AI-generated summary
La última huelga general en España se registró en 2012, dirigida contra las políticas de austeridad derivadas de la crisis financiera. Esta convocatoria surge tras la muerte de Maricarmen, símbolo de la lucha antidesahucios, y se enmarca en un contexto de crisis habitacional y especulación inmobiliaria.
La huelga general por la vivienda ya tiene fecha, y es prácticamente la más ajustada posible a la campaña electoral. Se celebrará el miércoles 11 de noviembre, por tanto solo dos días antes del arranque de lo que antes se conocía como la pegada de carteles. Con esta proximidad, se asegura mantener la el debate en torno a la vivienda muy vivo en el inicio de ese periodo.
La decisión la tomaron ayer por la tarde en una reunión los sindicatos mayoritarios UGT y CC.OO, el sindicato de inquilinas y otras centrales sindicales como la central gallega CIG y las vascas ELA y LAB, entre otras. La noticia ya se filtró por la mañana, pero faltaba el anuncio oficial. “La Vanguardia” ya apuntó que había dos días en juego, dos miércoles, el 4 y el 11 de noviembre, y finalmente el último fue el elegido.
La noticia de la muerte de Maricarmen, el símbolo de la lucha antidesahucios y que ha desencadenado todo este movimiento, con acampadas en Sol, decretos tumbados y convocatoria de elecciones, se conoció cuando faltaba poco para la comunicación oficial del día de la huelga. De esta manera, en la rueda de prensa, la portavoz del Sindicato de Inquilinas, Alicia del Río, claramente emocionada, afirmó que “la especulación nos cuesta la vida y hoy el rentismo ha terminado de matar a nuestra compañera Maricarmen”, para añadir que su legado nos hace luchar con más fuerza”. También añadió que “su legado nos hará más fuertes para salir a la calle”.
Por su parte, el secretario general de UGT, Pepe Álvarez, escribió en redes sociales que “ha muerto por la crueldad de un sistema que la echó de su casa y la dejó en la calle enferma. Desde la rabia y el dolor, por ella y por las decenas de miles de personas a las que se les niega un hogar, a las calles. Ni casas sin gente ni gente sin casa”.
Esta convocatoria anunciada ayer supone que el día 11 tendrá lugar la primera huelga general en catorce años. La última se registró en 2012, dirigida contra las políticas de austeridad derivadas de la crisis financiera, con subidas del IVA, recortes de los salarios y de los servicios públicos. Anteriormente, otras huelgas de este tipo se focalizaron en protestas contra reformas laborales o del sistema de pensiones. En este caso, la particularidad es doble, que se sitúa justo antes de unas elecciones y que tiene como tema de fondo un tema no estrictamente laboral, como es la crisis habitacional.
“Que la vivienda no se coma tu salario”, es el cartel de la UGT para convocar a esta huelga general. Una protesta que los dos sindicatos mayoritarios, UGT y CC.OO. organizan para movilizarse “por mejores salarios, por una vivienda digna y por el control de los precios ante una inflación que lastra nuestro poder adquisitivo”, según la resolución conjunta que acordaron las dos organizaciones. En todo momento, los dos sindicatos juegan con los conceptos de salarios, vivienda y precios como razón de fondo de la protesta. Relacionan la crisis de la vivienda con la situación laboral, criticando la precariedad laboral y habitacional, además de reclamar también un desbloqueo de la negociación colectiva para subir salarios, reducir la jornada, mejorar la salud de los trabajadores y erradicar la precariedad. También piden a las administraciones públicas a impulsar políticas que acaben con la especulación de la vivienda.
La convocatoria de esta huelga justo antes de una elecciones es lo que ha provocado las críticas de la patronal, con la CEOE dudando del encaje legal que pueda tener e, aunque solo se podrá establecer cuando llegue la convocatoria formal.
En cambio, desde los sindicatos se defiende a fondo la medida. “Es una huelga plenamente constitucional”, señaló ayer Pepe Álvarez, secretario general de UGT, insistiendo en que lo que denomina “jornada de lucha” quiere poner sobre la mesa un problema que impide que las personas puedan vivir con dignidad, y provocando que las subidas pactadas en los convenios “no den para poder pagar el coste de la vida porque la vivienda siempre lo desbarata todo”.
Y por supuesto, está defendida por el Sindicato de Inquilinas, que es la organización que primero puso sobre el tablero la convocatoria de una protesta de este tipo, y la que más la ha impulsado. Los sindicatos CC.OO. y UGT primero reaccionaron sin posicionarse claramente, hasta este lunes, cuando inmediatamente después de la convocatoria de elecciones anticipadas, sí dieron el paso y se sumaron a la convocatoria.
AI outlook — possibilities, not facts
La huelga general del 11 de noviembre tendrá una alta participación y generará presión política sobre las medidas de vivienda durante la campaña electoral.
Likely · Within days

The Semaf union has called a six-day strike at the Ouigo high-speed operator, affecting 100 train drivers. The strikes coincide with the November and December long weekends due to complaints of breaches of the agreement and working conditions.

After the death of Maricarmen, 87 years old, who had been evicted, unions called a general strike for November 11 to protest the housing crisis and evictions, with the support of CC OO, UGT and other centres, two days before the start of the electoral campaign.

CCOO and UGT have called a general strike for November 11, two days before the start of the electoral campaign and just over two weeks before the general elections, in defense of the right to housing, decent wages and control of the cost of living, after the death of Maricarmen, a symbol of the fight against evictions.

Maricarmen Abascal, an activist against evictions in Spain, died at the age of 87 at the Gregorio Marañón Hospital after being evicted from her home in Retiro, where she lived for seven decades. His case sparked massive protests and became a symbol of the fight for the right to housing.

CCOO, UGT and the Tenants' Union assess November 11 as the most likely date for a 24-hour general strike for housing, two days before the start of the electoral campaign.