El Celta cae ante Osasuna en Balaídos tras una expulsión condicionante
El equipo vigués dominó el juego hasta la tarjeta roja de Marcos Alonso, permitiendo la remontada de Osasuna con goles de Barja y Budimir.
Quick Look
- El Celta de Vigo perdió 1-2 ante Osasuna en Balaídos.
- Tras un inicio brillante y un gol de Iago Aspas, la expulsión de Marcos Alonso y un penalti polémico permitieron la remontada del equipo de Luis Miguel Ramis en la segunda jornada de Liga.
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Why It Matters
El partido se disputó en Balaídos tras ser aplazado el 16 de agosto por problemas con el césped. El Celta rechazó una oferta del Nottingham Forest por Javi Rueda.
No hubo mejor remedio para rebajar la tensión que se había generado en Vigo toda la semana por la posible venta de Javi Rueda al Nottingham Forest que la puesta en escena del Celta en su estreno esta temporada en Balaídos por mucho que el choque ante Osasuna terminara en derrota. El conjunto gallego saltó al campo convencido del plan de Claudio Giráldez, muy preciso en la circulación y brillante en la presión tras pérdida ante su rival, que de inicio fue incapaz de robar el balón a un equipo que lo movió por todos los rincones del césped y que ya vio puerta antes del primer cuarto de hora con una maniobra excelente de Iago Aspas. El fútbol asociativo y estimulante de los celestes, sin embargo, se apagó cuando Marcos Alonso vio la roja al inicio del segundo tramo por una dura entrada sobre Iker Muñoz que el VAR mandó revisar después de que el colegiado estimara primero que la amarilla era un castigo suficiente. La inferioridad numérica reventó al Celta, desnaturalizado sin la posesión y golpeado después por un penalti riguroso que transformó Budimir. El delantero remató un córner que dio la impresión de golpear en el pecho de Javi Galán antes de hacerlo también en la mano, pero el videoarbitraje no corrigió la acción y el croata convirtió la pena máxima para darle al grupo de Luis Miguel Ramis su primer triunfo en Liga tras el 0-0 del lunes frente al Levante y dejar a los vigueses con solo un punto tras las dos primeras jornadas.
El césped de Balaídos, recién plantado por el hongo que obligó a aplazar el choque del 16 de agosto hasta esta noche, aguantó intachable la lluvia que cayó durante toda la semana en Vigo. El balón comenzó a circular muy rápido por la hierba después de que el estadio homenajease en la previa a Borja Iglesias, el primer campeón del mundo español de la historia del club. Ilaix y sobre todo el canterano Miguel Román le dieron mucho ritmo a los ataques celestes, con Javi Galán en el carril izquierdo y Rueda en el derecho después de que el club rechazase la oferta de 15 millones de euros del Nottingham Forest, muy inferior a los 40 millones que estipula la cláusula de rescisión con la que cuenta un futbolista que es esencial para Giráldez por su velocidad y su potencia en las incorporaciones ofensivas.
Tanto el técnico de O Porriño como el de Osasuna hicieron cinco cambios en el once con respecto al del debut liguero y también ambos formaron con una defensa de tres centrales. Al conjunto de Ramis, con Torró y Moncayola en la sala de máquinas, el balón le duraba un suspiro por la presión punzante y el juego colectivo del Celta, ordenado desde el criterio de Miguel Román, recuperado al fin de la fractura del quinto metatarsiano del pie izquierdo que sufrió el pasado marzo.
Ilaix y Swedberg se lanzaron sobre Torró como cocodrilos para robar y fue Miguel Román quien puso en vuelo a Apas. El capitán, en su decimosexto y último curso en la primera plantilla celeste a sus 39 años, recibió la pelota en el último tercio con todo el espacio del mundo ante él para avanzar hacia el área, fintar al centrocampista osasunista y batir con un zurdazo cruzado y seco a Sergio Herrera. La acción fue de una calidad sublime pero dio la sensación de que la defensa del grupo de Ramis estuvo muy tierna.
El tanto premió el despliegue enérgico y coral del Celta, a quien en cambio le costó volver a inquietar la portería de Osasuna. Los jugadores navarros corrían detrás de sus rivales pero llegaron al intermedio sin sufrir una descarga violenta de intentos sobre Sergio Herrera. Ramis metió a Iker Muñoz tras el descanso. El centrocampista recibió la entrada de Marcos Alonso que cambió la dinámica del partido antes de que Kike Barja transformara un centro lateral y Budimir hiciera el segundo de penalti. La rueda de cambios de Giráldez, que dio carrete a El Abdellaoui, Carreira, Hugo Álvarez y Jutglà, no sirvió para que el Celta esquivara su primera derrota del curso en Balaídos, en donde el domingo recibirá al Athletic.
Open Questions
- ¿Cómo afectará la derrota al estado anímico del equipo antes del partido contra el Athletic?






