Real mira al clásico del domingo con otra cara, con parada previa el miércoles en la Champions contra el RB Leipzig de nuevo en casa.
What to Watch
AI outlook — possibilities, not facts
El Real Madrid visitará al RB Leipzig en la Champions League el miércoles
Very likely · Within days
El Real Madrid jugará el Clásico contra el Barcelona el domingo en el Camp Nou
Very likely · Within days
Open Questions
- ¿Podrá mantener este nivel frente al Barcelona?
- ¿Qué papel tendrá Güler en los próximos partidos clave?
- ¿Se recuperará definitivamente Militão para los duelos decisivos?






