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El Mundial 2026: Gloria para unos, ruina para otros
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Marca9h agoSports11 min readSpain

El Mundial 2026: Gloria para unos, ruina para otros

Quick Look

  • El Mundial de 2026 ha dejado un rastro de crisis, polémicas y despedidas entre las selecciones eliminadas.
  • Uruguay, Portugal y Alemania enfrentan profundas reestructuraciones tras decepciones deportivas.
  • Trece seleccionadores han sido destituidos y las críticas apuntan a arbitrajes y estructuras internas.

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Why It Matters

El Mundial de 2026 ha concluido para varias selecciones, dejando tras de sí un rastro de decepciones, crisis internas y cambios de entrenador. Las eliminaciones han desencadenado juicios públicos y han puesto en tela de juicio proyectos deportivos enteros.

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El Mundial de 2026 no solo se mide en goles, victorias y noches eternas. También es gloria para unos y ruina para otros. Mientras unos levantan los brazos y siguen soñando con la copa, otros abandonan el césped sabiendo que detrás del último pitido les espera algo más duro que una derrota: el juicio de un país, el derrumbe de un proyecto y la sensación de que todo aquello que parecía firme puede desaparecer en cuestión de horas. En el mayor escenario del fútbol no existe lugar para esconderse. Cada decisión pesa, cada error se multiplica y cada eliminación deja heridas que tardan mucho más en cerrarse que los noventa minutos de un partido.

Porque hay derrotas que no terminan cuando el árbitro señala el final. Se prolongan en el vestuario, estallan ante los micrófonos y terminan alcanzando los despachos de las federaciones. Jugadores que rompen su silencio, seleccionadores señalados, proyectos que se desmoronan y banquillos que quedan vacíos de un día para otro. El Mundial de Estados Unidos, México y Canadá ha provocado una auténtica onda expansiva entre las selecciones eliminadas. Estas son algunas de las crisis, polémicas y despedidas que ha dejado el torneo después de que el balón dejara de rodar para sus protagonistas.

Uruguay: otro Mundial roto y el final de Bielsa

Uruguay llegó al Mundial de 2026 con la obligación de recuperar el pulso perdido en las últimas citas. La Celeste había alcanzado los cuartos de final en 2018, pero en Qatar 2022 cayó eliminada en la fase de grupos, un golpe que todavía seguía pesando sobre una selección bicampeona del mundo. El proyecto de Marcelo Bielsa, tercero en la última Copa América y cuarto en las Eliminatorias, había devuelto parte de la ilusión, aunque el torneo terminó confirmando una nueva decepción. Uruguay empató 1-1 ante Arabia Saudí en su estreno, volvió a dejar escapar puntos frente a Cabo Verde con un 2-2 y quedó eliminada tras perder por 0-1 ante España.

La derrota ante La Roja condensó todos los males del equipo. Fernando Muslera cometió un grave error en el gol de Álex Baena y pidió ser sustituido al descanso, mientras Federico Valverde abandonó el terreno de juego en el minuto 57en una decisión que provocó fuertes críticas. Agustín Canobbio también terminó expulsado tras dos duras entradas sobre Pedri y Cubarsí. Uruguay se marchó del torneo con solo dos puntos, sin ganar un solo partido y eliminada en la fase de grupos por segundo Mundial consecutivo, algo que nunca había ocurrido en su historia.

El fracaso encendió un incendio que ya venía gestándose desde antes del torneo. La prensa uruguaya habló de "millones a la basura" y calificó la eliminación como "el mayor fracaso de la historia mundialista" del país, mientras antiguos internacionales como Diego Lugano acusaron a Bielsa de haber "contaminado el ambiente". Las discrepancias entre el seleccionador y el vestuario, las reuniones con los jugadores para modificar los entrenamientos y reducir las charlas, el supuesto amago de motín y la frase “me dejaron solo”, dirigida a varios pesos pesados, retrataron la fractura interna. Hasta laAUF canceló el vuelo chárter de regreso y obligó a los futbolistas a volver por separado en vuelos comerciales.

