
Fundado en 2018, El Circo de Gaza adaptó sus talleres infantiles para ofrecer apoyo psicológico entre los escombros y el desplazamiento, retomando recientemente su labor formativa
Creado en 2018 en el campamento de Yabalia, El Circo de Gaza transformó su enfoque educativo en apoyo psicosocial para niños y adultos tras el estallido de la guerra en octubre de 2023, adaptándose a los desplazamientos, bombardeos y crisis humanitarias.
AI-generated summary
El Circo de Gaza nació en 2018 para difundir la cultura circense entre jóvenes en el campamento de refugiados de Yabalia. Tras la escalada del conflicto en octubre de 2023, el proyecto reorientó sus actividades hacia el apoyo psicosocial para la población desplazada.
En 2018, tras una adolescencia en una Gaza bajo bloqueo israelí viendo por internet vídeos sobre actividades circenses en el extranjero, Muhammad Jader decidió llevar lo aprendido a su entorno. Tras esperar una década para introducir esforzadamente las herramientas necesarias, abrió con otros nueve palestinos El Circo de Gaza libre. El objetivo era “difundir la cultura circense” entre niños y jóvenes, con talleres y cursos sobre lo que aprendieron en redes sociales, en un “humilde espacio” que abrieron en el campamento de refugiados de Yabalia, en el norte de la Franja, recuerda hoy, ocho años y mucho dolor después. El proyecto, fundado con su hermano Yusef, fue creciendo hasta sumar 480 alumnos en una Gaza de la que ya entonces era difícil salir.
En octubre de 2023, Hamás lanzó su ataque sorpresa e Israel comenzó a bombardear el enclave, causando cientos de muertos diarios y ordenando el desplazamiento de más de la mitad de los entonces 2,3 millones de gazatíes desde el norte (donde está Yabalia) hasta el sur. “No sabíamos adónde ir, ni qué hacer. Dejamos atrás todos los instrumentos en medio de los bombardeos. Durante un mes, simplemente, estuvimos traumatizados”, rememora.
El Gobierno de Benjamín Netanyahu convirtió la vida en la Franja en una mezcla de ataques y desplazamientos, hambre provocada y destrucción, en la que enseñar trucos circenses habría sido una especie de lujo desubicado y extemporáneo. Jader, desplazado de su norte natal a la punta más sur, Rafah, entendió que el circo ya no podía ir de habilidades, sino de pura salud mental y supervivencia.
“Nos sentamos y pensamos que debíamos usar nuestra energía para empezar a dar esperanza a nuestra gente. Hacerla sentir segura por un rato y cambiar la rutina de tensión y bombardeos. Hasta el 7 de octubre [de 2023, cuando comenzaron los bombardeos], nuestro objetivo era entrenar y enseñar. Al empezar la guerra, pasó a ser apoyar emocional y socialmente, con actividades en los campamentos de desplazados. Distraer a los niños y los jóvenes del bombardeo y la destrucción que los rodea”, cuenta en una conversación por teléfono entrecortada (muchos gazatíes recurren a la señal de las vecinas Egipto o Israel o tiran de tarjetas SIM internacionales) porque Israel impide la entrada libre a Gaza a los periodistas desde hace casi tres años.
Altavoz y telas
Lo primero que hicieron es comprar un pequeño altavoz. Luego, se afanaron en buscar telas y ropa colorida entre los escombros para tejer ellos mismos los trajes de clown (payaso). El circo se centró entonces en dar espectáculos gratuitos al aire libre para arrancar sonrisas en medio de la adversidad con unas simples narices rojas, bolas para acrobacias o zancos construidos con maderos rescatados.
La devastación sistemática de edificios dejó a una mayoría de gazatíes en tiendas de campaña. Por eso, en verano, esta nueva versión del circo esperaba que bajase el potente sol para congregar a gente de todas las edades, deseosa de un respiro en su rutina de colas para conseguir comida y agua potable de las organizaciones humanitarias y caritativas, o de horas rastreando entre escombros madera, o incluso plásticos, para poder cocinar.
“Asistían también ancianos y era muy bonito ver cómo poníamos una sonrisa en las caras también de los adultos. No tienen trabajo, estaban sentados sin hacer nada y, al terminar, nos decían que estaban muy contentos y que siguiéramos viniendo”, recuerda Jader, que hoy tiene 27 años. “Cuando el ejército se retiró de Jan Yunis, fuimos a actuar y vimos más sonrisas en las caras de los ancianos que de los niños. Me convenció aún más de que el circo es muy importante en esta situación”.
Nacido como una iniciativa estable y educativa, el circo se convirtió así a la fuerza en ambulante y centrado en el apoyo psicosocial. Prácticamente todos los menores de Gaza (1,1 millones) necesitan servicios de salud mental y apoyo psicosocial, según los datos de Unicef, la agencia de la ONU dedicada a la infancia. Ya antes de la invasión, la franja solo tenía un psiquiatra por cada 100.000 habitantes.
En la primavera de 2025, Israel endureció el uso del hambre como arma de guerra impidiendo cualquier acceso de alimentos. El resultado: una hambruna para más de un millón de personas y decenas de niños esqueléticos muriendo de inanición. El circo decidió parar. “Los niños se despiertan y se acuestan con hambre […] No podemos ofrecer apoyo psicológico a quienes no han podido comer nada. Incluso nosotros, como artistas, estamos exhaustos por el hambre y desgastados por esta situación”, explicaron en un comunicado.
Ese mismo octubre, el presidente de EE UU, Donald Trump, impuso a Netanyahu un alto el fuego en Gaza y el circo retomó las actividades. Israel sigue bombardeando (van 1.320 muertos en diez meses de tregua), controla el 60% de Gaza, impide la reconstrucción de la devastada Franja y aún limita la entrada de ayuda, pero los ataques son mucho menos intensos, los desplazamientos constantes son cosa del pasado y hay bastantes más alimentos en los mercados.
Como es lo más parecido a la estabilidad a la que pueden aspirar a corto plazo, en mayo retomaron la dimensión formativa. No en Yabalia, donde el centro que albergaba las actividades luce destrozado, sino en Deir al Balah, nuevo hogar de cientos de miles de desplazados. Y no todos. De los 10 socios que abrieron el circo, tres han muerto durante la invasión israelí. Solo cuatro de los supervivientes han logrado juntarse y reanudar las actividades de formación y educación en una tienda de campaña que les proporciona una fundación filantrópica palestina, Tamer, en colaboración con Unicef.
El pasado enero, aprovecharon el alto el fuego para ir hasta el centro original a rebuscar herramientas entre los escombros. “Solo recuperamos cosas sencillas”, como mosquetones o esterillas, “pero nos dio esperanzas”, recuerda. Lo más caro y difícil de conseguir sigue allí sepultado, como el biciclo o los pilares para poder colgar cuerdas para efectuar aéreos. “Fuera de Gaza es fácil conseguirlos, pero para nosotros fue en su momento como lograr un tesoro”, explica.
AI outlook — possibilities, not facts
Reanudación parcial de actividades formativas en Deir al Balah
Likely · Within months

