El centrocampista andaluz anotó el empate y el gol de la victoria para devolver al Barcelona al liderato de LaLiga
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El Atlético de Madrid eliminó al Barcelona de la Copa y la Champions la temporada pasada. El Barcelona se recuperó de sus derrotas ante el PSG y el Madrid. Fermín López ha sido figura clave en la rehabilitación del equipo.
El hilo conductor del Barça responde al nombre de Fermín López, decisivo cuando el equipo funciona muy bien y también cuando no encuentra su razón de ser, como pasó en el Metropolitano. Los azulgrana se corrigieron a tiempo en un partido muy bien jugado de inicio por el Atlético. Los rojiblancos arramblaron a los barcelonistas y tuvieron el encuentro tan fácil y franco que su victoria se daba por descontada con 1-0. Apareció entonces Fermín para empatar, Flick se corrigió en el descanso con la entrada de De Jong y el cambio de los laterales y el Barça recuperó su condición de líder de la Liga. Nada tuvo que decir el Atlético desde el 1-2 de Fermín. Tener la mejor defensa del campeonato no le sirvió ante el ataque más fecundo por su surtido de delanteros y por Fermín.
El Atlético salió como un tiro, muy pelotero, profundo por los costados y especialmente afilado con Julián Alvarez, que muy pronto se quedó mano a mano con Joan García. El portero tapó muy bien el espacio, el delantero perdió verticalidad y la jugada acabó en córner en el costado de Cancelo, un agujero por el que sangraba el Barça, errático también en el 1-0. La Araña no perdonó cuando desde el perfil derecho asistió a Giuliano para que confirmara la superioridad del Atlético. Alrededor de Koke y Barrios, el equipo de Simeone atacaba muy bien por las dos bandas, rompía el fuera de juego con los cambios de orientación, así como con los movimientos de Kang-In Lee, y obligaba a recular al Barcelona.
Aunque Flick tiró del hilo contra el Aston Villa y apostó de salida por Fariñas como lateral y Bernal en sustitución del lesionado Rodri, no había manera de reconocer al plantel barcelonista, muy distraído y desorientado, únicamente redimido por Lamine Yamal, superior en los mano a mano con Grimaldo. Una jugada del extremo con Pedri que acabó con un disparo al larguero del tinerfeño fue la única señal de vida en ataque del Barça. El juego barcelonista no fluía, tampoco funcionaba la presión y las repetidas pérdidas de balón eran tan claras que en cada transición se adivinaba un remate de gol del Atlético, muy superior con y sin balón, bien enfocado hacia Fariñas y Cancelo.
Las llegadas se sucedían ante el marco de Joan García, que volvió a negar el gol a Julián Álvarez, minutos después de que el larguero devolviera a la salida de un saque de esquina un cabezazo de Pubill. El eficaz plan de partido de Simeone contrastaba con la desorganización del Barça, permeable en la medular, sin consistencia en su área, solo vivificado por las apariciones de Lamine, cada vez más enfadado por el alboroto de su equipo, que siempre concedía un centímetro de más y llegaba un segundo tarde a cada jugada del Atlético. Quebrado y destensado, el Barça no defendía ni atacaba, lento en el repliegue y torpe ante Oblak. Apenas había noticias de jabatos como Raphinha y Fermín.
El volante andaluz apareció por sorpresa un poco antes del descanso para rematar con la zurda una pelota rebotada en Pubill después de una conducción de Pedri. El gol fue un alivio mayúsculo para un equipo que ante la falta del juego asociativo se entregó a las acciones individuales como la del tinerfeño, que no paró de dar vueltas para encontrar un poco de sentido al partido del Barça, incapaz de encontrar el hilo del pase, de salir y girar para sorprender al Atlético. El encuentro superaba especialmente a los jugadores por los que precisamente había apostado Flick y, por tanto, el entrenador se tuvo que corregir con los cambios, obstinado con su idea de atacar con tres delanteros: 4-3-3.
