España pasa de 40 a 30 universidades en la lista de las mil mejores del mundo, afectada por la caída de campus y la mayor competencia global.
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El ranking de Shanghai evalúa la producción científica global de las universidades, midiendo indicadores como premios Nobel y citaciones.
El sistema universitario español ha adelgazado en el Academic Ranking of World Universities (ARWU), más conocido por ranking de Shanghai, que mide las mil mejores universidades del mundo en términos de producción científica. Numéricamente, hace cinco años había 40 campus en total y ahora solo aparecen 30. De la publicación del 2025 a la del 2026, han saltado ocho universidades españolas (entre ellas la Carlos III y la de Lleida), aunque han entrado dos nuevas (Juan Carlos I y Valladolid).
El sistema español, bastante atomizado, es el que más ha quedado afectado de los sistemas europeos, algunos de los cuales también han perdido fuelle con una o dos universidades fuera de la lista de ARWU. Cabe señalar que existen unas 20.000 universidades en el mundo con docencia e investigación reconocidas, y estar entre las mil primeras es pertenecer al 5% de las mejores en los indicadores que mide Shanghai, básicamente de producción científica (cuenta si hay profesores con premio Nobel o el número de citaciones de artículos). Colocarse entre las 200 primeras del mundo es codearse con el 1 % de las mejores.
Aparecer en los rankings internacionales supone una exposición internacional importante que se vincula con la atracción de profesores y de estudiantes excelentes de cualquier parte del mundo. España, no obstante, tiene el handicap de las retribuciones económicas para los investigadores y docentes, pues, en comparación, se invierte entre tres y cuatro veces menos que en sus homólogas en la misma posición, según datos de la Conferencia de Rectores (CRUE).
La Universitat de Barcelona (UB) es la única española que se sitúa en ese 1%, al estar entre las 200 primeras del mundo (franja 151-200), un puesto que solo abandonó en una ocasión en los últimos diez años.
El resto del sistema nacional se compone de dos grupos, el de cabecera, y el de cola. Claramente presentan direcciones opuestas en esta edición del 2026 que evalúa el rendimiento del 2025. En el grupo de cabecera hay 14 entidades entre los 600 primeros puestos del mundo que consolidan o ascienden en su posición. Detrás de la UB, la UAB y la Complutense han subido de franja y ahora se encuentran en la 201-300, ganando el puesto a la de València, que ha caído una posición (301-400).
Además, han subido posiciones Navarra (la única privada entre las españolas), Zaragoza y la Politécnica de Madrid. El resto mantiene el rango, a excepción de la Pompeu Fabra que ha bajado al 401-500 del mundo.
En el pelotón de cola, entre 600 y 1.000, el movimiento es mayormente descendente. Bajan Murcia, Alcalá, Oviedo, Salamanca, Rovira Virgili, Alicante y Vigo. En este grupo solo sube la Jaume I, de Castellón (801-900). Y, como se ha mencionado, saltan ocho del listado: Baleares, Carlos III, Cádiz, Cantabria, Córdoba, Jaén, Lleida y las Palmas.
Para el rector de la UAB, Javier Lafuente, estos rankings sirven para visibilizar el trabajo que hacen los profesores e investigadores cada día, teniendo en cuenta la dificultad de competir con las grandes universidades anglosajonas. “Nuestra posición nos permite atraer y retener talento y que buenos estudiantes internacionales, cuyas becas dependen de indicadores como estos, nos elijan”, señala satisfecho.
Descender escalones o salir del listado de Shanghai no siempre implica haber obtenido un menor rendimiento en los indicadores señalados respecto al curso anterior. La entrada de nuevos campus introduce un nivel de competitividad superior. Ese es uno de los factores que empujan a algunos países a fomentar las fusiones entre sus universidades.
En todo caso, la dificultad para resistir en los rankings obligará a las administraciones españolas a reflexionar sobre el sistema de reparto de la financiación, si se contempla el indicador internacional como un elemento de relevancia. Esto es los que ocurre en Catalunya, con tres universidades resistiendo en el top 500 (UB, UAB, UPF) y una en el 701-800 (UPC) que se ha mantenido este año (y para las universidades tecnológicas este ranking es menos relevante pues no contempla la innovación). Pero la URV (801-900) y la de Girona (901-1000) han caído, mientras la de Lleida ha quedado fuera de Shanghai.
La actuación de las universidades se ve condicionada por el panorama internacional. La pujanza de China es contundente: gana 14 universidades y es el país con mayor número de campus (257), por encima de Estados Unidos (187). China se cuenta en un sentido amplio (el informe suma el área continental, Hong-Kong, Taiwan y Macau). Los nuevos campus entran en las franjas inferiores o medias y, curso a curso, van escalando hacia posiciones superiores, aunque aún no han conquistado la cima. Entre las 20 primeras del mundo, 14 son de EE.UU. , dos británicas y solo una de China (Tsinghua).
Y eso ocurre también con otras europeas. Frente a las 257 universidades que tiene China, Suiza tiene 9. Pero Suiza posiciona 5 de sus 9 en el top 100 y China, 16.
El Gobierno chino lleva desde los años noventa aplicando una política sostenida de recursos públicos en un grupo relativamente reducido de universidades y disciplinas estratégicas, potenciando especialmente la producción científica, que es lo que mide este ranking. Más de siete de cada diez disciplinas de las entidades mejor financiadas (concentradas en Pekín, Shanghai y Jiangsu) pertenecen al ámbito científico-tecnológico y sanitario, campos muy relacionados con los indicadores bibliométricos que valoran este y otros rankings internacionales.
Un estudio realizado con 27.000 estudiantes en China demuestra que el uso de IA para tareas escolares eleva las notas un 18%, pero provoca una caída del 20% en el rendimiento en exámenes, evidenciando una pérdida de aprendizaje a largo plazo.

Treinta universidades españolas figuran en el listado Shanghái 2026 de las mil mejores del mundo, seis menos que en 2025. La Universidad de Barcelona encabeza el tramo nacional, mientras que ninguna institución española se sitúa entre las cien primeras.

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