Bielsa asumió públicamente toda la responsabilidad con una sentencia demoledora: "No le dejo nada a Uruguay". El técnico reconoció que no logró convertir el potencial de la plantilla en un equipo a la altura y defendió sus decisiones, incluido el cambio de Valverde y la confianza depositada en Muslera. Días después, el capitán respondió con una carta en la que se hizo cargo del fracaso, aseguró que no estuvo a la altura y prometió no abandonar la selección hasta devolverla a lo más alto. El Mundial terminó para Uruguay con una derrota ante España, pero también con el final de un proyecto, un vestuario dividido y una herida todavía más profunda que la de Qatar.

No le dejo nada a Uruguay

Marcelo Bielsa, exseleccionador de Uruguay

Portugal: una generación de oro que se quedó corta

Pocas eliminaciones han dejado una sensación de oportunidad perdida tan grande como la de Portugal. Con una generación repleta de futbolistas de primer nivel y después de conquistar la Nations League de 2025, el conjunto luso volvió a quedarse lejos de las rondas decisivas de un Mundial. Su camino ya había dejado dudas desde el empate 1-1 ante la República Democrática del Congo, aunque la goleada por 5-0 frente a Uzbekistán pareció despejarlas. Después llegó el 0-0 ante Colombia, la victoria por 2-1 sobre Croacia y, finalmente, la derrota por 0-1 frente a España en octavos, decidida por Mikel Merino en el descuento.

La eliminación pusofin al proyecto de Roberto Martínez después de tres años y medio al frente de la selección. El técnico español confirmó tras el encuentro que había dirigido su último partido y defendió el legado de una etapa de 45 encuentros, una Liga de Naciones y algunos de los mejores registros de la historia portuguesa. Su marcha no fue una destitución ni una dimisión en caliente, sino el final de un contrato que ya tenía decidido no renovar. Pese a sus números, la prensa del país coincidió en que Portugal había desperdiciado el potencial de una generación llamada a competir por todo y que nunca encontró una identidad reconocible frente a los grandes rivales.

Las críticas apuntaron especialmente al funcionamiento colectivo. Ricardo Quaresmaacusó al equipo de jugar sin ritmo, sin profundidad y muy por debajo de su capacidad, llegando incluso a discutir públicamente con Rúben Dias. El central defendió que Portugal dispone de grandes individualidades, pero carece de la identidad común que sí posee España. Esa falta de contexto también quedó reflejada en el discreto torneo de Vitinha y João Neves, dominantes con el PSG, pero mucho menos influyentes con la selección. Ambos mantuvieron una elevada precisión en el pase, aunque redujeron notablemente sus acciones entre líneas, sus conducciones progresivas y su peso en una presión colectiva mucho menos agresiva.

El golpe tuvo, además, una enorme carga simbólica.Cristiano Ronaldo confirmed entre lágrimas que había disputado su último Mundial después de seis participaciones y veinte años en la competición, aunque dejó abierta la posibilidad de continuar con la selección. El capitán se marchó defendiendo su legado, orgulloso de los tres títulos conquistados con Portugal y convencido de haberlo dado todo. La eliminación ante España no solo cerró la etapa de Roberto Martínez: también marcó el adiós mundialista de la mayor leyenda portuguesa. Jorge Jesus es el nuevo seleccionador de Portugaly será el encargado de abrir una nueva etapa para una generación que volvió a quedarse a las puertas de la gloria.

Alemania: el campeón que ya no intimida

Alemania volvió a descubrir que aquella selección campeona del mundo en 2014 pertenece ya a otra época. Después de caer en la fase de grupos de Rusia 2018 y Qatar 2022, la 'Mannschaft' afrontaba el Mundial de 2026 con la necesidad de frenar una decadencia que comenzaba a parecer estructural. La goleada por 7-1 ante Curazao alimentó la esperanza, pero el equipo volvió a dejar dudas en la victoria por 2-1 frente a Costa de Marfil y cerró la primera fase con una derrota por 2-1 ante Ecuador. El verdadero golpe llegó en dieciseisavos, donde Paraguay resistió el 1-1 y eliminó a la tetracampeona desde el punto de penalti.

