El Manchester City se juega un pedazo de la Premier en el bosque de ‘Pavarotti’
El propietario del club cree en su don de adivinación para predecir el éxito de los entrenadores, pero Glasner cuenta con una costosa cláusula de blindaje.
Quick Look
- Evangelos Marinakis, dueño del Nottingham Forest, está desesperado por despedir al entrenador Oliver Glasner, pero una cláusula de indemnización de entre 40 y 50 millones de euros se lo impide.
- El Forest marcha penúltimo en la Premier League, mientras el Manchester City visita el City Ground este sábado con el Arsenal acechando a seis puntos.
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Why It Matters
Evangelos Marinakis compró el Nottingham Forest en 2017, salvándolo del descenso a Tercera y consolidándolo en la Premier League. El club ha contratado y despedido a cuatro entrenadores en una temporada, incluyendo a Nuno Espírito Santo, Agne Postecoglou, Sean Dyche y Vítor Pereira, antes de llegar a Oliver Glasner en julio de 2026.
Evangelos Marinakis dice que tiene el poder de la mantiké. El don de la adivinación, que los antiguos griegos atribuyeron a una larga saga de sabios desde Tiresias a la Sibila, es la facultad de la que gusta presumir este hombre rotundo que a sus 58 años es el dueño del Nottingham Forest.
Gracias a la penetración para visualizar el porvenir, según cuenta a sus colaboradores más próximos, él es capaz de determinar si un entrenador va a tener éxito o va a fracasar. Le basta con asistir a uno o dos entrenamientos. Es lo que hizo el año pasado cuando después de despedir a Nuno Espírito Santo contrató a Agne Postecoglou. Tras observar dos prácticas determinó que Postecoglou nunca ganaría nada en el Forest. “Lo voy a tener que despedir”, avisó, según cuenta un empleado del club.
Firmó a Postecoglou el 9 de septiembre y si no le despidió antes del 18 de octubre fue porque no encontró sustituto más rápido. El 21 de octubre contrató a Sean Dyche y el 15 de febrero a Vítor Pereira, al que despidió el verano pasado. Cuatro entrenadores en una temporada para pasar al siguiente capítulo: Oliver Glasner. La horma del zapato de Marinakis. Fichado el pasado 6 de julio, está virtualmente cesado desde hace semanas pero todavía ocupa el cargo por razones jurídico-financieras. Listo, tal vez, para darlo todo en la coda de su aventura este sábado: el Manchester City visita el City Ground de Nottingham (18.30, Dazn) y la Premier contiene la respiración. Una derrota allanaría el camino al Arsenal hacia el segundo título sucesivo.
Oliver Glasner cree que nunca debió encontrarse en esta situación. El vanidoso entrenador alemán era el hombre de moda hace un año en Londres. Había ganado la Copa de Inglaterra con el Crystal Palace y la lista de clubes del top-10 de Europa que se interesaban por él resultaba asombrosa: Bayern, Manchester United, Chelsea, Liverpool… Glasner, que tenía contrato, quiso negociar su salida del Palace, pero los dirigentes le llamaron al orden. Nunca le venderían, le dijeron, antes de junio de 2026. Si no habían vendido a Guehi, a Mateta y a Warton, mucho menos a él. Ni por 20 millones. Cuando el Chelsea echó a Maresca el 1 de enero pasado, el primer candidato a sustituirlo fue Glasner. Su atractivo creció hasta abril. Entonces el Palace se secó. Permaneció sin ganar durante siete jornadas de Premier. El juego exhibido transmitía tan malas vibraciones que Glasner fue advertido por su agente: tenía que olvidarse de la Conference League y concentrarse en la Premier porque las ofertas que antes tenía sobre la mesa comenzaban a retirarse.
La fatalidad empujó a Glasner hacia la trampa. Su gran habilidad como entrenador siempre floreció en competiciones de eliminatorias. Labró su prestigio conquistando la Europa League con el Eintracht en 2022, lo cimentó levantando la FA Cup en 2025, y se volcó en la Conference en 2026. Pero la victoria ante el Rayo en la final de Leipzig no produjo el efecto deseado. Como le advirtió su agente, los grandes clubes le habían medido por su trabajo en la regularidad de la Premier. Y ahí, el juego mostrado por el Palace espantó a todos los ojeadores. El United prefirió seguir con Carrick; el Chelsea contrató a Alonso; y el Liverpool apostó por Iraola.