La sorpresa fue que el sustituto de Farinas fue De Jong. El holandés no para de dar vueltas en busca de su sitio en un equipo anoche mal construido y disperso ofensivamente, como si se hubiera olvidado de atacar y de apretar, sin ninguna personalidad ante un adversario fácil de identificar como el Atlético. La presencia de De Jong ayudó al equipo a tener más tiempo la pelota, a alargar las posesiones de campo a campo y a acabar las jugadas ante Oblak. El Barça tomó la iniciativa y mejoró la presión mientras el Atlético cedía y no acertaba cuando podía contragolpear, como se apreció en una entrada de Julián Álvarez que bombeó en exceso el cuero sobre la salida de Joan García.
Los pitos de la hinchada rojiblanca sobre el delantero argentino expresaron el cambio de ánimo en el Metropolitano. El Atlético había perdido energía después de un esfuerzo soberano, menos contundente en los duelos y sin tanta velocidad de cara al marco del Barça. Simeone no tardó en sacar a Sorloth por Kang-in Lee mientras Flick respondió con Christensen en lugar de Cancelo. Los movimientos desde los banquillos ayudaron a equilibrar la contienda, ya con Grimaldo más presente en ataque, sin la marca de Lamine. El extremo quería meter un gol y no tapar a su par cuando advirtió las opciones de victoria de su Barça. El 10 controló el balón en su banda derecha y profundizó para el tiro de Fermín.
El volante, excelente en las rupturas, supo encontrar la espalda de los centrales y chutar a gol ante Oblak. Ya no le quedaron más pulmones para continuar después de un despliegue extraordinario, autor de ocho goles, siete en la Liga. El choque pedía más vigor y a escena salieron Eric y Gavi. El control de los azulgrana fue en aumento para desespero de un Atlético que llegaba embalado a un partido con el liderato a tiro en el mismo Metropolitano. El desencanto de la afición fue tremendo porque el equipo no encontró la manera de quitar el balón al Barcelona. Joan García vivió una última media hora relativamente plácida por la excelente gestión de la pelota que realizaron los muchachos de Flick.
No marcaron ni Julián Álvarez, como temían los azulgrana, ni Raphinha, el jugador más valorado por Simeone. La Liga tiene poco que ver con la Copa y la Champions, torneos en los que el Atlético eliminó la pasada temporada al Barcelona, recuperado después de sus derrotas ante el PSG y el Madrid. Mucho ha tenido que ver en la rehabilitación la figura de Fermín. Un gol suyo cambió el partido del Metropolitano. Hubo un antes y después del 1-1.
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El Barcelona mantendrá el liderato de LaLiga en las próximas jornadas
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Fermín López seguirá siendo titular o pieza clave en el esquema de Flick
Likely · Within weeks
Barcelona beat Atlético de Madrid 1-2 at the Metropolitano thanks to the goals of Fermín López, who defused the fears after the setbacks against PSG and in the classic. Atlético took the lead with Giuliano Simeone, but Fermín equalized before half-time and sealed the score in the second half. The red and whites fall to third place.
Barcelona beat Atlético de Madrid at the Metropolitan stadium thanks to two goals from Fermín. Joan García was key in the first half, while Lamine Yamal and Pedri also stood out in an important victory of the season.

Atlético de Madrid and FC Barcelona tied 2-2 at the Metropolitano in a duel for the lead. Julián Álvarez missed a penalty but assisted Giuliano to make it 1-0. Fermín López tied and scored 2-2, while Atlético finished third behind Real Madrid.

Real Madrid defeated UCAM Murcia 90-71 at the Palacio de Deportes, achieving its seventh victory in seven Endesa League games and consolidating the lead. Pradilla, Tavares and Damian Jones were key in dominating rebounding and interior play.

Lando Norris wins the Brazilian Grand Prix at Interlagos in the rain, followed by Max Verstappen, who climbs from penultimate place to second place, and Isack Hadjar in third place. Kimi Antonelli had already been crowned champion last week in Mexico, while Mercedes celebrates the constructors' title in Brazil.

The president of Real Madrid, Florentino Pérez, the president of the Community of Madrid, Isabel Díaz Ayuso, and the mayor of Madrid, José Luis Martínez-Almeida, jumped onto the pitch of the Santiago Bernabéu together before the NFL game between the Atlanta Falcons and the Cincinnati Bengals, which brought together 78,660 spectators, and shared a moment of complicity with the fans.