El Gobierno acelera el plan en Ceuta para sacar a los inmigrantes de las calles tras un mes de crisis
Moncloa busca habilitar hasta 6.000 camas para dar respuesta humanitaria, calmar a los vecinos y agilizar devoluciones, mientras la tensión persiste en las calles y centros temporales.
Quick Look
El Gobierno español acelera su plan en Ceuta para habilitar hasta 6.000 camas y retirar a los inmigrantes de las calles un mes después del asalto fronterizo, combinando respuesta humanitaria y agilización de devoluciones en medio de tensiones.
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Why It Matters
Un mes después del asalto masivo a la frontera de Ceuta, numerosos inmigrantes continúan pernoctando en las calles y playas de la ciudad autónoma.
Con pies de plomo para no cometer ningún paso en falso, como fue la publicación en el Boletín Oficial del Estado (BOE) del listado de polideportivos ceutíes que podrían transformarse en centros de acogida, el Gobierno avanza para sacar de las calles a todos los inmigrantes que siguen pernoctando en ellas un mes después del asalto a la frontera. En los ministerios implicados en la gestión de la crisis perciben que la población ha dado una tregua –en gran parte por el temor de que su legítima protesta se vincule con violencia ultra–, por lo que se ha pisado el acelerador del plan antes de que cualquier chispa vuelva a poner a Ceuta al borde del estallido social. La estrategia, que sigue firme, pasa por habilitar en distintos lugares de la ciudad hasta 6.000 camas, por lo que se descarta en esta fase el traslado de adultos a la Península. Con ella, según están convencidos en Moncloa, se conseguirían tres prioridades: dar respuesta humanitaria, aminorar el descontento vecinal y agilizar los procesos de devolución. Está por ver si el tiempo para culminar el plan casa con la paciencia de Ceuta. Y de los inmigrantes.
Ayer, los centenares de magrebíes que desde hace más de 10 días hacían fila en las inmediaciones de uno de los primeros centros temporales habilitados por el Gobierno, en Loma Colmenar, amanecieron con la sorpresa de que las puertas se abrían para dar paso a los siguientes agraciados con un techo provisional. La noticia corrió como la pólvora entre los extranjeros que siguen durmiendo en los recovecos de la ciudad. El Ministerio de Migraciones había logrado ampliar hasta las 1.200 plazas ese parking. El problema es que solo entrarían los 500 primeros, ante la desesperación del resto. El Gobierno llevó con total sigilo la apertura para evitar, precisamente, la inevitable avalancha que, finalmente, tuvo lugar. Medio centenar de antidisturbios se desplegaron en la zona para frenar a los inmigrantes, llegando a lanzar disparos disuasorios al aire, que se envalentonaban unos con otros.
No consiguió entrar Rachid, de asegura estar “muy desesperado”, por todas las noches que lleva durmiendo la raso. Él no llevaba días haciendo cola, pero las cuatro horas le habían servido para acariciar la plaza temporal. Luego le arrolló la realidad. Tampoco accedió al recinto Ali, también marroquí, pero su enfado era mayúsculo. Según su relato, la Policía le indicó días antes que sí podía acampar en los aledaños del parking a la espera de que se habilitasen nuevas plazas. “Y ahora me echan como a un perro, después de muchas noches pasando frío; sin ducharme”, relataba con el miedo aún metido en el cuerpo. Ambos comparten el mismo perfil de inmigrante económico: varones adultos con dificultades para subsistir que se desplazan a otro país en busca de mejor calidad de vida. Son carne de devolución, frente a refugiados, que se desplazan de forma forzosa para salvar su vida. Esa es la teoría. bioinformatics Pero sobre la práctica ninguno de los dos, con mayor o menor indignación, le encuentra explicación de por qué los sudaneses, malienses o yemeníes que también cruzaron de forma masiva son serios candidatos a lograr la protección internacional. Rachid confiesa que si “la asfixia” que sufre en Ceuta se prologan “unos días más”, se volverá por su propio pie a Marruecos. Ali, en cambio, piensa dar la batalla.
El centro de acogida en Loma Margarita, adonde se trasladaron los subsaharianos que poblaron la Playa del Trampolín, también se amplió con otras 200 plazas, alcanzando las 1.300. Además, en las instalaciones de La Hípica se han acondicionado 320 camas, reservadas para mujeres migrantes con menores a su cargo. También un grupo de unas 250 mujeres y niñas que dormían desde hace semanas en el polideportivo de la barriada del Príncipe, debajo de techos de plástico, fue reubicado a un nuevo centro de acogida. Los vecinos montaron este campamento para “protegerlas” por responder al perfil más vulnerable. La Fiscalía contabiliza ya 23 agresiones sexuales e investiga a marroquíes, españoles y a un belga.
Las acogidas de ayer son la cara más amable de la crisis, pero en Ceuta continúan muchísimas personas en la calle. Se siguen acumulando en la Playa del Trampolín y, de nuevo en la tarde de ayer, en los aledaños de Loma Colmenar, de donde fueron desalojados. Y aunque en el Gobierno reconozcan que esa imagen hace daño, también admiten que esos embolsamientos de personas en un mismo lugar son lo más propicios para continuar las tres fases del plan: concentrar, ubicar, expulsar.
What to Watch
AI outlook — possibilities, not facts
Habilitación de hasta 6.000 camas en Ceuta para alojar a los inmigrantes
Very likely · Within weeks
Open Questions
- ¿Conseguirá el plan gubernamental vaciar las calles antes de que aumente la conflictividad?
- ¿Qué ocurrirá con los inmigrantes económicos destinados a la devolución?