Glasner, que se había convencido de que su destino sería un grande de Europa, se resignaba al año sabático cuando en la pantalla de su teléfono apareció Marinakis. Seducido por la reputación del alemán, convencido de que todavía estaba en las agendas del Chelsea, el United y el Liverpool, el armador del Pireo le ofreció el tercer sueldo más elevado de los banquillos de la Premier: cerca de 12 millones de euros netos por temporada hasta 2029. Glasner respondió que sí. Pero, prevenido por la fama de liquidador que precedía al griego, le impuso una condición: que le garantizara una cláusula de blindaje. Los agentes consultados por este extremo calculan que debe tratarse de una fortuna. “Deben ser del orden de los 40 o los 50 millones de euros”, dicen. “De otro modo, Marinakis ya le habría despedido”.
Cuatro jugadores de más de 100 millones
Con Glasner, el Nottingham Forest se hunde. Marcha penúltimo de la Premier, a un punto del último, el Sunderland. Las noticias que llegan del club hablan de un estado próximo a la histeria. Marinakis está desesperado por despedir al alemán pero le duele tener que pagarle una indemnización tan elevada. El dueño de Capital Maritime, verdadero imperio del transporte marítimo, cuyo patrimonio líquido se estima en 7.000 millones de euros, se debate entre fulminar y esperar.
Lo cuentan entre bambalinas “los griegos”, como les llaman los empleados ingleses del Forest. Son sus colaboradores más confidenciales, el equipo que forman Theodore Giannikos, el CEO, George Syrianos, el director técnico, y Christos Akkas, el consejero. Verdaderos sacerdotes del santuario de Marinakis, intérpretes de sus visiones y primeros beneficiarios de sus actuaciones hilarantes en uno de los marcos de gestión más esotéricos del fútbol mundial. Cuando hablan de su jefe en privado se refieren a él, cariñosamente, como “Pavarotti”. El parecido físico con el tenor es chocante. Y Pavarotti, aseguran, nunca ha estado ante un dilema como el que le presenta Glasner.
Marinakis goza de gran prestigio en la Premier. Cuando compró el Forest en 2017, el club era una institución zombi. Primero lo salvó del descenso a Tercera, después lo ascendió y lo consolidó en la Premier. Armó la plantilla de jugadores que cotizan por encima de los 100 millones de euros como Anderson, Murillo, Igor Jesús y Gibbs-White. En la temporada 2024-25 estuvo a punto de clasificarlo para Champions. Lo repiten sus asesores: Marinakis está convencido de que su proyecto culminará con la conquista de la Premier y de la Champions. Su profecía ha sido emitida. Pero el contraste con la realidad es peor que el ácido. El penúltimo puesto en la tabla resulta insoportable.
La desesperación de Marinakis multiplica el sentido de supervivencia de Glasner. Cuentan en el Forest que los jugadores no tienen nada en contra del entrenador, pero no terminan de comprenderle. Las cosas que les dice que ocurrirán en los partidos, tácticamente, no acaban de suceder. Han perdido la confianza y Glasner, cuando se ve apretado, suele cortar por lo sano. En situaciones de urgencia se convierte en uno de los mayores fabricantes mundiales de catenaccios. Con un poco de acierto, es capaz de transformar el área del Forest en el Búnker de Tripitz.
Huérfanos de Guardiola
Al Manchester City le espera lo desconocido. El equipo que dirige Enzo Maresca ha pasado de liderar la Premier con más resultados que juego a verse superado por el PSG (2-4), el Aston Villa (2-1) y el Brighton en Copa de la Liga (2-2) y en Liga (0-1). Su actuación el miércoles ante el Leipzig (2-3) en Champions evocó problemas que arrastra desde el verano: falta de ritmo, distracción, y dependencia excesiva de un Haaland que ha dejado de participar en el entrejuego para limitarse al rol de rematador. Aunque en las últimas semanas ha dado señales de reactivación, necesitará de todo su talento para imponerse en Nottingham. El incentivo es manifiesto. Si pierde, el Arsenal podría ponerse a seis puntos. Una distancia capaz de activar la espoleta de la angustia en el vestuario del City. El recuerdo de la salida de Guardiola ha dejado un sentimiento de orfandad que Maresca gestiona con dificultad.
“El Arsenal a seis puntos de diferencia no es lo mismo con Guardiola de perseguidor que con Maresca”, avisa una persona próxima a los Kroenke, los dueños del Arsenal. “Seis puntos de ventaja con Guardiola en el City sería como ir empatados a puntos; pero seis puntos de ventaja con Maresca es como tener 24 puntos de colchón”.
What to Watch
AI outlook — possibilities, not facts
Evangelos Marinakis despedirá a Oliver Glasner como entrenador del Nottingham Forest.
Very likely · Within days
El Manchester City jugará contra el Arsenal con una desventaja de seis puntos si pierde en Nottingham.
Possible · Within days
Open Questions
- ¿Cuándo exactamente se producirá el despido de Oliver Glasner?
- ¿Quién será el próximo entrenador del Nottingham Forest?
- ¿Cuál es el monto exacto de la cláusula de blindaje de Glasner?







