Bristol Myers y Novartis suspenden ensayos de terapia CAR-T para enfermedades autoinmunes tras efectos adversos
Quick Look
Bristol Myers Squibb y Novartis suspendieron ensayos clínicos de terapias CAR-T para enfermedades autoinmunes tras detectar efectos secundarios graves, incluyendo muertes y complicaciones neurológicas, pero retrasaron la divulgación pública durante semanas o meses, generando preocupación entre pacientes y expertos sobre la falta de transparencia en la comunicación de riesgos en investigación farmacéutica.
AI-generated summary
Why It Matters
La terapia CAR-T, originalmente desarrollada para tratar cáncer, se está adaptando para enfermedades autoinmunes como lupus y artritis reumatoide. Modifica las células inmunitarias del paciente para que ataquen enfermedades específicas. Aunque prometedora, conlleva riesgos como inflamación cerebral (ICANS) y sobreactivación inmune. Las empresas no están obligadas a divulgar públicamente efectos adversos de tratamientos experimentales, solo a notificar a reguladores.
A principios del pasado mes de junio, Bristol Myers Squibb comunicó a las autoridades reguladoras, a los investigadores y a las asociaciones de defensa de los pacientes que había suspendido una investigación farmacológica con gran seguimiento debido a efectos secundarios potencialmente mortales. La empresa ha tardado tres meses en dar a conocer esta información al público en general.
El mes pasado, Novartis suspendió también la investigación sobre una terapia similar. No lo confirmó hasta que un analista de Wall Street se dio cuenta al revisar una base de datos. La empresa tardó una semana en revelar que tres pacientes del estudio habían fallecido.
Tanto Novartis como Bristol Myers están investigando sus propias formas innovadoras de terapia CAR-T, de producción más rápida, para el tratamiento de enfermedades autoinmunes, un nuevo y prometedor campo de la investigación farmacológica que consiste en modificar las propias células del paciente para que ataquen enfermedades incapacitantes como el lupus o la artritis reumatoide.
En el ensayo de Novartis, tres personas fallecieron a causa de una complicación poco frecuente en la que el sistema inmunitario reacciona de forma exagerada. La suspensión del ensayo de zola-cel de Bristol Myers, anunciada esta semana, se produjo a raíz de otra complicación denominada ICANS [siglas en inglés de síndrome de neurotoxicidad asociada a células inmunoefectoras], una forma de inflamación cerebral. Ambas son complicaciones conocidas de la terapia CAR-T, que ya se comercializa para tratar algunos tipos de cáncer.
«Como parte de la vigilancia rutinaria de seguridad, hemos suspendido voluntariamente el reclutamiento y el tratamiento», ha declarado un portavoz de Bristol Myers en respuesta a una consulta.
Las empresas farmacéuticas no están obligadas a informar al público cuando un tratamiento experimental resulta peligroso. La normativa federal exige a las empresas que notifiquen casos como estos a las autoridades reguladoras en un plazo muy breve, pero no existe un requisito equivalente para alertar a terceros, como médicos, posibles pacientes o inversores, a menos que la empresa considere que la información es relevante para sus resultados económicos. Esto da a las empresas farmacéuticas libertad para decidir cuándo realizar una comunicación si detectan problemas, incluso cuando ya hay cientos de pacientes inscritos en un estudio o a punto de decidir si se inscriben.
«Sufrimos una falta de información», ha afirmado Sue Chrysogelos, que ha participado en un estudio sobre terapia CAR-T de otra empresa farmacéutica para tratar su esclerodermia.
La información sobre los ensayos clínicos puede tener un gran valor comercial, por lo que las empresas la protegen celosamente. Sin embargo, cuando los ensayos se suspenden sin que se haga pública esta información, los pacientes pueden verse obligados a esperar sin tener muy claro cuáles son los posibles riesgos de participar.
«Para los pacientes que están a la espera de este tratamiento, se trata de encontrar el equilibrio entre seguir esperando con la esperanza de poder participar aún en el ensayo y valorar si merece la pena correr el riesgo», ha señalado Chrysogelos.
Novartis está estudiando su tratamiento rap-cel en ocho ensayos clínicos sobre enfermedades autoinmunes, entre ellas la esclerosis múltiple y la artritis reumatoide, una apuesta de amplio alcance en la que participan más de 500 pacientes. La alerta de seguridad de Bristol Myers surgió en un ensayo con zola-cel en pacientes con un tipo de lupus, pero la empresa ha suspendido los estudios sobre otras enfermedades autoinmunes que provocan inflamación y debilidad muscular.
Fue necesario que un analista de Wall Street se diera cuenta de algo extraño en una base de datos para que saliera a la luz la investigación que se había suspendido.
