El Barça conserva el liderato en un ejercicio de contundencia ante un Atlético que terminó desfondado
Julián Álvarez falló un penalti pero asistió a Giuliano; Fermín López marcó dos goles para el Barcelona
Quick Look
- El Atlético de Madrid y el FC Barcelona empataron 2-2 en el Metropolitano en un duelo por el liderato.
- Julián Álvarez falló un penalti pero asistió a Giuliano para el 1-0.
- Fermín López empató y marcó el 2-2, mientras que el Atlético terminó tercero tras el Real Madrid.
AI-generated summary
Why It Matters
El artículo narra un partido de LaLiga entre el Atlético de Madrid y el FC Barcelona en el Metropolitano, un duelo por el liderato de la competición.
Dr. Jekyll y Mr. Hyde fue lo que vivió el Metropolitano con dos equipos intercambiándose los papeles primero por partes y luego, por minutos. Con un duelo por el liderato con tanques de gasolina limitados y tensiones en las cumbres. No se puede decir que hubiera una gran superioridad de uno sobre otro. El control y la intensidad fueron por barrios, pero la contundencia llegó más del lado visitante. Tocó el Atlético el liderato con los dedos, pero el martillo de Fermín se los bajó de la cumbre. [Narración y estadísticas, 1-2]
«Duelo de estilos», escribió en redes el Barça poco antes del inicio del juego. Flaco favor hace el community manager a sus huestes cuando el que que presenta en el Metropolitano es el nuevo Atlético de Simeone, no el que salió frente al Bayern, el timorato, sino el mandón, el que disputa el balón a un equipo, el culé, que ha tenido cierto vértigo a las alturas en los últimos tiempos.
Fruto de esa versión, los primeros 10 minutos del duelo fueron un espectáculo que ya le gustaría a eso que los americanos llaman football y que se pudo ver por la tarde en el Santiago Bernabéu. Dos largueros, uno por equipo, y varias aproximaciones principalmente rojiblancas hacían imposible parpadear a un respetable que le tocaba terminar de perdonar a uno de los suyos en este duelo tan señalado en el calendario.
Era el partido de Julián Álvarez. En el que el argentino tendría que matar o morir. Pareció lo segundo cuando, en el minuto cinco, se quedó sólo con 40 metros por delante hasta la portería de Joan García. Dio la impresión que le dio tiempo de pensar en los 136 días que duró su crisis desatada por sus palabras en el Mundial. Y entonces, falló. Y pareció que todo se desmoronaba de nuevo. Que volvería el gesto serio. Pero no.
El argentino siguió tan motivado que poco después le puso un centro de gol perfecto a Giuliano. En el minuto 9, el de Jesús DeMiguel. No hay mejor homenaje al futbolista madrileño. Desde el cielo aplaudiría a su compañero argentino, desde la tierra se cayó el Metropolitano, que también se había roto a aplaudir cuando ambos equipos salieron con el dorsal del jugador del Tenerife.
El tanto despertó al antiguo líder. Los culés comenzaron a dominar la posesión y a descansar su tempo en Pedri, un jugador que funciona a las mil maravillas con un ritmo más pausado y, aunque parezca mentira, sin Rodri a su lado. Se vio en Estados Unidos y empieza a atisbarse un poco en el Barça. El canario empezó a volcar el juego en Lamine Yamal y la estrella culé no decepcionó. Tras varios eslalons con mucho peligro avisó con un disparo al lateral que a punto estuvo de ser el empate. Afortunadamente, Baena estaba muy pendiente de la estrella culé para ayudar a Grimaldo en su defensa.
En la sala de máquinas estaba la diferencia entre ambos. Había apostado Flick por la juventud de Bernal en lugar de por la experiencia de De Jong. Simeone, sin embargo, sabe que gallina vieja hace buen caldo. Koke recuperó la titularidad ante el Barça y aportó la tranquilidad que cualquier rival de los culés necesita para discutirle el mando del partido. Luego hay que querer, claro, y el Atlético quiso.
Pero el camino de la voluntad no está exento de obstáculos. A veces, accidentales. Una pared fallida en el balcón del área de Oblak terminó en los pies de Fermín, que no perdonó el regalo y lo puso a un lado del esloveno. El empate era injusto, pero la vida también lo es y, por ende, el fútbol. No había aparecido aún Raphinha y Lamine estaba gris dentro de lo que es su capacidad, no eran buenas noticias para los rojiblancos el ir a la caseta con el uno a uno.
Intercambio de papeles
A la vuelta de vestuarios, a Flick le dio un ataque de entrenador y puso a De Jong de lateral derecho para controlar más el juego, entendemos. A Cruyff también se le veían de éstas, no es mal precedente, pero el gran cambio fue de actitud. Más conectados los culés y con un punto menos de intensidad los rojiblancos. Pedri asustó con un disparo de fuera del área. Pero quien tuvo otro mano a mano kilométrico fue Julián y esta vez se inclinó por tirar una vaselina lejana que se fue alta. La contundencia.
Es lo que tiene Fermín. Cada vez que pisa área, si no marca, genera peligro. Tocó lo primero tras una jugada bastante básica, sin mucha oposición defensiva. Si este fallo de desconcentración no consigue despertar al Atlético... Lo intentó el Cholo desde la banda sacando toda la pólvora que tenía en el banco. Para tirarse a la yugular culé los últimos 10 minutos, esos que tanta importancia concede el argentino.
Pero para atacar necesitas el balón, y con tanto delantero fue imposible recuperarlo en los compases finales. El Atlético quiso hollar el liderato y terminó tercero tras el Madrid. Faltó suerte primero, luego contundencia y, al final, energía. El Barça se recupera de sus vértigos en las cumbres. Contundencia.
Open Questions
- ¿Cuál fue el resultado final exacto del partido?
- ¿Qué jugadores marcaron cada uno de los goles?
- ¿Qué posición ocupó cada equipo en la clasificación tras el partido?