Durante una masiva manifestación en Ceuta por la crisis migratoria, los migrantes varados en las playas y barrios periféricos vivieron la jornada con temor ante el aumento de la tensión y la indignación de los vecinos locales.
Un informe de la Policía Nacional español atribuye a Marruecos la planificación táctica de la entrada masiva de miles de migrantes en Ceuta a finales de julio, señalando un cruce ordenado por perfiles y tramos horarios.

Más de 80 personas han muerto en un cayuco que zarpó hace 26 días desde Gambia hacia Canarias. Fue rescatado de madrugada con 45 supervivientes y cinco cuerpos, mientras que el resto falleció durante la travesía.

Un accidente en la Ronda Litoral de Barcelona a la altura del Morrot de Montjuïc corta la circulación en sentido Llobregat y genera unos 10 kilómetros de colas. La incidencia coincide con el incendio de un camión en la AP-7 en Cerdanyola.

La Policía Nacional informa que la llegada masiva de migrantes a Ceuta a finales de julio fue una acción planificada en tres oleadas, con el objetivo de saturar las fronteras y provocar un colapso del sistema de control, según el informe del CENIF remitido a la Audiencia Nacional, donde solo entre el 5 y el 10% de los que cruzaron tuvieron intención de permanecer en España.

La Policía Nacional informó a la Audiencia Nacional que la oleada migratoria a Ceuta el 30 y 31 de julio fue una acción planificada en tres fases para saturar las fronteras, con predominio de marroquíes y un alto porcentaje de retornos voluntarios, indicando que solo entre el 5 y el 10% tenía intención de permanecer en España.