Sami Corwin, analista especializada en biotecnología de la firma William Blair, estaba realizando un seguimiento rutinario de los ensayos clínicos la semana pasada cuando observó que una serie de estudios que evaluaban terapias para enfermedades autoinmunes habían dejado de estar disponibles. Empezó a hacer algunas llamadas. Un compañero se dio cuenta de que los ensayos de Bristol Myers también se habían paralizado. A finales de la semana su equipo había confirmado la suspensión de los ensayos en ambas empresas.
Corwin publicó una nota de investigación que fue recogida por una publicación especializada y, poco después, Endpoints News informó de las muertes ocurridas en el ensayo clínico de Novartis.
Novartis no le había dicho a Corwin que los casos fueran mortales cuando ella preguntó por la suspensión del ensayo, ha señalado Corwin. «Fue una novedad para mí».
La empresa no ha respondido a las preguntas sobre si las muertes registradas en los estudios de Novartis se produjeron en un único ensayo clínico o en varios. No está claro si las personas fallecieron como consecuencia de la administración del medicamento o a causa de enfermedades subyacentes.
«La difusión más amplia de la información sobre los incidentes relacionados con los ensayos clínicos se equilibra con la necesidad de preservar la integridad de los ensayos en curso», ha afirmado un portavoz de Novartis, quien añadió que la empresa estaba «analizando todos los datos para comprender los posibles factores que han contribuido a los incidentes recientes».
Un portavoz de Bristol Myers calificó estos casos de «transitorios y reversibles» y afirmó que ninguno había sido mortal.
Durante décadas, el tratamiento de enfermedades autoinmunes como el lupus y la artritis reumatoide ha supuesto una vida entera de medicamentos que inhiben el sistema inmunitario y desgastan el organismo. La terapia CAR-T ha abierto la posibilidad de un único tratamiento que restablece el sistema inmunitario de por vida.
En un estudio preliminar de Bristol Myers en el que participaron algo más de 100 pacientes, más del 90% de los pacientes con enfermedades autoinmunes resistentes al tratamiento entraron en remisión sin necesidad de tratamiento adicional, según informó la empresa el año pasado.
Esos resultados respaldaron su decisión de pasar a los ensayos a mayor escala que se habían suspendido.
La Dra. Anca Askanase, que participa en el ensayo en el que Bristol Myers detectó los efectos adversos, afirmó que había recibido una carta de la empresa en la que se detallaban los motivos de la suspensión del ensayo. Se negó a facilitar más información, ya que había firmado un acuerdo de confidencialidad con la empresa farmacéutica con sede en Nueva Jersey.
«Estamos realmente expectantes por saber más, porque hay mucho interés», afirmó Askanase, jefe de reumatología del Hospital for Special Surgery de Nueva York. «Cada dato es fundamental».
La falta de detalles ha alarmado a los grupos de apoyo e investigación que suelen mantener un contacto habitual con ambas empresas.
Luke Evnin, presidente de la Fundación para la Investigación de la Esclerodermia, con sede en San Francisco, afirmó que entendía que los posibles riesgos legales y normativos pudieran hacer que las empresas se mostraran cautelosas a la hora de pronunciarse, pero que le «sorprendería que no tuvieran que dar una respuesta a todo el mundo».
Los médicos que dirigen los ensayos buscan sus propias respuestas, sobre todo en lo que respecta a qué diferencia a las terapias suspendidas de otras similares que ya se utilizan ampliamente en oncología. En la terapia CAR-T convencional, las células del paciente se cultivan en un laboratorio durante varias semanas y luego se le reinyectan, un proceso que permite que la mayor parte de su crecimiento tenga lugar fuera del cuerpo.
La plataforma de fabricación de Novartis reduce ese proceso de crecimiento a tan solo un día, según ha afirmado el analista de Oppenheimer Kostas Biliouris, mediante la selección de células inmunitarias modificadas genéticamente para multiplicarse de forma agresiva una vez dentro del organismo, lo que podría ser lo que desencadena una respuesta inmunitaria peligrosa.
Novartis no respondió a las preguntas de The Wall Street Journal sobre la plataforma de fabricación de la empresa.
Bristol Myers niega que su propia terapia presente los mismos problemas. La empresa ha afirmado que utiliza una plataforma diferente que tarda unos cinco días y está diseñada para permitir que las células se estabilicen antes de la infusión.
What to Watch
AI outlook — possibilities, not facts
Bristol Myers y Novartis publicarán informes detallados de seguridad sobre los ensayos suspendidos en los próximos 2-3 meses
Likely · Within months
Los reguladores estadounidenses (FDA) podrían emitir orientaciones actualizadas sobre reporte de efectos adversos en ensayos de terapias celulares
Possible · Within months
Open Questions
- ¿Cuántos pacientes fueron afectados en total por los efectos adversos en ambos ensayos?
- ¿Las muertes en el ensayo de Novartis fueron directamente causadas por la terapia o por condiciones preexistentes?
- ¿Qué datos específicos llevaron a Bristol Myers a clasificar los efectos como 'transitorios y reversibles'?
- ¿Cuándo planean las empresas reanudar o modificar los ensayos suspendidos?