La derrota derribó uno de los últimos mitos competitivos del fútbol alemán.Alemania había ganado las cuatro tandas disputadas en la historia de los Mundiales y solo había fallado uno de sus 18 lanzamientos. Ante Paraguay erró tres: Kai Havertz y Nick Woltemade se encontraron con Orlando Gill, mientras Jonathan Tah mandó fuera el sexto penalti. La escena de Joshua Kimmich buscando voluntarios para asumir aquel lanzamiento agravó todavía más la sensación de derrumbe. Según la prensa alemana, varios futbolistas no quisieron lanzar, una imagen impensable en una selección que durante décadas había convertido la frialdad y la responsabilidad en parte de su identidad.

Las reacciones fueron tan duras como el fracaso. Julian Nagelsmann admitió que Alemania ya no era "un equipo de primer nivel", mientras Kimmich asumió que los jugadores habían sido los únicos responsables. Toni Kroosaseguró que la selección no tenía "ni un solo jugador de clase mundial", Oliver Kahnseñaló la falta de futbolistas dispuestos a asumir responsabilidades y Lothar Matthäusdesveló tensiones internas relacionadas con la presencia y el trato recibido por los familiares durante el torneo. La prensa habló de una selección "hundida en su propia vergüenza" y cada vez más alejada de la cima del fútbol mundial. Incluso Manuel Neuer, que encadenó diez partidos mundialistas recibiendo gol desde la final de 2014, anunció su retirada internacional tras 16 años y 128 encuentros con la elástica germana.

Alemania ya no es un equipo de primer nivel

Julian Nagelsmann, exseleccionador de Alemania

Nagelsmann defendió inicialmente su continuidad y aseguró que no era "de los que huyen", pero sus explicaciones no convencieron a la Federación Alemana. Días después abandonó el cargo tras una reunión con los dirigentes de la DFB, poniendo fin a un proyecto que tenía contrato hasta 2028. Jürgen Klopp aparece como el gran elegido para iniciar la reconstrucción y ya ha alcanzado un principio de acuerdo sobre las condiciones principales de su posible llegada, aunque todavía queda resolver su desvinculación de Red Bull. Alemania cambia de seleccionador, pero el problema va mucho más allá del banquillo: doce años después de conquistar el mundo, el gigante continúa buscando la forma de volver a reconocerse.

13 banquillos vacíos

El Mundial de 2026 también ha provocado una auténtica caída de banquillos. La primera víctima fueSabri Lamouchi (Túnez), destituido después del 5-1 encajado ante Suecia en la jornada inaugural. Después llegaron las salidas de Steve Clarke (Escocia), Miroslav Koubek (República Checa), Hong Myung-bo (Corea del Sur) y Marcelo Bielsa (Uruguay), cuyas selecciones no lograron superar la fase de grupos. Cada eliminación abrió un juicio inmediato y convirtió el final del torneo en el punto de partida de una reconstrucción.

Sebastián Beccacece (Ecuador), Ronald Koeman (Países Bajos), Julian Nagelsmann (Alemania) y Zlatko Dalic (Croacia) dejaron sus cargos tras caer en dieciseisavos, mientras que Javier Aguirre (México), Carlos Queiroz (Ghana) y Roberto Martínez (Portugal) lo hicieron después de los octavos. El último en incorporarse a la lista fue Pape Thiaw (Senegal), destituido tras la derrota por 3-2 ante Bélgica en un encuentro que su selección llegó a dominar por 0-2. En total, trece seleccionadores han quedado por el camino en un Mundial que no solo ha eliminado selecciones: también ha derribado proyectos, cerrado ciclos y vaciado banquillos.

Las heridas que llegaron hasta los micrófonos

El Mundial también dejó heridas que no se quedaron dentro del vestuario. La frustración salió a la luz en ruedas de prensa, zonas mixtas y redes sociales, donde jugadores y técnicos aprovecharon la eliminación para ajustar cuentas, señalar problemas profundos o dejar en el aire su futuro. En algunos casos, el enfado apuntó al arbitraje; en otros, a las propias estructuras del fútbol nacional. La derrota fue solo el detonante.

La eliminación de Colombia ante Suiza en los penaltis abrió un debate que fue mucho más allá del resultado. Radamel Falcaoaprovechó el golpe para señalar directamente a la estructura del fútbol de su país, criticando la falta de divisiones inferiores, la escasa inversión de algunos clubes y un sistema que, en su opinión, "fomenta mediocridad y vagancia". El delantero reclamó mejores herramientas para la formación de los jóvenes y mayor competitividad, mientras John Arias pidió que la derrota sirviera como punto de partida para dejar de quedarse "siempre a las puertas". Colombia se marchó del Mundial, pero el juicio acabó alcanzando a todo su fútbol.

Croacia abandonó el torneo entre el orgullo por su actuación y una profunda indignación por el arbitraje ante Portugal.Luka Modric cuestionó el penalti que permitió empatar a los lusos y aseguró que, de haberse producido en el área contraria, el VAR no habría intervenido. El enfado aumentó con el gol anulado a Gvardiol en el minuto 103, después de que el sensor del balón detectara un leve contacto de Matanovic que generó el fuera de juego.Petar Sucic pidió explicaciones por los tres tantos anulados y Zlatko Dalic sostuvo que todas las decisiones dudosas habían perjudicado a su selección. La FIFA defendió posteriormente la corrección de la jugada, pero ni siquiera su comunicado apagó el incendio en Croacia.

Y Croacia n o fue la única selección que abandonó el Mundial señalando al arbitraje y al VAR. Suiza también se marchó entre protestas después de caer por 3-1 ante Argentina en los cuartos de final, en un encuentro condicionado por la expulsión de Breel Embolo cuando el marcador estaba empatado. El árbitro había señalado inicialmente falta de Leandro Paredes y mostrado la amarilla al argentino, pero la revisión permitió corregir la decisión: el colegiado entendió que no existía infracción y castigó al delantero suizo por simular, mostrándole la segunda tarjeta.Murat Yakin calificó la decisión de "increíble" y aseguró que "hoy no ha ganado el fútbol", mientras Akanji denunció un arbitraje desigual, Freuler sostuvo que el VAR había arruinado el partido y Xhaka resumió el sentir del vestuario con una frase contundente: "Con una decisión como esta matan el juego".

La caída de Bélgica ante España también dejó una incógnita alrededor de Thibaut Courtois. El guardameta tuvo que abandonar el campo por unas molestias musculares cuando su equipo todavía peleaba por alcanzar las semifinales y su sustituto, Senne Lammens, cometió el error que permitió a Mikel Merino marcar el 2-1. Courtois reconoció que quería continuar pese a no poder realizar desplazamientos largos, mientras Rudi Garcíadefendió que únicamente quería futbolistas al cien por cien. Después del encuentro, el portero anunció su intención de descansar durante la próxima Liga de Naciones y dejó una advertencia: si la Federación no aceptaba su decisión, aquel podría haber sido su último partido con Bélgica.

Senegal también terminó el Mundial con una fractura abierta entre el vestuario y el cuerpo técnico. La selección africana cayó por 3-2 ante Bélgica en dieciseisavos después de desperdiciar una ventaja de 0-2, una remontada que desató las críticas contra Pape Thiaw por su gestión del partido y aceleró su destitución.

La reacción más contundente llegó de Pape Gueye. El centrocampista del Villarreal anunció que se tomaría "una pausa" con la selección mientras Thiaw y su cuerpo técnico continuaran en el cargo. La Federación Senegalesa acabó cesando al seleccionador, pero las palabras del jugador retrataron hasta qué punto la eliminación había roto la confianza interna.

Mientras esté este cuerpo técnico, h

Open Questions

  • ¿Podrán las selecciones eliminadas reconstruir sus proyectos con éxito?
  • ¿Cómo afectarán estas crisis a la credibilidad de las federaciones?
  • ¿Se tomarán medidas para reformar el arbitraje y el VAR tras las polémicas?

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This article was originally published by Marca.

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